Presidente Piñera participa del Encuentro Nacional del Agro

7 OCT 2019
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S.E. el Presidente de la República, Sebastián Piñera,  participa del Encuentro Nacional del Agro, organizado por la Sociedad Nacional de Agricultura.

Muy buenas tardes:
 
Esta mañana presentamos nuestro Plan Nacional de Medicamentos que privilegia el color amarillo, que es el color de los bioequivalentes y me puse una corbata amarilla. Hoy estamos con los agricultores y me he puesto una corbata verde. Esta tarde, junto a mi mujer, vamos a lanzar la Campaña contra el Cáncer de Mama y me pondré una corbata rosada.
 
¿Cuál es la lección a todos los que aspiren a ser candidato a la Presidencia? Empiecen comprándose corbatas.  
 
Señor presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura, señores directores y presidentes de ramas, señores parlamentarios, señoras y señores embajadores, agricultores de Chile:
 
Ustedes tienen derecho a sentirse muy orgullosos, porque la Sociedad Nacional de Agricultura es el gremio más antiguo de nuestro país y, tal vez, uno de los más antiguos y longevos del mundo. Tal como lo dijo el presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura, 181 años de vida fecunda en que ha dejado huellas y ha hecho un gran aporte a nuestro país.
 
Por algo Bernardo O'Higgins firmó de su puño y letra la Constitución de esta Sociedad y fue nombrado socio protector. Y él le escribía, poco antes de morir en Lima, al secretario de la Sociedad Chilena de Agricultura -como se llamaba en esos tiempos-, Antonio García Reyes, “la agricultura fija y moraliza a la especie humana, no hay código, ni libro que contenga tanta moral como un campo cultivado”. Palabras sabias que han sido y han acompañado a esta Sociedad a lo largo de su historia.
 
Y él agregaba que sabía muy bien que el amor por la Patria y el desarrollo de la agricultura van de la mano, porque la tierra y el amor por la tierra, que es tan propio del mundo de la agricultura, del mundo del campo, del mundo rural, es -en el fondo- amor por la Patria.  
 
Esos valores, los valores del campo, los valores del mundo rural son valores que hoy día necesitamos más que nunca. Sé muy bien que este sector, agricultura, en Chile, ampliamente definida, enfrenta hoy día grandes desafíos, pero también grandes oportunidades.
 
Uno de los desafíos a los cuales se refería Ricardo es la sequía. La sequía nos está golpeando desde hace 10 años como un verdadero terremoto silencioso. Alguien dijo que era la peor sequía de los últimos 40 años y todo el mundo salió a repetir “los 40 años”. Eso no es verdad. Es la peor sequía en la historia conocida de la agricultura en Chile y, por tanto, tenemos que enfrentarla tomando en consideración la gravedad y el desafío que la sequía representa para Chile.
 
Hoy tenemos déficit en todo en materia de agua: menos caudal en los ríos, menos agua en los embalses, menos nieve en la Cordillera, menos hielos que puedan acumular el agua. Y eso, sin duda, significa un desafío como Chile nunca antes había enfrentado.
 
Además, la agricultura también enfrenta grandes oportunidades. Por de pronto está en un proceso de transformación desde una agricultura tradicional hacia una agricultura con más tecnología, más valor agregado, más y mejores mercados.
 
Pero quiero decir dónde están las fortalezas de la agricultura chilena.
 
Por un momento reflexionemos sobre lo que tenemos en nuestro país:
 
Un clima mediterráneo privilegiado, que muy pocos países del Hemisferio Sur tienen, Chile y Sudáfrica;
 
En segundo lugar, estamos a contra estación con el mundo del Norte, que es donde están los grandes mercados, los países más ricos y donde está la mayor cantidad de crecimiento de la demanda que va provenir de China y de la India;
 
Tenemos Tratados de Libre Comercio con prácticamente todos los mercados del mundo;
 
Tenemos un patrimonio fitozoosanitario que lo envidian muchos de nuestros países vecinos;
 
Y, además, tenemos la gente de la agricultura, la gente del campo que siempre ha demostrado que sabe hacer bien su trabajo. No quiero recordar los indicadores de rendimientos, que son extraordinarios en nuestro país.
 
Y por esa razón la agricultura no es solamente una promesa, es en cierta forma una realidad aun cuando todavía queda un largo camino por recorrer.
 
