Presidente Piñera encabeza la ceremonia de imposición de la condecoración de “Servicio a la Presidencia de la República” y ascensos de oficiales jefes.

11 JUN 2019
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S.E. el Presidente de la República, Sebastián Piñera, encabeza la ceremonia de imposición de la condecoración de “Servicio a la Presidencia de la República” y ascensos de oficiales jefes.

Muy buenos días:
 
Señora Primera Dama, señor Ministro del Interior y Seguridad Pública, señor General Director de Carabineros, señor Subsecretario, autoridades presentes, amigas y amigos:
 
Como Presidente me toca participar en muchas ceremonias, condecoraciones y ascensos de nuestras Fuerzas Armadas y de Orden, pero pocas veces con tanta emoción porque en este caso estamos condecorando y ascendiendo a personas con las cuales interactuamos todos los días. Y, por tanto, más que miembros de nuestras Fuerzas Armadas y de Orden son personas cercanas, amigos a los cuales queremos, conocemos y estimamos.
 
Y hoy estamos aquí para dar vida a una valiosa, hermosa y antigua tradición, que es reconocer, valorar, agradecer y destacar a quienes tienen el honor de cuidar este Palacio Presidencial, la casa de La Moneda, la casa de todos y el lugar donde trabajan los Presidentes de la República, pero también muchos colaboradores. En este Palacio de La Moneda, además de la Presidencia de la República, está el Ministerio del Interior y Seguridad Público, el Ministerio Secretaria General de la Presidencia, el Ministerio Secretaria General de Gobierno, el Ministerio de Desarrollo Social y Familia y el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación.
 
Por lo tanto, la labor que cumple la Guardia de Palacio es una labor esencial, porque es verdad que permiten que este Palacio despierte muy temprano en la mañana y trabaje con seguridad y con eficacia hasta muy tarde todas las noches.
 
Quiero saludar a todos los que hemos condecorado con cariño, con aprecio y con mucha gratitud, pero muy especialmente a los que son miembros de la Guardia de Palacio y de la Escolta Presidencial. Hoy día tres mayores, a quienes conozco personalmente, han ascendido a teniente coronel y, por tanto, asumen nuevas responsabilidades.
 
Y ustedes lo saben: es más difícil mandar que obedecer. Obedecer requiere, por supuesto, disciplina; mandar requiere ser un verdadero testimonio, un verdadero ejemplo. Porque la verdadera lealtad, la verdadera obediencia no está solamente en cuántos galones o cuantas estrellas tengamos en nuestros hombros, está en el ejemplo que les damos a aquellos que están bajo nuestra supervigilancia y, en consecuencia, es una autoridad que surge de la moral, que surge del ejemplo, que surge de la admiración.
 
Y por esa razón, los tres oficiales que han ascendido a teniente coronel, los conozco personalmente a cada uno de ellos y sé que no solamente se lo merecen, sino que además van a saber cumplir con los deberes y con las responsabilidades que el nuevo cargo les pone por delante de sus carreras.
 
Y también saludar a los 32 carabineros, de distintos grados, de distintos escalafones que han recibido hoy la condecoración de “Servicio a la Presidencia de la República”. A muchos de ustedes les toca interactuar directamente con la Primera Dama, con el Presidente, con mis hijas, con mis nietos y conocen muchos secretos que tiene que llevar hasta la tumba, porque les toca no solamente proteger la seguridad, sino que también ser parte de la vida cotidiana. Y yo eso lo aprecio, porque veo ahí la lealtad, el compromiso, la entrega y la vocación que ilumina cada una de sus acciones y cada uno de sus días.
 
La Escolta Presidencial comenzó sus funciones el año 1989, con la finalidad de proteger al entonces electo Presidente Patricio Aylwin. Y a partir de entonces, ha debido trabajar y proteger a 5 Presidentes de la República.
 
¿Qué los caracteriza? ¿cuál es el factor común? Y esto yo sé que es algo que hemos conversado con mis antecesores: muchas cosas.
 
