Presidente realiza condecoración a Carabineros por 40 años conflicto Beagle

21 ENE 2019
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S.E. el Presidente de la República, Sebastián Piñera, junto al Ministro de Interior, Andrés Chadwick, y el General director de Carabineros, Mario Rozas, preside ceremonia de condecoración a Carabineros por su labor en el Conflicto del Beagle. 

Muy buenas tardes:
 
Todos sabemos que ninguno de ustedes va a olvidar nunca lo que les tocó vivir hace 40 años, y yo les quiero decir que nosotros tampoco, nunca lo vamos a olvidar, porque Chile y los chilenos le debemos mucho a un grupo de chilenos de las Fuerzas Armadas, pero también de Carabineros de Chile que cuando la patria los llamó porque requería su concurso, su compromiso, su valentía y su espíritu de sacrificio para defender nuestra soberanía, estuvieron presentes y supieron cumplir con su deber.
 
Fueron muchos soldados en las trincheras, pilotos en los aviones, marinos en los barcos y Carabineros de Chile, oficiales suboficiales y muchos de Fuerzas Especiales, que vivieron tiempos extraordinariamente difíciles, difíciles no sólo por las condiciones inhóspitas del clima, del tiempo, de un lugar apartado, lejos de sus familias, en la víspera de Navidad, sino que también porque Chile y Argentina estuvimos al borde de una guerra.
 
Una guerra que habría dejado consecuencias permanentes y heridas muy difíciles de sanar, probablemente durante décadas o quizás durante generaciones, entre dos países hermanos que habíamos sabido compartir la lucha de la Independencia, que habíamos sabido compartir más de 5 mil kilómetros de frontera, la tercera frontera más grande o más extensa del mundo y que, sin embargo, hace 40 años estuvimos al borde de ir a una guerra, que sólo habría causado dolor, muerte y sufrimiento.
 
Pero también es cierto que la actitud de nuestros soldados y de nuestros carabineros, de estar con la plena disposición a defender nuestra soberanía, fue un factor esencial en haber logrado evitar que esa guerra se produjera. Nadie mejor que los soldados saben los rigores, los horrores de la guerra y, en cierta forma, los Carabineros también pudieron sentir en esos parajes inhóspitos, lo que estaba significando su compromiso y su sacrificio por evitar una guerra.
 
Por lo tanto, Chile y Argentina, que estuvimos al borde de la guerra, supimos a la hora nona, a la última hora, evitar el camino de la guerra y encontrar los caminos de la paz. Porque lo que hubiese ocurrido entre Chile y Argentina si esa guerra se hubiese desatado, es algo que nadie puede predecir, pero estoy seguro que las consecuencias las estaríamos sufriendo hasta el día de hoy.
 
Y, por tanto, es justo y necesario reconocer a tantos que contribuyeron a evitar que esa guerra se produjera. Por de pronto, al Papa Juan Pablo II que con su liderazgo moral y con su coraje moral, supo intervenir en el momento preciso para evitar esa guerra.
 
También eso permitió que un 8 de enero en la ciudad de Montevideo el año 1979, se pudiera firmar el Acuerdo entre Chile y Argentina que permitió la mediación que, a su vez después de un largo periodo de negociaciones, permitió el Tratado de Paz y Amistad entre Chile y Argentina del año 1984.
 
Es justo reconocer a las autoridades civiles de la época, que supieron abandonar los caminos de la guerra y encontrar los caminos de la paz, y eso es algo a lo cual todos debemos reconocer y agradecer, y también personas que dedicaron lo mejor de sus vidas a lograr que esa mediación concluyera en un tratado de paz y amistad: como Ernesto Videla, como el Canciller Cubillos y tantos más.
 
Pero no solamente a ellos debemos agradecer, también tenemos que agradecer a Dios y a la Divina Providencia porque estoy seguro que, si el clima no hubiera sido tan inhóspito, los temporales tan fuertes y las dificultades climáticas tan extremas, quizás la flota chilena y la flota argentina se hubieran encontrado y lo más probable, dado el clima y la actitud que prevalecía en esos tiempos, es que se hubiera iniciado una guerra entre dos países hermanos.
 
