Presidente asiste a desayuno anual de CChC

9 MAY 2019
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S.E. el Presidente de la República, Sebastián Piñera, junto al Ministro de Economía, José Ramón Valente, el Ministro de Obras Públicas, Juan Andrés Fontaine, y el Ministro de Vivienda y Urbanismo, Cristián Monckeberg participa en desayuno anual de la Cámara Chilena de la Construcción

Muy buenos días:
 
Señor Patricio Donoso, presidente de la Cámara Chilena de la Construcción, señores ministros, señores socios de la Cámara, amigas y amigos:
 
Es verdad, Chile ha tenido distintas oportunidades de cruzar el desierto y transformarse en un país desarrollado de acuerdo a los estándares de cada época. Basta recordar que después del término de la Guerra del Pacífico, que le permitió a Chile acceder a oportunidades y riquezas que eran absolutamente impensadas, menos de 10 años después, estábamos enfrascados en la Guerra Civil de 1891, una de las guerras civiles más crueles y más sangrientas que haya habido en la historia. Y eso nos hizo perder ese gran impulso en que muchos creían que Chile iba a lograr ser el primer país desarrollado de América Latina.
 
Basta recordar que Chile fue la colonia más pobre de España en América Latina y, sin embargo, gracias al esfuerzo, la disciplina, las instituciones y el trabajo, hemos logrado ser hoy día el país con mayor ingreso per cápita y con mayor desarrollo humano en todo nuestro continente.
 
Pero lo cierto es que pocas generaciones han tenido que enfrentar desafíos tan grandes, tan trascendentes, como la nuestra. La generación que nos antecedió enfrentó el desafío de recuperar nuestra libertad y recuperar nuestra democracia, y lo hizo bien: la transición chilena de un gobierno militar a un gobierno democrático ha sido reconocida en el mundo entero como una transición exitosa.
 
Nosotros, nuestra generación, como decía el presidente de la Cámara, tiene otro gran desafío, que es conquistar el desarrollo y derrotar la pobreza. Yo estoy seguro que esta generación va a ser juzgada por la forma en que aprovecha esta oportunidad y enfrenta este desafío. Y generaciones anteriores, que tuvieron también la oportunidad, no lo lograron, y por eso se habla de Chile un caso de desarrollo frustrado, y la literatura es muy cruel y muy crítica en esa materia.
 
Por esa razón, necesitamos reconocer los problemas, las dificultades, los obstáculos que nos dificultan el camino a recorrer, pero también identificar con mucha claridad los desafíos que vamos a tener que enfrentar y las oportunidades que vamos a tener que aprovechar.
 
Uno de nuestros primeros desafíos como Gobierno fue precisamente enfrentar esos problemas y asumir esos desafíos. Todos sabemos que recibimos un país en condiciones de gran debilidad en muchos aspectos, un país que prácticamente no crecía, un país en que la inversión y la productividad caían sistemáticamente año tras año, un país en que el déficit fiscal se hacía incontrolable, en que la deuda pública se duplicaba. Y, por tanto, se requería un cambio de rumbo.
 
Lo que hemos hecho como Gobierno en estos trece primeros meses es, en primer lugar, enfrentar urgencias que habían sido postergadas durante demasiado tiempo y que requerían un tratamiento inmediato como, por ejemplo, el tema de la migración, el poner a los niños primeros en la fila, el hacernos cargo de las grandes reformas que el país requería, y también poner a Chile en marcha.
 
Para eso buscamos los caminos del diálogo y de los acuerdos. Y por eso, en las primeras propuestas y planteamientos que hicimos como Gobierno, constituimos cinco grandes mesas unitarias de trabajo para enfrentar cinco grandes desafíos de nuestro país.
 
Pero había que poner a Chile en marcha y por eso hemos seguido un doble camino, uno es el camino administrativo y otro es el camino de la legislación. El primero se hace dentro del Ejecutivo, el segundo se hace con el Congreso.
 