En primer lugar, algo que viene desde la formación misma de Carabineros de Chile: ese compromiso, vocación de servicio, amor por la patria, dedicación y lealtad que, sin duda, les permite no solamente ser buenos carabineros, sino que también cumplir con las importantes y delicadas labores de proteger el Palacio de La Moneda y resguardar la seguridad del Presidente de la República.
 
Fue el año 1991, a través de un decreto, que se estableció la condecoración de “Servicio de la Presidencia de la República” y el año 1996 cuando se creó el Departamento de Seguridad Presidencial y se transformó en un estamento que cumple una labor única y muy, muy importante.
 
Por eso, yo creo que lo que uno ha podido ver y apreciar de las virtudes, de los valores, de los principios que han orientado la acción de ustedes, me da una gran tranquilidad y me genera un sentimiento de gran admiración, aprecio y gratitud por lo que es la cultura de vida de los Carabineros de Chile.
 
Estamos hoy día condecorando a la Guardia de Palacio y de Seguridad que, sin duda, cumplen una labor fundamental y la cumplen con ese sello, esa característica que está impregnada, más que en sus uniformes, en la cultura, en la historia y la tradición de Carabineros de Chile.
 
Muchas veces son invisibles porque trabajan silenciosamente y uno a veces ni siquiera aprecia el trabajo que hacen porque parte de ese trabajo es justamente pasar desapercibidos, pero uno cuando averigua ve la dedicación, la anticipación, el compromiso que ponen en cumplir fiel y eficazmente sus labores.
 
Ustedes comparten una gran vocación de servicio por los demás y un gran amor por la patria. Mucha gente piensa que esto es una vocación y tienen razón. Uno puede ser patriota sin ser carabinero, pero no se puede ser un buen carabinero sin ser patriota. Por tanto, ahí hay un sello y una característica que los lleva cada uno de ustedes en lo más profundo de su alma, sirviendo a nuestro país como Carabineros de Chile.
 
Y no solamente en la labor principal de Carabineros de Chile que es proteger, prevenir, dar seguridad, dar resguardo a todos nuestros compatriotas, sino que también cada vez que la adversidad se presenta en nuestro país uno ve esa otra vocación que es la ayuda, el auxiliar a las víctimas, el traer auxilio y el traer ayuda a todos aquellos que tanto lo necesitan, en las condiciones, muchas veces, más adversas que uno puede imaginar.
 
Y es esa doble labor, la propia de Carabineros, la seguridad, la protección, pero también esa ayuda y colaboración que le prestan a la comunidad, lo que ha hecho de Carabineros de Chile una institución tan querida, tan admirada, tan apreciada y a la cual le debemos tanto.
 
Y yo quisiera decir que esa gratitud y ese cariño lo siento y estoy seguro que interpreto a todos mis compatriotas al decirles hoy día: gracias, gracias Carabineros de Chile por el sacrificio, por la entrega, por la dedicación.
 
Y quiero agradecer a las familias porque las familias fueron las que los formaron y las que, en cierta manera, formaron a sus hijos para que pudieran ser Carabineros de Chile. Y yo sé que buena parte de los valores, de los principios, de la vocación, del amor por la patria, se los inculcaron a ustedes sus padres, desde que eran muy niños.
 
Y, por supuesto, agradecer a sus parejas, sus cónyuges, porque ustedes eligieron esta vocación, pero muchas veces son sus parejas, sus cónyuges los que tienen que asumir muchos de los sacrificios que significa el cumplir fielmente con esta vocación y con este compromiso.
 
Por todo eso, quisiera, además de agradecerles muy sinceramente y de expresarles mi profunda admiración y cariño por Carabineros de Chile, terminar estas palabras recordando a nuestra gran poetisa Gabriela Mistral que dijo “gracias a los que velan desvelándose, ustedes son sin saberlo los guardadores de nuestros sueños y la conciencia de nuestra ciudad”.
 
Así queremos a nuestros carabineros, los guardadores de nuestros sueños, los que se desvelan velando por nuestra tranquilidad y la conciencia de nuestra ciudad.
 
Muchas gracias.