El año pasado la agricultura creció 5,8%, las exportaciones crecieron 15,2% y a todo esto hace mucho tiempo que no se me acerca ningún agricultor a reclamar por el tipo de cambio.
 
Estas cifras se están superando este año. De hecho, las cifras de exportaciones de este año hasta el mes de agosto ya están llegando a cifras que anticipan que podemos superar las exportaciones que tuvimos el año pasado.
 
Genera 774 mil empleos y por eso es una actividad central no solamente por el tema que encierra los valores de la chilenidad, de nuestra historia y de nuestras tradiciones, sino que además porque es un sector económico extraordinariamente importante y que va a adquirir cada día más importancia.
 
Por eso hemos desarrollado el Plan Nacional de Desarrollo Rural y por eso estamos impulsando con mucha fuerza el Plan Nacional de Asociatividad, que es un elemento que a veces escasea en el mundo agrícola chileno y que es indispensable para poder enfrentar los desafíos del presente y las oportunidades del futuro.
 
¿Qué estamos haciendo? Conscientes de esta realidad llena de oportunidades, pero también llena de desafíos, desde el primer día que llegamos al Gobierno nos dimos cuenta que íbamos a tener que enfrentar un terremoto silencioso, la sequía, que no había sido enfrentado con la suficiente fuerza y decisión.
 
Y empezamos a trabajar en eso desde el primer día internamente dentro del Gobierno y por eso es fundamental que hoy día tomemos plena conciencia de lo que significa este terremoto silencioso.
 
Agradezco, por supuesto, la gran ayuda y colaboración que siempre han prestado los agricultores de Chile, porque esto decir que primero están los seres humanos en el consumo de agua es algo que ha estado siempre en la actitud, en los valores y en la legislación chilena. Por supuesto que primero está el consumo de agua por parte de los seres humanos y también el proteger con caudales ecológicos lo esencial de nuestra naturaleza.
 
Pero aquí quiero plantear con mucha claridad que estamos asumiendo un tremendo desafío. Lo primero fue la emergencia, cómo hacernos cargo de esos cientos de miles de chilenos que se quedaron sin disponibilidad de agua potable, o esos cientos de miles de personas que se vieron directamente afectadas muchas de ellas en el sector agrícola.
 
Por eso hemos establecido 13 Decretos de Escasez, que significan o afectan a 93 comunas en cuatro regiones y, al mismo tiempo, Decretos de Emergencia Agrícola que benefician a 119 comunas en 6 regiones. Además del Estado de Catástrofe que decretamos en la zona de Coquimbo y Valparaíso que, hasta ahora, son las más afectadas.
 
La emergencia, llegar con agua potable, con métodos de emergencia, fortaleciendo los sistemas de Agua Potable Rural, profundizando o reparando pozos, con camiones aljibes, conectando algunos sistemas de Agua Potable Rural a las redes de agua potable urbana, y gracias a Dios el agua potable urbana está asegurada por la temporada que tenemos que enfrentar esta primavera-verano-otoño.
 
Pero no fue solamente eso porque evidentemente que además de la emergencia, teníamos que hacernos cargo de medidas más drásticas, más definitivas mirando hacia el futuro. Y es por esa razón que elaboramos un plan de acción que contempla muchas medidas. Voy a solamente a mencionarlas en titulares por razones de tiempo:
 
Pero para garantizar el abastecimiento de agua a la agricultura, estamos impulsando el presupuesto más grande en la historia de nuestro país, 110 mil millones de pesos para la Comisión Nacional de Riego;
 
Estamos también promoviendo una Ley de Fomento del Riego, que facilite a los agricultores el poder realizar las obras de infraestructura para utilizar mejor el agua;
 
De hecho, además de ello, estamos utilizando muchos pozos de emergencia y estamos con un Plan de Priorización de 26 Embalses. En Chile tenemos más o menos 5 mil 300 millones de metros cúbicos de capacidad de embalses con los embalses que tenemos.
 
Estos 26 embalses -entre los cuales ya está inaugurado Valle Hermoso; pronto vamos a inaugurar Chironta; estamos trabajando con Punilla, a pesar de las dificultades que significa la quiebra de una empresa italiana; estamos avanzando con el embalse Las Palmas; estoy mencionando 4 de 26- nos van a permitir aumentar en un 51% la capacidad de embalses que habíamos acumulado en la historia de nuestro país.
 