Por esa razón, en materia administrativa -solamente mencionar- creamos la Oficina de Productividad y Emprendimiento Nacional (OPEN), cuya principal labor es, precisamente, identificar todos esos cuellos de botella, dificultades que hacen más difícil que el país pueda recuperar el vuelo y recuperar el ritmo que había perdido.
 
Creamos la Oficina de Gestión de Proyectos Sustentables (GPS), para destrabar una enorme cantidad de proyecto que estaba entrampado en alguna parte de la tramitación o burocracia estatal, y así poder dar un impulso fuerte a la inversión.
 
Enviamos también proyectos de ley para facilitar la inversión y para promover la productividad, que están en pleno trámite en el Congreso. El año pasado encargamos a la Comisión Nacional de Productividad que analizara todas las regulaciones necesarias o innecesarias para eliminar algunas y fortalecer otras, de forma tal de desarrollar proyectos de inversión claves en áreas tan importante para nuestro país como la minería, la industria, la energía, la construcción, el sector de la infraestructura y tanto más.
 
De hecho, por primera vez, desde que yo tengo memoria, me tocó firmar un proyecto de ley que no crea nuevas leyes, sino que derogaba 100 leyes y vamos -tal como lo prometimos- mes a mes ir presentando proyectos de ley para derogar leyes que siguen existiendo dentro de nuestro esquema legislativo, pero que están obsoletas, o son contradictorias, o han sido superadas. Y como la ley se presume conocida por todos los ciudadanos, es fundamental facilitar ese conocimiento de la ley y, de esa forma, facilitar el cumplimiento de la ley.
 
¿Qué hemos logrado? La verdad es que estas y muchas otras medidas nos han permitido poner a Chile en marcha. El año pasado nuestro país creció 4%, algunos creen que es insuficiente, y es verdad, no es suficiente para alcanzar todas las metas que nos hemos puesto, pero también es cierto que es más de 3 veces más que el crecimiento del año anterior, que nos puso a la cabeza del crecimiento de América Latina, y que está por encima del crecimiento promedio del mundo. Ningún país en América Latina puede afirmar lo que acabo de señalar.
 
Pero además de eso, por primera vez en muchos años, llevábamos cuatro años de caídas sistemáticas y permanentes en la inversión y en la productividad, la inversión y la productividad que se habían transformado en un lastre que frenaba el crecimiento, se han transformado en un motor que empuja el crecimiento, porque logramos que la inversión creciera en torno al 5%, y que la productividad que era negativa se transformara en un número positivo.
 
Y muchas cosas más, como recuperar los equilibrios macroeconómicos, controlar el déficit fiscal, estabilizar la deuda como porcentaje del Producto Interno Bruto, mantener la inflación dentro de los niveles y parámetros que están en el proyecto o programa del Banco Central.
 
Pero la verdad es que no basta con los resultados de un año, porque para lograr la meta de ser un país desarrollado y sin pobreza, y nuestra meta es -antes que termine la próxima década- lograr derrotar la pobreza, conquistar el desarrollo y alcanzar niveles de ingreso per cápita equivalentes a países europeos como, por ejemplo, España o Portugal.
 
Ésa es la gran misión de nuestra generación y hacía allá estamos orientando todas las acciones de nuestro Gobierno.
 
Es verdad que el año 2019 es un año más difícil desde muchos puntos de vista. En primer lugar, porque la economía mundial ha reducido su capacidad de crecer: el Fondo Monetario Internacional, en los últimos meses, ha rebajado su estimación del crecimiento de la economía mundial en cuatro oportunidades y eso sin duda que nos afecta.
 
Además de lo que ocurrió este verano, en que confluyeron muchas fuerzas como fueron las inundaciones en el norte que afectaron fuertemente al sector minero, los incendios en la zona centro y sur de nuestro país, afectaron el crecimiento del primer trimestre, que efectivamente ha sido menos de lo que todos hubiéramos querido.
 
