Presidente Piñera firma Proyecto de Ley de Delitos Informáticos

25 OCT 2018
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S.E. el Presidente de la República, Sebastián Piñera, junto al Ministro del Interior y Seguridad Pública, Andrés Chadwick, firma el Proyecto de Ley de Delitos Informáticos y anuncia el Instructivo Presidencial de Ciberseguridad para el Estado.

Muy buenos días, a todos aquellos que miramos el futuro con entusiasmo y con esperanza.
 
Hoy día vamos a dar un gran paso adelante, porque sabemos que el avance de la tecnología, la cuarta revolución tecnológica, la sociedad del conocimiento y la información, van a llegar con o sin nuestro consentimiento, con o sin nuestra voluntad.
 
La única pregunta y respuesta que debemos hacernos y entregar, es si vamos a estar preparados o nos va a pasar por encima.  Porque la revolución tecnológica y la sociedad del conocimiento y la información son como una gran ola que uno ve que se aproxima, y tenemos dos opciones: o nos preparamos para subirnos arriba de ella y surfearla, aprovechando sus fuerzas en nuestro beneficio, o le damos la espalda y permitimos que nos pase por encima, con todas las consecuencias que ello significa.
 
La sociedad del conocimiento y la información ha demostrado, en todo el mundo, que es generosa con los países que la enfrentan, la asumen y la aprovechan en su favor, pero que es cruel o, aún peor, indiferente con aquellos países que le dan la espalda y simplemente la dejan pasar.
 
Por eso, para prepararnos y poder surfear esta ola, tenemos que tomar medidas muy pronto, porque ya es tarde, especialmente en materia de Ciberseguridad.
 
¿Qué significa enfrentar, asumir, aprovechar esta ola y poder surfearla en nuestro beneficio?
 
Significa hacer hoy las reformas necesarias para estar preparados, para poder aprovechar y para poder ser parte de esta revolución tecnológica, que hace ya mucho tiempo está golpeando nuestras puertas.
 
Es por esa razón que hoy día vamos a presentar un Instructivo Presidencial sobre Ciberseguridad y vamos también a firmar un proyecto de Ley sobre Delitos Informáticos.  Ambos son parte de una Política Nacional de Ciberseguridad que, junto con el proyecto de Protección de Datos Personales, que ya se encuentra en el Congreso, y al cual le vamos a poner urgencia, fortalecen nuestra coordinación, nuestra infraestructura y nuestras capacidades de defensa frente a las amenazas que esta misma revolución tecnológica significa.
 
Es curioso, mientras más avanzan los países, mientras más modernizamos nuestros sistemas, mientras más incorporamos la tecnología digital, sin duda más vulnerables y más expuestos nos hacemos.
 
Lo conversaba con la Primera Ministra del país líder en esta materia, y ella -en nuestra gira a Naciones Unidas- me contaba cómo avanzaban simultáneamente en dos frentes: en crear infraestructura e incorporar tecnología, pero al mismo tiempo crear seguridad, crear instructivos, crear prevenciones.
 
Es un poco como cuando se inventó el automóvil, que fue una tremenda revolución. Por supuesto que había que construir automóviles cada día más poderosos, más tecnológicos, carreteras, puentes, túneles, pero al mismo tiempo había que tener leyes del tránsito, había que tener semáforos, había  que tener discos Pare, porque de lo contrario el automóvil podía haberse transformado en un elemento que lejos de colaborar a la calidad de vida, se transformara en un gran enemigo de la misma.
 
Lo mismo ocurre hoy día con esta revolución tecnológica. En el pasado, cuando hablábamos de virus, estábamos pensando en pandemias, como la fiebre negra, la fiebre bubónica, que asolaron al mundo entero durante épocas pasadas. Hoy día los virus son también biológicos, pero han aparecido nuevos virus, que son los virus informáticos, de los cuales se aprovecha el Cibercrimen para amenazar nuestra seguridad y también amenazar la sobrevivencia de nuestras sociedades, que hoy día ya no pueden vivir sin contar con las tecnologías y los medios digitales.
 