Eso permitiría regar, dependiendo cuál sea la eficiencia, más de 400 mil hectáreas en nuestro país, esa mayor capacidad de acumulación de agua, que es parte del plan para combatir la sequía.
 
Pero además de eso, estamos también haciendo un esfuerzo muy grande en fortalecer la fiscalización para que el agua se utilice de acuerdo a la ley y no de acuerdo al más fuerte o al más vivo.
 
Por otra parte, estamos buscando otras formas de tener agua en nuestro país. Lo que hemos hecho en forma experimental en inyectar agua cuando es abundante, normalmente en invierno, para volver a recargar los acuíferos naturales, de forma tal que suban su nivel y nos permitan tener agua cuando es más escasa en primavera y verano, ha dado grandes resultados.
 
La aplicación en forma experimental de una tecnología china que combina satélites con sonares a ras de tierra que permite identificar aguas profundas que, de otra forma, no habríamos sabido utilizar.
 
Lo que estamos haciendo en materia de desalinización. Tenemos en Chile 26 plantas desalinizadoras y 20 proyectos más que están en marcha y en camino. Y eso puede ser una gran solución, además de otros proyectos como la Carretera Hídrica que son de más largo plazo y otras instancias, porque necesitamos producir más agua.
 
También necesitamos utilizar mejor el agua. Ricardo Ariztía decía que sólo un tercio de la agricultura chilena es con riego tecnificado y que ocupa un tercio del agua. Es decir, si tecnificáramos toda nuestra agricultura con la misma agua que utiliza hoy día la agricultura, podríamos multiplicar por tres la cantidad de hectáreas regadas. Tenemos 1.200.000, la meta es llegar a 2,4 millones de hectáreas regadas en nuestro país.
 
Ése es el gran proyecto de transformar a Chile en una potencia agroalimentaria.
 
Pero además de eso, sin duda que tenemos que usar mejor el agua. Por ejemplo, en Chile se pierde mucha agua, se mal utiliza el agua. Un ejemplo, las empresas sanitarias, de cada 100 litros que producen, 33 litros se pierden por filtración en sus ductos y en sus cañerías. Eso que puedo ser aceptable en otros tiempos, ya no lo es en estos nuevos tiempos de escasez hídrica, de cambio climático, de calentamiento global.
 
Y podríamos seguir. Lo cierto es que, sin duda, la sequía la estamos enfrentando, hemos convocado una mesa técnica que está trabajando hace mucho tiempo al interior del Gobierno, ahora hemos ampliado esa mesa para convocar a todas las partes interesadas, a los gremios, a los trabajadores, a los expertos y también a los políticos que quieran hacerse parte de este desafío que tenemos que enfrentar con unidad.
 
Porque siempre, siempre -y la historia nos ha demostrado un millón de veces- frente a los grandes desafíos Chile ha sabido sortearlos con éxito, porque trabaja con unidad, con voluntad, con resiliencia, que es parte del alma y el carácter de nuestros compatriotas.
 
Pero además de ello, sin duda que también tenemos que hacernos cargo de otros temas. Yo mencionaba el tema de la sequía como uno de los grandes desafíos, pero no es el único.
 
Tenemos que seguir abriendo mercados para los productos de exportación de nuestro sector agrícola. Les doy un solo ejemplo, en la semana que se denomina Chile Week en India y en China logramos abrir mercados muy importantes para la carne refrigerada bobina, los subproductos comestibles bovinos y ovinos, también vamos a abrir los mercados congelados para productos cítricos, para alfalfa. Con la India logramos resolver un problema que teníamos con las nueces y también con los controles sanitarios a paltas, arándanos, de forma tal de ir abriendo nuevos mercados.
 
La mitad de la mayor demanda agrícola del mundo va a provenir muy pronto de esos dos países, y los expertos estiman que a futuro van a ser dos tercios del aumento en la demanda, porque los chinos, que antes se contentaban con un puñado de arroz, hoy día quieren comer carne, tomar vino, comer fruta, comer verduras y ahí está Chile como gran proveedor de alimentos de calidad.
 