Pero yo estoy convencido de que, a partir de ahora, el crecimiento de Chile va a ir fortaleciéndose. Nuestra estimación es que este año vamos a crecer en torno al 3,5%, eso nuevamente nos pone, junto a Perú y a Colombia, a la cabeza del crecimiento de América Latina, y nuevamente vamos a superar el crecimiento promedio de la economía mundial.
 
Pero esto va asociado de otros resultados que son importantes de destacar. En los últimos doce meses, la economía chilena ha creado 162 mil nuevos empleos formales, indefinidos, con contrato, con protección social, lo cual duplica lo que era la capacidad promedio de los años anteriores. Y, además, la inversión sigue mostrando mucha fuerza y esperamos que este año el crecimiento de la inversión esté en torno al 6%, y que la productividad nuevamente sea un aporte que impulsa el crecimiento y no un freno o un lastre que lo detiene.
 
De esta forma yo espero que podamos, a pesar de las dificultades de la economía mundial, basta ver lo que pasa en nuestro continente: el crecimiento de América Latina para este año se proyecta en torno al 1%, y veamos lo que pasa en países como Argentina, que ya llevan más de 12 meses en recesión; países como Brasil, que llevan años de estancamiento; y sin hablar del desastre desde todo punto de vista -político, social, humanitario- que está ocurriendo en países como Venezuela, para darse cuenta que nuestra región está pasando por tiempos difíciles.
 
Por eso tenemos que aprender que no basta con esperar a que vengan las recuperaciones de la economía internacional, no basta con esperar a que nuevamente el viento infle nuestras velas. En primer lugar, tenemos que poner las velas donde va a soplar el viento, y eso significa anticiparse a los tiempos, pero además tenemos que tomar los remos y eso depende solamente de nosotros, para lograr no solamente depender del viento en la economía internacional, sino que hacer las reformas internas que nuestro país requiere para poder aprovechar en plenitud su potencial.
 
La Oficina GPS del Ministerio del Economía -y aquí está el Ministro Valente- tiene un catastro de proyectos para el año 2019 de casi 16 mil millones de dólares, que son los que están en plena marcha y donde está Oficina ha colaborado con el sector privado para destrabar los muchos obstáculos que, muchas veces, frenan estos proyectos. Y eso va a significar un gran impulso a la inversión, al empleo y, por supuesto, al crecimiento económico.
 
Quiero compartir con ustedes algunas cifras que nos hacen mirar con optimismo este año 2019.
 
El Ministerio de Obras Públicas -y está aquí el Ministro Fontaine- está avanzando en la construcción de un conjunto de obras de infraestructura que, sin duda, -como lo dijo el presidente de la Cámara- generan unidad, conexión, oportunidades e impulsan el crecimiento de nuestro país. Esas obras contemplan -tal como anunciamos en nuestro programa de infraestructura para el período 2018-2022- obras que ejecuta directamente el MOP o por mandato de otros Ministerios, como es el caso de hospitales, estadios y muchas otras obras que son propias del sector público, que este año alcanza una cifra que supera los 4 mil millones de dólares, es decir un 26% más que el año anterior.
 
Y gracias a esto, estamos dedicando muchos esfuerzos para poder seguir destrabando proyectos tan relevantes que tenían problemas, como fue el caso del Puente Cau Cau en Valdivia, el Hospital Salvador, el proyecto Américo Vespucio Oriente, el Aeropuerto Arturo Merino Benítez, y podría seguir y seguir. Sé que al Ministro le gustaría que siguiera con la lista completa, pero por razones de tiempo, hago solamente una síntesis o una pequeña introducción.
 
Sin duda que consideramos que las concesiones son un instrumento fundamental. De lo que se trata es que el país avance. Vengo llegando de China donde está muy presente la frase de un ex Presidente chino, que dijo “no importa el color del gato, siempre que sea capaz de cazar ratones”.
 