El Cibercrimen es hoy día una amenaza verdadera, real, latente. Veíamos recién la cantidad de ciberataques que ocurren por segundo en el mundo, en nuestro Continente y en nuestro propio país. Y basta ver los riesgos que enfrenta hoy día el sector público, nuestras Fuerzas Armadas y también el sector privado y la sociedad civil, para darse cuenta que con el volumen de información que estamos almacenando, el volumen de información que estamos compartiendo y que estamos transmitiendo, sin duda estamos en una situación vulnerable. Y esa vulnerabilidad afecta a toda la sociedad chilena.
 
Éste es un tema que lo hemos analizado en nuestro propio país, haciendo diagnósticos de las distintas instituciones, con el sector público, con las Fuerzas Armadas y de Orden, con el sector privado, pero también estamos perfectamente conscientes de que ya hay ataques que nos han producido grave daño como, por ejemplo, los ataques que ha recibido nuestro sector financiero y bancario, el robo de información de tarjetas de crédito, y muchos otros.
 
Por eso, una cosa muy importante es estar consciente de estos ataques, porque son una alerta, una luz amarilla o roja para saber dónde están nuestros puntos más débiles.
 
En nuestro Gobierno nos estamos haciendo cargo de este tema, que, por lo demás, fue un tema que fue descuidado en todo nuestro Continente. En las conversaciones que hemos podido tener con los países vecinos y con muchos otros países, el diagnóstico es el mismo: no tomamos suficiente y oportuna conciencia de la importancia de protegernos de los males que trae la tecnología y la revolución digital.
 
Por eso hemos tomado contacto con organismos que asesoran a países en el mundo entero, como el Banco Mundial, como el Fondo Monetario Internacional.  De hecho, en los últimos meses, hemos logrado acuerdos y protocolos en esta materia, para unir fuerzas con Argentina  -en la visita que tuve la oportunidad de hacer en abril de este año- con Brasil, con la Organización de Estados Americanos, con España y también hemos llegado a acuerdos muy útiles con Estados Unidos, con Francia, con Alemania y con el Reino Unido.  Algunos de éstos los logramos durante la última gira presidencial a Europa, de hace sólo unos pocos días.
 
Por eso, hemos designado a don Jorge Atton, como Asesor, Coordinador de esta estrategia para enfrentar el Cibercrimen y para mejorar las defensas y la resiliencia de nuestra sociedad frente a este nuevo tipo de peligro y de amenaza.
 
Pero, sin duda, queremos avanzar con la mayor velocidad para recuperar el tiempo perdido.
 
Y es por esa razón que hemos dispuesto a través de un Instructivo Presidencial que cada organismo, servicio público tiene que designar una persona que esté a cargo y se haga responsable de la ciberseguridad de ese organismo. Y esa persona ya está elaborando, porque ya ha sido designada, un mapa de las vulnerabilidades y, en consecuencia, un diagnóstico de los riesgos, un Plan de Acción, con metas, objetivos, fechas muy concretas.
 
Y naturalmente es un sistema que va a estar siendo evaluado en forma permanente, porque si hay algo que es dinámico es la capacidad de los ciberataques de mutar, de cambiar, de adecuarse y nosotros tenemos que tener una capacidad igual o mayor para anticiparnos a esos ataques.
 
Pero además de ello, y esto tal vez es lo más importante, requiere un cambio de cultura de las personas que son los que administran estos sistemas y también de las personas que son los beneficiarios de estos sistemas, porque hay poca cultura, poca conciencia del riesgo y del peligro que significa en la sociedad moderna esta gigantesca capacidad de almacenamiento, procesamiento y transmisión de datos.
 
Por eso el compromiso de los funcionarios públicos, el compromiso de los funcionarios del sector privado y el compromiso de los ciudadanos con su propia ciberseguridad, es fundamental.
 
Hemos iniciado un Plan de Capacitación muy sistemático y muy masivo dentro del sector público, y naturalmente estamos intentando inculcar una nueva cultura para que las personas tomen conciencia de este nuevo peligro, del cual estábamos muy distantes hace tan sólo algunas semanas.
 
Vamos a aplicar una normativa técnica en materia de ciberseguridad, que está a cargo de la Secretaría General de la Presidencia, y que va a ser responsable de ir actualizando permanentemente, a la luz de la experiencia, del avance tecnológico y también de la acción de los ciberataques, nuestra capacidad de defensa en esta materia.
 