Podría seguir contándoles lo que se ha abierto en materia de mercado con Vietnam, con Corea del Sur y muchos otros países más, un esfuerzo permanente que han hecho los gobiernos y que seguimos haciendo nosotros, continuando con una obra que viene de hace muchos gobiernos atrás.
 
Otro tema importante es la aprobación del TPP11, Transpacific Partnership. Sé que hay algunas dudas de parte de algunos parlamentarios. Éste es un acuerdo que a Chile le significa prácticamente puras ganancias y puros beneficios, porque no estamos comprometiendo nada que no esté ya comprometido en los tratados que ya tenemos con esos países, pero estamos abriendo productos y abriendo mercados para más de 3 mil productos agrícolas que van a beneficiar y favorecer prácticamente a todas las regiones de Chile.
 
Ahora, yo estoy consciente, leo y escucho con mucha atención lo que dicen los agricultores y sus dirigentes, de las inquietudes del gremio. En primer lugar, el Código de Aguas: estamos, sin duda, impulsando una mejoría en el Código de Aguas a partir de un proyecto que heredamos.
 
Y quiero decir que no es solamente el Código de Aguas lo que nos preocupa y nos ocupa del punto de vista legislativo, además está la modificación a la Ley General de Servicios Sanitarios, la modificación al Proyecto de Desalinización para eliminar los cuellos de botella que impiden muchas veces los proyectos, y la modificación de la Ley de Fomento del Riego.
 
Aquí hay tres principios que nos comprometimos durante la campaña y hoy día los repito y me vuelvo a comprometer cien por ciento.
 
En primer lugar, la importancia de la certeza jurídica en el uso de los derechos de agua, porque la agricultura requiere planificación, requiere tiempo, requiere hacer siembras y plantaciones y después viene la cosecha.
 
Segundo, respetar el derecho de propiedad, que lo dijimos y lo repetimos hoy día porque en Chile tenemos un sistema en que la propiedad tiene un trato que está establecido a nivel constitucional precisamente para que no quede simplemente a la decisión de mayorías que pueden ser ocasionales;  
 
Y, lo tercero, es mejorar la eficiencia en el uso del agua, porque ahí tenemos una tremenda avenida que recorrer para enfrentar y mitigar los efectos de esta sequía.
 
El tema de la jornada laboral. En nuestro programa de Gobierno recogimos dos tendencias que van a venir de todas maneras y que están ocurriendo en el mundo entero.
 
En primer lugar, a medida que los países progresan hay una demanda, no por echarle más sal a la comida ni más azúcar al café, sino que comprar bienes entre los cuales el tiempo libre es un bien muy preciado.
Y, en segundo lugar, hay un cambio tecnológico de la economía digital, de la robótica que va sustituyendo trabajo por máquinas o por tecnología.
 
La pregunta que nos hicimos fue cómo logramos compatibilizar esas dos tendencias en forma que nos permita, primero, al ir incorporando flexibilidad, ir ganando productividad; y segundo, al ir incorporando gradualidad, ir permitiendo que el sistema se adapte. Eso está en nuestro programa de Gobierno. Por lo demás, es una tendencia en el mundo entero.
 
Chile está, hoy día, donde tiene que estar dado su actual nivel de desarrollo, pero aspiramos a ser un país desarrollado, ésa es la gran misión de nuestra generación. Y parte del desarrollo es hacernos cargo y subirnos a esta Revolución Tecnológica y también hacernos cargo de una demanda de la sociedad por más tiempo libre.
 
Y entre paréntesis, en Chile el tiempo que pasan los padres con sus hijos es prácticamente inexistente, y yo creo que ahí está la raíz de muchos de los problemas. Todos los expertos, toda la literatura muestra que mayor tiempo de los padres con los hijos es el mejor mecanismo para estimularlos y motivarlos a desarrollarse en plenitud y el mejor antídoto para prevenir males como la deserción escolar, la drogadicción, la delincuencia juvenil y muchas más.
 
Y, por tanto, en esto lo que hemos hecho es que hemos convocado a una mesa de trabajo. Está un proyecto de ley que presentamos hace mucho tiempo en el Congreso, que incorpora estos elementos. Dado que éste es un tema que ha provocado una gran discusión y que ha habido propuestas alternativas, hemos convocado a una mesa de trabajo de expertos que va a conversar para enriquecer y mejorar este proyecto y va a conversar con los gremios, con los trabajadores, con las universidades, con los sindicatos, con todos los que quieran aportar y colaborar en este proyecto.
 