Lo mismo tenemos que pensar en nuestro país, porque muchas veces se produce una confusión. Lo público y lo estatal no es lo mismo: lo público nos interesa a todos, lo estatal le interesa al Estado, y por eso muchos problemas públicos que nos interesan a todos, algunos creen que sólo el Estado tiene el derecho a enfrentarlos. Nosotros tenemos una concepción distinta: creemos en una alianza estratégica entre el sector público y el sector privado para enfrentar problemas públicos y, por tanto, somos grandes creyentes y defensores del sistema de concesiones para poder avanzar con mayor rapidez en materia de obras de infraestructura. Y de esta manera aumentar la capacidad y la oportunidad del país de poder avanzar a pie firme hacia un futuro mejor.
 
De hecho, en cartera de proyectos de concesiones, tenemos hoy día proyectos por más de 14 mil millones de dólares para el período 2019-2023, estos incluyen autopistas, aeropuertos, hospitales, embalses y muchas obras más, lo cual alcanza este año una cifra cercana a los 2 mil 800 millones, más de 3 veces lo que fue el promedio de esta década.
 
El año 2019 tenemos proyectos relevantes para el país en que la industria, la industria de la construcción, la industria de infraestructura ampliamente definida, tiene un enorme rol que jugar como, por ejemplo, la Nueva Carretera o el nuevo tramo de triple pista entre Talca y Chillán en la Ruta 5, que significa una inversión superior a los 800 millones de dólares; y además inversiones como la Carretera de la Fruta, que es un corredor de transporte agrofrutícola para poder llegar con mayor facilidad al puerto de San Antonio; un conjunto de hospitales como los hospitales de Cauquenes, Constitución y Parral, y también en la Región del Biobío como Santa Bárbara, Nacimiento, Coronel, Lota; y muchos otros proyectos, entre ellos, varios aeropuertos que van a ser modernizados y ampliados durante este año.
 
Yo estoy convencido que la infraestructura cumple un rol fundamental y, por tanto, tenemos que preocuparnos de la infraestructura, pero yo cuando pienso en infraestructura no estoy pensando solamente en infraestructura física -que son los fierros, los ladrillos, el cemento, que son muy importantes- hay otra infraestructura, que es la infraestructura  digital, que es la infraestructura de la sociedad del conocimiento y la información donde también Chile tiene que hacer un enorme esfuerzo por recuperar el tiempo perdido, porque esa infraestructura también es fundamental para que Chile pueda alcanzar los objetivos que se ha fijado.
 
La infraestructura cumple muchos roles, no es solamente una oportunidad para la industria de la construcción, es un elemento fundamental para tener un país más unido, más conectado, para igualar oportunidades. Y por eso, por ejemplo, durante nuestra administración nos hemos propuesto construir más de 3 mil kilómetros de caminos básicos, particularmente en zonas rurales y muy especialmente en regiones postergadas, como es el caso de La Araucanía. Y, de hecho, este año 2019 vamos a casi alcanzar la meta con una construcción que va a superar los 2 mil 600 kilómetros de camino.
 
Pero quisiera también plantear que le hemos pedido a la Comisión Nacional de Productividad que realice un estudio muy particular y específico donde esperamos tener la contribución de la Cámara, para poder identificar las principales barreras al crecimiento y al aumento de la productividad en el sector de la construcción, al cual se refirió el presidente de la Cámara, y que proponga -en un plazo muy breve- medidas muy concretas para poder identificar dónde están esas dificultades, cómo podemos aumentar la productividad en el proceso constructivo de nuestro país y poder, en consecuencia, tener un plan de trabajo con metas, con fechas, con resultados muy específicos. Porque cuando uno tiene un plan de trabajo con metas, resultados y fechas, uno puede controlar la marcha de ese plan de trabajo.
 