Por eso es muy importante, también, reconocer la labor y la actitud que tuvieron nuestras Fuerzas Armadas y Carabineros, porque un país debe aprender, y Chile en forma muy especial, de que siempre tiene que tener fuerzas armadas con la suficiente capacidad de disuasión, para evitar siquiera la tentación de países vecinos de pretender agredirnos físicamente en nuestra soberanía y en nuestra integridad territorial.
 
Pero junto con esa actitud de tener una fuerza disuasiva, eficaz y que permita cumplir su rol de prevenir, también es muy importante que tengamos una actitud de buscar siempre la paz.
 
Por eso yo quisiera también agradecer a las autoridades políticas de la época, que como decía hace un momento, a pesar de que todo parecía conducir a una tragedia griega, lograron encontrar el camino de la paz.
 
Y por esa razón en este momento quisiera yo destacar y reconocer en la presencia y en el simbolismo de los suboficiales y oficiales que nos acompañan, la labor que cumplieron más de 2 mil carabineros, suboficiales y oficiales, que fueron al teatro de las operaciones, en condiciones muy difíciles por las condiciones climáticas, por la inferioridad numérica y de armas, pero que nunca dudaron un segundo en cumplir con su deber.
 
Hoy 40 años después, tuvimos la oportunidad de estar el 8 de enero en el Canal del Beagle, con las islas Picton, Lennox y Nueva a nuestra vista, frente al Islote Snipe, donde pudo haberse iniciado la guerra, rindiendo un justo homenaje a los miembros de nuestras Fuerzas Armadas.
 
Y hoy día, aquí en el Palacio de La Moneda, la casa de todos los chilenos, estamos, también, rindiendo un justo homenaje a la labor y el aporte que hizo Carabineros de Chile. Por esa razón, yo creo que les debemos, todos los chilenos tenemos una deuda de gratitud con nuestras Fuerzas Armadas y con nuestras Fuerzas de Orden, porque en ese instante en que el clarín de la Patria los llamó, respondieron con prontitud, respondieron con consecuencia, respondieron con valentía.
 
Desde ese punto de vista yo quiero, también, destacar la importancia que cumplen las Fuerzas Armadas y Carabineros, no solamente, en su labor principal, que es la defensa de la soberanía, la integridad territorial y también la defensa de la seguridad pública y el orden público por parte de Carabineros y de la Policía de Investigaciones, sino también la labor magnífica que cumplen en tiempo de paz cuando, también, la Patria los llama a cumplir una labor.
 
Por ejemplo, estamos viviendo una temporada extraordinariamente desfavorable desde el punto de vista de las condiciones naturales en materia de incendios forestales. El famoso triunvirato del 30-30-30 se ha dado y en forma incluso peor que lo que habíamos anticipado, altas temperaturas, baja humedad, altos vientos. Y hemos sido capaces de responder.
 
Y quiero apreciar y reconocer la labor que hacen las Fuerzas Armadas y la labor que hace Carabineros, y la labor que hace Bomberos y la labor que hace CONAF y la labor que hacen tantos voluntarios en beneficio de la patria para poder evitar que se vuelva a repetir en Chile la tragedia que conocimos el verano del año 2017.
 
Por todo ello, yo quisiera recordar las palabras del Papa. El Papa dijo “la paz es un don de Dios, pero también es un deber de todos”.
 
Y en la base del Cristo Redentor están escritas unas palabras que todo viajero que pasa por ese lugar, estoy seguro que las ha leído y las ha incorporado a su corazón. Dice, en esa placa, “se desplomarán primero estas montañas -se refiere al monte Aconcagua y a la Cordillera de Los Andes-, antes que argentinos y chilenos rompamos la paz jurada a los pies de este Cristo Redentor”.
 
Por eso quiero, representando a todos mis compatriotas, agradecer 40 años después, con mucha emoción y con un gran sentido de justicia a nuestros Carabineros y a nuestras Fuerzas Armadas, porque en esos días difíciles para nuestra República supieron cumplir con su deber.
 
¡Viva la paz, viva Carabineros, viva Chile!
 
Muchas gracias.