Pero sí quiero decirles que no vamos a sacrificar, a través de reformas irresponsables, aunque sean populares, ni la capacidad de crear empleos de nuestra economía, que lo requiere, ni tampoco vamos a condenar a bajas de salarios por hacer proyectos irresponsables y, además, que muchas veces son inconstitucionales.
 
Y, por eso, yo repito, lo he dicho tantas veces, queremos avanzar en un desarrollo integral porque el objetivo último del desarrollo es mejorar la calidad de vida de las personas y, a veces, algunos se olvidan de eso. Pero lo vamos a hacer con responsabilidad, atendiendo a la realidad, midiendo las consecuencias y no vamos a permitir que mociones que muchas veces no toman en cuenta, como las mismas autoras lo han reconocido, las nefastas consecuencias que esa moción puede tener sobre el empleo y sobre los salarios de los chilenos, y, a veces, tampoco con suficiente respeto a las normas constitucionales.
 
Respecto a otras inquietudes que ha planteado el gremio. Sabemos que preocupa la situación de La Araucanía y a nosotros también, y desde el primer día. Por eso pusimos en marcha un Plan “Desarrollo y Paz en La Araucanía”, que tenía tres pilares:
 
Primero, provocar un desarrollo económico y social acelerado para que esa región, y otras también, puedan recuperar y cerrar las brechas que los dividen y los separan del resto del país;
 
Segundo, valorar, apreciar, promover la cultura, la cosmovisión, las tradiciones, el lenguaje de nuestros pueblos originarios;
 
Y, tercero, combatir la violencia, el terrorismo y la violencia rural con toda la fuerza de la voluntad y todo el rigor de la ley.
 
¿Cuáles han sido los resultados? En materia económica, La Araucanía creció el año pasado casi 6% y va a crecer este año nuevamente bastante más que el promedio del país, está recuperando ese retraso. La tasa de desempleo en La Araucanía cayó tres puntos.
 
La inversión que hemos comprometido son 8 mil 200 millones de dólares, en un plazo de 8 años, y vamos en marcha y en línea cumpliendo con ese proyecto. La Araucanía tiene un potencial gigantesco.
 
Estamos avanzando en buscar el reconocimiento constitucional de los pueblos originarios, la constitución de un Consejo de Los Pueblos con los cuales poder interactuar.
 
Y, naturalmente, que no hemos tenido los resultados que queríamos en materia de controlar la violencia, restablecer el Estado de Derecho y combatir el terrorismo. Créanme, hemos hecho todo lo que está a nuestro alcance y no es una tarea ni una lucha fácil.
 
He conversado mucho con otros Presidentes de América Latina que enfrentaron situaciones parecidas o equivalentes y ellos me dicen que ésta es una tarea que va a exigir mucha voluntad, mucha decisión, pero también que va a requerir cierto tiempo.
 
En eso, reconozco, estamos en deuda y lo conversamos y lo discutimos muy frecuentemente con el equipo del Ministerio del Interior en La Moneda.
 
Por otra parte, yo quisiera también plantear que tenemos otro desafío que está frente a nosotros, que es el cambio climático y el calentamiento global que nos va a afectar, que nos está afectando y que probablemente llegó para quedarse. Esto no es un tema de opiniones, ideologías o prejuicios; esto es un tema de ciencia y la ciencia ha hablado fuerte y claro: el cambio climático y el calentamiento global están llegando mucho más rápido de lo que los propios expertos anticiparon, está teniendo consecuencias mucho más graves que la que los propios expertos anticiparon en todos los frentes.
 
De hecho, estos 5 años, los últimos 5 años van a terminar siendo los años más cálidos, de mayor temperatura en la historia conocida de la humanidad, que se remonta a 800 mil años atrás, porque a través de las perforaciones de los polos hemos podido reconstruir lo que pasó con el clima.
 
La concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera es la más alta desde que tenemos también capacidad de medirla y registrada. Y, en consecuencia, tenemos que hacernos cargo de ello.
 