Pero además de eso, hace un año les hable de lo que llamamos SUPER, que es una ventanilla única para tramitar los permisos que requieren los grandes proyectos de inversión, redoblando nuestro esfuerzo por combatir y reducir la burocracia que, sin duda, en todos los países del mundo, pero especialmente en los países latinoamericanos está alcanzando niveles que constituyen una amenaza al desarrollo y el crecimiento de nuestro país y al aporte que tiene y debe hacer el Estado para contribuir a ese desarrollo.
 
Y es por esa razón que estamos lanzando este mes una plataforma que va a permitir, no solamente tener ventanilla única, sino que tener un seguimiento en línea de cada proyecto para saber exactamente dónde está, qué dificultades se está enfrentando y cuáles son las acciones que tenemos que tomar para levantar esas dificultades.
 
Pero no solamente hemos impulsado una agenda de medidas administrativas, es decir, que las toma internamente el Estado, también estamos impulsando una poderosa agenda legislativa, porque estoy absolutamente convencido que nuestro país tiene que prepararse para el futuro y muchas de las legislaciones que hoy día tenemos en materias fundamentales están pensadas en un mundo que ya no es, en un mundo que ya se fue y no están mirando el mundo que viene, el mundo de la revolución tecnológica, de la sociedad del conocimiento y la información.
 
Y, por tanto, como Gobierno no podemos eludir nuestra responsabilidad y nuestro deber de enfrentar una modernización en muchas áreas fundamentales como, por ejemplo, la Modernización Tributaria que está hoy día discutiéndose en la Cámara de Diputados.
 
¿Qué es lo que busca la Modernización Tributaria? Yo creo que no hay ningún experto y aquí puedo tomar las palabras de ex Ministros de Hacienda de la Concertación o de la Nueva Mayoría, como el Ministro Foxley, el Ministro Aninat y muchos más, que no haya concluido que la reforma tributaria del Gobierno anterior significó un grave freno al crecimiento, a la inversión, a la innovación, al emprendimiento en nuestro país.
 
Y por eso esta reforma busca cuatro objetivos muy simples, pero muy importantes. Primero, promover, incentivar el crecimiento, la inversión, la productividad, la innovación, el emprendimiento. Segundo, dar un alivio tributario y burocrático a nuestras PYME; y acabamos de conocer cómo nuestras PYME han salido decir que esta reforma tributaria está pensada en ellas.
 
Porque es muy fácil desvirtuar cualquier iniciativa como que favorece solamente a los poderosos de siempre; esta Reforma Tributaria, tal como lo han reconocido las PYME, que saben mejor que nadie qué es lo que les obstaculiza y qué es lo que les liberaliza en su acción, han apoyado con mucha fuerza esta Modernización Tributaria. Además, simplificar el sistema, integrar el sistema, dar más certeza jurídica.
 
Y, finalmente, también crear la Defensoría del Contribuyente para que cuando se enfrenta una pequeña empresa o un contribuyente con el Servicio de Impuestos Internos no sea como un combate entre David y Goliat, sino que haya una mayor equiparidad en las posiciones de ambas partes.
 
Pero eso no es todo. Hoy día también se está discutiendo en la Cámara de Diputados una Reforma de Pensiones. Todos sabemos que por muchas razones; porque la expectativa de vida creció mucho, porque la rentabilidad de las inversiones está cayendo, porque hay muchas lagunas previsionales, que el Sistema de Pensiones chileno no está dando las pensiones que todos quisiéramos y que nuestros pensionados merecen.
 
Por eso nos hicimos cargo de una Reforma de Pensiones. Nuestro Sistema Previsional tiene dos pilares, un Pilar Contributivo y un Pilar Solidario, esta reforma busca fortalecer ambos pilares. El Contributivo, incrementando de 10 a 14%, con 4% adicional, para que vaya a la cuenta de ahorro individual de cada trabajador; son los trabajadores los dueños de su ahorro previsional y, por tanto, son los trabajadores los que deben decidir cómo se administra ese ahorro previsional.
 