Y, además, vamos a poner a disposición de todos los órganos de la Administración Pública una guía técnica que se va a ir actualizando permanentemente y en línea, asociada al Programa de Mejoramiento de la Gestión (PMG) para que esta cultura no se considere algo estático, sino que es algo que esencialmente tiene que ser dinámico, porque si hay un mundo que cambia con la velocidad del rayo, es precisamente el mundo de la tecnología, pero también el mundo de aquellos que quieren aprovecharse de esa misma tecnología para causarnos daño.
 
Y de esa manera, vamos a poder tener muy pronto un proyecto de Ley Marco de Ciberseguridad, que va a ser el proyecto de ley que va a ordenar, orientar y coordinar la defensa de nuestra sociedad frente a este poderoso enemigo que estamos enfrentando, y que va a requerir un cambio muy importante en la gobernanza, en los medios, mecanismos y procedimientos, y en la cultura de la sociedad chilena entera.  
 
Y, por supuesto, estamos presentando un proyecto de Ley sobre Delitos Informáticos. La actual normativa se encuentra absolutamente superada por el progreso de la tecnología; esa ley respondía a un Chile que recién se asomaba al mundo del internet. Y un dato relevante es el que nos entrega la Policía de Investigaciones, que los delitos informáticos aumentaron el 2017 en un 74% respecto al año anterior. Ése es su crecimiento exponencial, al cual tenemos que literalmente ponerle atajo y ponerle freno.
 
Y, por tanto, en esta preocupación y compromiso de que la revolución tecnológica y el mundo digital estén al servicio y no se transformen en enemigos de los ciudadanos, el Gobierno está adecuando está ley incorporando nuevas figuras penales, pero sobre todo también aprovechando la experiencia internacional y adecuándonos a las normas que establece el Convenio de Budapest, que fijó un marco, normas, criterios y orientaciones en esta materia.
 
Todo esto es parte de esta Política Nacional de Ciberseguridad, y que se va a traducir próximamente en la Ley Marco que va a orientar esta materia no solamente en el sector público, sino que en toda la sociedad chilena.
 
El proyecto contempla los delitos informáticos nuevos y también las sanciones nuevas, porque muchos de estos delitos no estaban definidos y, en consecuencia, no constituían delitos y mucho menos tenían sanciones. Y además de ello, se incorpora, por ejemplo, los delitos de perturbación, el acceso ilícito a bases de datos, la interceptación ilícita o la intervención ilícita de sistemas informáticos, el delito de daños a datos informáticos, falsificación, fraude informático, incluyendo el comercio electrónico, abuso de dispositivos, todo esto dentro del marco del Convenio de Budapest.
 
Y este proyecto también dispone que el Ministerio del Interior y Seguridad Pública podrá presentar querellas, cosa que hoy día no está contemplado, en caso que se cometa cualquiera de estos delitos en servicios de utilidad pública, que son los que más afectan la calidad de vida de todos nuestros ciudadanos.
 
Éste es un proyecto de ley que, sin duda, nos va a permitir, en conjunto con toda una política de seguridad en materia de la nueva sociedad digital y la ciberseguridad, una nueva realidad en nuestro país, con la colaboración de muchos países vecinos, con los cuales hemos firmado convenios porque enfrentan exactamente los mismos problemas, y también con la colaboración de países que llevan en esto una delantera, como son los países más desarrollados en esta materia: países nórdicos, Estados Unidos, Alemania y Francia.
 
Y por eso estamos muy contentos de poder avanzar simultáneamente hacia incorporar en plenitud la nueva revolución tecnológica y la sociedad del conocimiento y la información, y al mismo tiempo hacerlo sin ingenuidad, con prudencia, con responsabilidad, garantizando que esta revolución va a estar al servicio de la calidad de vida de los chilenos y no se va a transformar en un verdadero monstruo del Leviatán.
 
Por todo ello, le pido a todos los ministros que están involucrados en esta materia, y muy especialmente a nuestro coordinador Jorge Atton, que en esto no tenemos un segundo que perder, ya hemos perdido demasiado tiempo, llegó el tiempo de recuperar el tiempo perdido y ponernos a la cabeza de esta revolución que, sin duda, va a cambiar y tenemos que preocuparnos que sea para mejor la calidad de nuestras vidas.
 
Muchas gracias.