Yo vengo llegando de Naciones Unidas, donde nos tocó participar y con una posición fuerte y clara, y muy reconocida, y muy respetada por el resto del mundo, en los tres grandes eventos que ocurrieron en esa Asamblea General de Naciones Unidas; la Cumbre para Proteger los Bosques Lluviosos, la Cumbre para Proteger los Océanos y la Cumbre del Cambio Climático, porque estamos preparándonos para que la COP de Chile, la COP25, la COP Azul, sea una COP que haga y mueva la aguja, que marque diferencia. A diferencia de lo que pasó en la última COP, donde no se lograron grandes avances.
 
Y, por eso, estamos trabajando en mucha sintonía con Europa, con China, con India, con Brasil, con Turquía, con los grandes países que hacen muchas veces la diferencia entre avanzar o simplemente quedarnos estancados.
 
Chile se ha comprometido a cosas importantes; nos hemos comprometido a ser un país carbono neutral el año 2050, hace 3 meses no había ni un solo país que se hubiera comprometido con esta meta, a pesar que es una de las exigencias de la Cumbre de París.
 
En la Cumbre del G20 en Osaka, Chile lideró un esfuerzo invitando a países como Francia, Alemania, Reino Unido, España, Holanda e hicimos el compromiso de ser países carbono neutral. Hoy día ya tenemos más de 66 países que han adoptado el mismo compromiso y esperamos que ese número siga creciendo de aquí a la COP en Santiago, que comienza en el 2 de diciembre.
 
Chile, ¿cómo se ha comprometido? ¿es un compromiso romántico? ¿es un compromiso voluntarista? No, sabemos exactamente bien el camino que tenemos que recorrer.
 
Tenemos que reducir a la mitad de 135 mil millones de toneladas a la mitad y lo vamos a lograr con cuatro grandes medidas, donde el sector agrícola tiene mucho que aportar.
 
Uno es la descarbonización de nuestra matriz energética, y afortunadamente el avance de las tecnologías, de la energía del Sol, del viento, del mar nos van a facilitar ese camino, aun cuando no es cuestión de decirlo porque hay que reemplazar centrales a carbón por nuevas centrales que van a requerir mucha inversión; hay que construir las líneas porque las centrales a carbón se ubicaban dónde estaban las poblaciones, en cambio las nuevas energías se ubican dónde están los recursos naturales, el Sol, el viento;
 
Segundo, vamos a transformar el sistema de transporte público de un sistema basado en combustibles fósiles a un sistema basado en la electromovilidad;
 
Tercero, vamos a avanzar en estándares más exigentes en todos los sectores en el uso de la eficiencia energética y, por tanto, reducir las emisiones;
 
Y cuarto, tenemos que hacer que la agricultura y la silvicultura sean un gran aporte. Ustedes saben que Chile produce 135 mil; la mitad de esa producción de gases de efecto invernadero la capturan hoy día los bosques actuales que tenemos en Chile, 65 mil millones de toneladas. Tenemos que mantener esa capacidad y para eso hay que reforestar porque los bosques, a medida que van envejeciendo, pierden su capacidad de hacer esa maravilla.
 
No hay tecnología más maravillosa que la fotosíntesis, que transforma carbono, dióxido de carbono, en oxígeno; exactamente lo contrario de lo que están haciendo todos ustedes en este instante, que respiran oxígeno y liberan dióxido de carbono; los bosques hacen justo lo contrario.
 
Pero también, y esto lo hemos conversado con el Ministro de Agricultura mil veces, lo que viene en materia de agricultura, la agricultura viva, la tierra viva, la agricultura regenerativa en que la tierra puede transformarse en un tremendo aporte. Ya tenemos una agricultura, incluyendo los bosques, que ya es carbono neutral en nuestro país, pero podemos hacerla que sea, no solamente neutral, sino que sea un tremendo aporte a reducir en términos netos las emisiones.
 
Y en eso estamos trabajando y muy próximamente vamos a dar a conocer los nuevos compromisos que Chile va a adquirir en lo que se llama las Contribuciones Nacionalmente Determinadas para lo cual le estamos pidiendo al mundo entero que vengan a Chile con aportes y con compromisos más ambiciosos, más exigibles, porque los que tenemos no son suficientes para evitar una tragedia.
 