Pero también, el proyecto contempla un fortalecimiento del Pilar Solidario, fortaleciendo el actual Pilar Solidario, es decir, mejorando la Pensión Básica y el Aporte Previsional Solidario en una cifra que parte en 10%, y que gradualmente en el tiempo va a llegar hasta 50%, favoreciendo a un millón 600 mil actuales pensionados de nuestro país.
 
Y, por tanto, todos aquellos que dicen que esta reforma no va a tener ningún impacto en el corto plazo, o está muy mal informados o son muy mal intencionados. Cualquiera sea la tesis están produciendo confusión y engañando al pueblo de Chile.
 
Pero, además de eso, estamos creando un segundo Pilar Solidario que apunta a beneficiar a 3 grupos muy especiales, que son la clase media; las mujeres, que, por muchas razones, casi todas ligadas con la familia y la maternidad, están muy postergadas en nuestro sistema; y la creciente cantidad de adultos mayores no valentes que estamos teniendo en nuestro país. A eso apunta esta reforma previsional que tiene un costo para el Estado cercano a los 3 mil 500 millones de dólares y que está perfectamente financiada, como lo hemos demostrado una y otra vez en nuestras proyecciones macroeconómicas que hemos presentado ante el Congreso.
 
Pero hay muchas reformas más. La Reforma Laboral, que lo que busca no es, como automáticamente reaccionan cada vez que uno quiere modernizar nuestra legislación laboral, lo que busca no es precarizar los derechos de los trabajadores; todo lo contrario, lo que busca es crear más trabajos, mejores trabajos, compatibilizar mejor el mundo del trabajo con el mundo de la familia, de la cultura, del deporte, de los amigos, de la recreación.
 
Y aprecio en esto la clara posición que han tomado 4 personas, economistas muy distinguidos como: Andrea Reppeto, como Engel, como De Gregorio y como el ex Ministro de Hacienda Rodrigo Valdez que dieron un claro y categórico apoyo a esta modernización laboral, que es absolutamente necesaria, porque quiero decirlo con mucha claridad: no hay mejor política laboral que el pleno empleo, no hay nada más anti trabajo que no ser capaz de crear trabajos.
 
Y, por tanto, muchas veces, los que más dicen que defienden a los trabajadores, cuando uno ve los resultados, son los que menos trabajos crean y ésa es una contradicción evidente.
 
Esta reforma no está pensada en fortalecer o favorecer solamente a las cúpulas sindicales, está pensada en los 9 millones de trabajadores chilenos.
 
Y, quiero decir, durante nuestro primer Gobierno nos comprometimos a crear un millón de nuevos empleos, muchos creyeron que era sólo una promesa electoral, sin embargo, cumplimos y creamos más de un millón de nuevos trabajos durante nuestro primer Gobierno.
 
Ahora cuando analizamos los casi 600 mil chilenos que están desempleados, el aumento en la participación laboral que debemos impulsar en las mujeres que están con una participación laboral muy por debajo del promedio de América Latina y del promedio de la OCDE y los nuevos trabajadores que se van a incorporar a la fuerza de trabajo, vemos que tenemos un formidable desafío para crear más y mejores empleos.
 
Y en esta materia se habla mucho que el 50% de los trabajos en nuestro país están en riesgo de ser reemplazados por la tecnología, por la robótica. No basta con decirlo, tenemos que preguntarnos ¿dónde están esos trabajos? ¿cómo logramos evitar que esos trabajos se pierdan? O más importante aún, ¿cómo logramos que Chile se ubique del lado donde se van a crear los trabajos del futuro y no del lado donde se van a perder los trabajos del pasado? Y, para eso, se requiere una profunda modernización de nuestra legislación e institucionalidad laboral.
 
Por eso presentamos ya el proyecto que hace una reforma profunda al SENCE, nuestro Sistema de Capacitación, que no estaba dando resultados. Y es fundamental que dé resultados porque la educación formal termina cuando uno termina la educación formal, pero en la sociedad moderna la educación es un proceso permanente y es el Sistema de Capacitación lo que permite a nuestros trabajadores actualizarse y no quedarse en la obsolescencia, que es el principal riesgo de esta sociedad moderna.
 
Segundo, el proyecto de flexibilidad laboral que entrega más libertad, más oportunidades, más flexibilidad, resguardando los derechos de los trabajadores que acabamos de presentar.
 
Va a venir un tercer proyecto, que es el proyecto que va a modernizar la Dirección del Trabajo.
 
Y un cuarto proyecto que va a buscar perfeccionar los mecanismos de negociación colectiva. Ésa es nuestra agenda laboral.
 
Pero, además de eso, también hemos presentado una profunda reforma a nuestro Sistema de Salud, tanto público como privado, algo que era absolutamente necesario y que todo el mundo sabía y hablaba de ello, pero que, sin embargo, llevaba mucho tiempo postergado.
 
Estamos comprometidos con una profunda reforma en la educación; no para ver quién es el dueño o si se puede arrendar o no se puede arrendar los liceos, sino que entrar a lo medular, que es mejorar la calidad de la educación y eso se produce en la sala de clases, en el aula.
 
También estamos trabajando en un proyecto de Sala Cuna Universal, que es un complemento para poder facilitar una mejor integración entre el trabajo y la familia, especialmente a las mujeres. Y, por supuesto, otros mecanismos de modernidad como el trabajo a distancia, el teletrabajo, el trabajo desde el hogar que va a permitir en la sociedad moderna a muchos grupos, especialmente mujeres, jóvenes estudiantes, tercera edad, poder compatibilizar esos dos mundos tan importantes.
 
Como ustedes ven, estamos trabajando día y noche con total compromiso y con total voluntad. Pero para ser eficaz y un capitán de barco lo sabe muy bien; no solamente hay que conocer el puerto de origen, también hay que tener claridad de cuál es el puerto de destino y cuál es la ruta que queremos recorrer.
 
El puerto de origen fue el país que recibimos, el puerto de destino es un país desarrollado y sin pobreza que les dé a todos garantías de poder aprovechar en plenitud los talentos que Dios nos dio y seguridades de una vida con dignidad. Y el camino a recorrer es básicamente lo que planteamos al país en la última elección presidencial, donde no solamente obtuvimos un gran triunfo electoral; yo lo interpreto como un mandato a recorrer ese camino, sacar a Chile del estancamiento y las frustraciones en que estábamos y recuperar ese liderazgo y dinamismo perdidos, para poder avanzar a pie firme hacia ese país sin pobreza, con desarrollo y con una democracia sana, con amistad cívica y con paz social.
 
He escuchado al presidente de la Cámara y sus 4 desafíos; por supuesto que los compartimos. En materia de vivienda, quiero decir que, no solamente estamos trabajando una nueva Ordenanza General de Urbanismo y Construcción, y una ley que dé certeza jurídica y hemos logrado un acuerdo, entendemos, entre el Gobierno y la Contraloría. Porque el Estado es un órgano muy grande en nuestro país, intervienen muchas instituciones, no siempre actúan en forma uniforme y coordinada, y aquí se produjo -y es cierto- un grave problema que afectó la certeza jurídica y afectó también la inversión al exigirse que se cumplan normas que cuando los proyectos fueron autorizados no existían.
 
Y, por eso, hemos trabajado arduamente y al presidente de la Cámara le consta porque él ha participado en esto, junto al Ministro de Vivienda y al Contralor, para resolver este problema que está en vías de solución.
 
También nos planteaba un nuevo esfuerzo en materia de infraestructura; lo comparto 100%. Y, quiero decir que, ya lo mencioné, estamos comprometidos y trabajando en esa materia.
 