Y Chile ha preparado muy bien ese camino porque estamos muy conscientes de que hay que compatibilizar el desarrollo con la protección del medio ambiente; no es que estén compitiendo, al revés, se requieren uno a otro, absolutamente. Un país estancado nunca va a ser un país sustentable y un país que crece, si lo hace con inteligencia, puede ser un país dinámico y, al mismo tiempo, sustentable y eso es lo que aspiramos para Chile.
 
Quisiera terminar estas palabras haciendo una pequeña reflexión: estamos viviendo tiempos difíciles; estamos enfrentando tiempos difíciles; la economía mundial se ha ido debilitando progresivamente; el comercio mundial, clave para Chile, está estancado; no tenemos una institucionalidad que permita evitar conductas proteccionistas y arbitrarias de los países, la OMC está prácticamente inactiva; se ha desatado una guerra tarifaria y comercial entre las dos superpotencias que ya lleva 18 meses y que esperamos, esperamos –ésta es la esperanza que nunca se pierde- de poder tener avances en la Cumbre de APEC que vamos a celebrar en Chile a mediados del próximo mes.
 
Esos son los tiempos difíciles. Veamos nuestro continente, América Latina; Argentina y Paraguay en recesión; los grandes, México y Brasil, estancados; Perú y Ecuador, con grave crisis políticas. Y en medio de ese cuadro está Chile, que emerge como un verdadero oasis. Un país que tiene estabilidad política, que está creciendo, que va a liderar el crecimiento de América Latina, porque a pesar de los tiempos difíciles el crecimiento durante los primeros dos años de nuestro Gobierno va a ser el doble de lo que fue el promedio del Gobierno anterior y va a liderar el crecimiento de nuestro continente. Solamente para poner en proporción una comparación histórica y una comparación territorial.
 
Por eso es tan importante que sepamos apreciar lo que tenemos en Chile, que sepamos cuidar y proteger a nuestro país, que sí tenemos que amarrarnos al mástil cómo lo hizo Ulises para evitar el canto de las sirenas, hagamos lo mismo para evitar caer en los cantos del populismo y la demagogia que tanto daño han causado en el mundo entero y especialmente en nuestro continente.
 
Por eso, yo quiero plantear con mucha fuerza, tenemos una agenda que cumplir de aquí a fin de año. La meta del Gobierno es aprobar ciertas reformas fundamentales:
 
La Reforma a las Pensiones, que nos va a permitir mejorar las pensiones a 2,6 millones de los 3 millones que están hoy día jubilados y que va también a hacer frente a los temas de las jubilaciones futuras;
 
La Modernización Tributaria, que lo que busca es que el Sistema Tributario sea un sistema que promueva la inversión, el crecimiento, los empleos, los salarios, la innovación y la productividad, que sea un sistema más simple, que la gente lo pueda comprender, que sea un sistema más equitativo, horizontal y verticalmente, que sea un sistema, además, menos discrecional, menos arbitrarios y que, además, tenga beneficios claros para las regiones, para los adultos mayores, para las PYME.
 
Tenemos también otros temas en la agenda como, por ejemplo, la Sala Cuna Universal que es otro de los aspectos fundamentales para fortalecer la familia y para compatibilizar mejor el mundo del trabajo con el mundo de la familia.
 
Esos son grandes desafíos que tenemos por delante y yo espero que la Oposición aproveche estos meses para mostrar su espíritu constructivo, para mostrar su mejor cara, para abandonar esa línea obstruccionista que algunos han practicado desde el primer día y practicar el espíritu constructivo que es lo que hace que los países avancen; es lo que los chilenos esperamos de nuestros dirigentes.
 
Por eso, termino recordando las palabras que el propio O’Higgins le escribió a José Joaquín Prieto, Presidente de Chile el año 1830, dijo: “El mejor y más seguro fundamento para la prosperidad y felicidad de la nación es, sin duda, la agricultura”. Le gustó Ricardo.
 
Y la agricultura de Chile aporta certidumbre, porque ninguna otra región de la Tierra es más favorecida del cielo con terrenos tan fértiles y con un clima tan benigno como nuestro país. Hagamos realidad estas palabras.
 
Y, por eso, quiero yo expresar, como Presidente de Chile, mi aprecio, mi valoración y mi gratitud a la gente que trabaja la tierra, a la gente del campo, a la gente de la agricultura.
 
Muchas gracias.