El tercer desafío es aumentar la productividad, es esencial, porque es el aumento de la productividad lo que realmente nos va a dar ese plus, que va a permitir que Chile alcance las tasas de crecimiento necesarias para conquistar el desarrollo y derrotar la pobreza antes que termine esta década.
 
Y en esa materia ha sido el eje central desde el Gobierno completo y muy especialmente del Ministerio de Economía en materia de productividad. Y, finalmente, nos hablaba del desafío de la transparencia y la corrupción. Estamos trabajando intensamente. Yo estoy convencido de que Chile es un país honesto, pero que las muestras de síntomas de corrupción están creciendo. Y, por tanto, lejos de dormirnos en los laureles, de estar en los primeros niveles de los rankings de probidad a nivel latinoamericano, estamos trabajando intensamente para combatir todo asomo de corrupción.
 
Y el mecanismo y el instrumento más poderoso para combatir la corrupción, yo estoy convencido que es la transparencia. Los seres humanos no se comportan igual en la oscuridad de un túnel que bajo la luz del sol. Y, por eso, la transparencia, que todo sea público, conocido, que los ciudadanos sepan qué hacen las autoridades que ellos eligen con sus votos, en qué se gastan los recursos que ellos financian con sus impuestos, es un elemento esencial.
 
Y, por eso, estamos trabajando activamente, fue una iniciativa que iniciamos en nuestro primer Gobierno, la transparencia activa, la transparencia pasiva, porque “no hay mejor policía que el alumbrado público, ni hay mejor desinfectante que la luz solar”.
 
Quiero terminar estas palabras recordando algo que dijo el Padre Hurtado. El Padre Hurtado dijo muchas cosas; una es que la Patria es, sobre todo, es una misión a cumplir y que cada generación tiene que buscar cuál es esa misión. Y nosotros sabemos cuál es la nuestra. Pero, además dijo, que “nuestros padres fundadores nos dieron una patria libre y a nosotros nos toca hacerla grande, bella, humana, fraternal. Si ellos fueron grandes en el campo de batalla, a nosotros nos toca ser grandes en el esfuerzo constructor. Y yo creo que ésa es una buena forma de entender el desafío de nuestra generación.
 
Hay algunos, en todas las sociedades, que sólo se dedican a criticar, pero que nunca hacen ningún aporte y muchas veces las críticas no son ni bien informadas ni bien intencionadas. Yo creo que tenemos que tener el oído atento a la crítica constructiva, al que detecta problemas con un afán de contribuir a la solución.
 
Y, por esa razón, estamos absolutamente comprometidos en hacer todos los esfuerzos que como Gobierno nos corresponden, es nuestro deber, es nuestra obligación para poder lograr que Chile recupere ese dinamismo y liderazgo perdido, que salgamos de ese estancamiento, frustración.
 
Porque, al final, cuando los países se estancan, se desatan fuerzas que llevan a una guerra fratricida entre nosotros mismos y eso no conduce a ninguna parte; cuando los países avanzan en una dirección clara, con una misión clara y en que todos tienen compromiso y pertenencia a esa misión, los países logran alcanzar metas que muchas veces parecen imposibles.
 
Nada, nada motiva tanto a un pueblo o un país como un proyecto grande y ambicioso para lograr metas nobles y compartidas en que todos sepan que tienen un lugar para aportar, pero también tienen un lugar para beneficiarse de los frutos de esos logros.
 
Y ésa es la gran misión y la gran tarea donde estoy seguro que, todos ustedes, los constructores de Chile y la Cámara Chilena de la Construcción, tienen una tremenda responsabilidad y un gran espacio para ayudarnos a alcanzar ese país, para que todos puedan tener una vida más plena y una vida más feliz.
 
Ése es el norte, el único norte de nuestro Gobierno.
 
Muchas gracias.