Presidente Piñera asiste a Encuentro Nacional de ENAPE

27 AGO. 2018
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S.E. el Presidente de la República, Sebastián Piñera, asiste al 19° Encuentro Nacional de la Micro, Pequeña y Mediana empresa de Chile, ENAPE 2018.

Muy buenas tardes:
 
En primer lugar, quiero saludar con mucho cariño a mi amigo don Juan Araya, que ha cumplido una larga presidencia y que hoy día no tiene derecho al justo descanso, sino que volver a sus labores, y saludar también, y desearle la mejor de las suertes a Marcos Carter, que asume esta muy importante responsabilidad.
 
En la última elección presidencial nosotros recibimos un mandato, un mandato del pueblo de Chile, que con sus votos nos marcó un camino a seguir. Y ese mandato tenía muchos aspectos, muchos componentes.
 
Primero, Chile quiere recuperar mayor unidad y mayor confianza entre nuestros compatriotas, porque sabemos que cuando estamos unidos y confiamos los unos de los otros, avanzamos más rápido, llegamos más lejos y, además, lo hacemos con mayor seguridad. 
 
Pero además de eso, también nos mandató a poner en el corazón de las prioridades de nuestro Gobierno, las necesidades, los anhelos, los problemas, las esperanzas de nuestros compatriotas.
 
Y, en tercer lugar -y creo que esto fue un mensaje fuerte y claro- recuperar nuestra capacidad de crecer, de crear empleos, de mejorar los salarios, de invertir, de innovar, de emprender.
 
Por eso para mí el tener la oportunidad de compartir con ustedes, que son los grandes innovadores y emprendedores de nuestro país, representa una oportunidad muy especial.
 
Quisiera también plantear con mucha fuerza que, en el fondo, lo que queremos lograr como país es una meta grande, exigente, pero al mismo tiempo noble y hermosa.  Nuestra meta es transformar a Chile, antes que termine la próxima década, en un país desarrollado, en un país sin pobreza, en un país que le dé a todos la oportunidad de desarrollar sus talentos y, al mismo tiempo, que les garantice a todos la seguridad de una vida con dignidad.
 
Así entendemos el mandato mayoritario que recibimos del pueblo de Chile, en las elecciones de diciembre del año pasado.
 
Y quiero decir con mucha claridad: cuando hablamos de desarrollo, estamos hablando de algo que incluye, pero va mucho más allá del crecimiento.
 
El verdadero desarrollo tiene que ver con la calidad de nuestra democracia, de nuestras instituciones, de la sana convivencia, de la amistad cívica.
 
Tiene que ver con la seguridad con que las personas puedan vivir sus vidas en sus hogares, plazas, lugares de trabajo, lugares de esparcimiento. 
 
Tiene que ver con la calidad de la educación que entregamos a nuestros niños y jóvenes. 
 
Tiene que ver con la calidad de la salud de nuestras familias, con el grado de protección y armonía con nuestro medio ambiente. 
 
Es un concepto mucho más grande que el mero crecimiento económico.
 
Pero no confundamos, el crecimiento económico es un instrumento fundamental.
 
A lo largo de nuestra historia hemos aprendido, una y otra vez, la lección que cada vez que descuidamos el crecimiento económico, por muy bonitas y hermosas que sean las intenciones, el país retrocede y el desarrollo integral se posterga.
 
Por esa razón, en mi opinión, todo lo que hago como Presidente de Chile, todo lo que hacen las miles de personas que colaboran con nuestro Gobierno, desde que nos levantamos muy temprano en la mañana hasta que nos acostamos después de un duro trabajo durante el día, es precisamente ayudar a que nuestros compatriotas puedan resolver sus problemas, desarrollar sus oportunidades, mitigar sus temores, cumplir sus sueños.
 
El balance de los primeros 5 meses de Gobierno está a la vista. Yo sé que cada uno tiene derecho a tener sus propias opiniones, pero no tiene derecho a tener sus propios datos. Y por eso, es bueno mencionar en qué hemos estado concentrados y preocupados durante estos primeros 5 meses:
 
En enfrentar grandes urgencias de nuestro país, que en mi opinión habían sido muy postergadas y que requerían que las asumiéramos con decisión y con un gran sentido de urgencia. Como, por ejemplo, reestructurar Carabineros de Chile, para que pudiera volver a cumplir su importante rol en la lucha contra la delincuencia, el narcotráfico y el terrorismo; poner orden en nuestra casa, en materia de migración; avanzar hacia una plena igualdad de derechos y dignidades entre hombres y mujeres; poner a los niños primeros en la fila; aumentar o avanzar hacia el desarrollo y la paz en La Araucanía.  Eran, sin duda, grandes prioridades que, en mi opinión, requerían un trato con decisión, con urgencia y con coraje.
 
Pero también hemos tratado de promover una nueva cultura que reemplace la perversa lógica de la retroexcavadora, por la sana cultura del diálogo y los acuerdos. Y, por supuesto, por eso hemos buscado grandes Acuerdos Nacionales, convocando a toda la sociedad chilena en temas tan importantes como la seguridad ciudadana, la salud, la paz y el desarrollo en La Araucanía, la infancia y recuperar nuestra capacidad de volver a crecer y a crear trabajo y a mejorar los salarios e invertir, innovar y emprender.
 
Ésas son las grandes prioridades en las cuales hemos puesto toda nuestra motivación, preocupación, ocupación y compromiso, y donde, sin duda, las pequeñas y medianas empresas han hecho -y estoy seguro van a seguir haciendo- un gran aporte.
 
Y también, establecer un nuevo y mejor trato con nuestra clase media, con nuestros adultos mayores y con nuestras regiones.
 
Como ustedes ven, estos 5 meses han sido muy intensos. 
 
¿Cuáles han sido los resultados hasta ahora?
 
Hay algunos que no le gustan las buenas noticias, que sólo se alegran cuando hay malas noticias. Ésa es una forma triste y oscura de ver la vida. Hay que saber reconocer los problemas y no olvidarlos nunca, pero también hay que saber reconocer los avances que con el esfuerzo de todos los chilenos hemos logrado durante estos meses.
 
Por ejemplo, cómo no sentirnos contentos que después de un largo período de estancamiento económico, nuestra economía nuevamente está volviendo a crecer con fuerza.  En el segundo trimestre de este año, la economía creció 5,3%, y se puso a la vanguardia, a la cabeza en materia de dinamismo, liderazgo y crecimiento de los principales países y economías de América Latina.
 
Recuperamos los primeros lugares en la OCDE, logramos nuevamente crecer más que el promedio del mundo, cosa que habíamos perdido durante un largo período de tiempo.
 
La inversión, que cayó sistemática y consecutivamente durante los cuatro años anteriores, ha vuelto a crecer, y con mucha fuerza: 7,1% fue la cifra de incremento de la inversión durante el segundo trimestre de este año, mucha de esa inversión hecha por ustedes mismos.
 
La productividad, que caía y caía y se había transformado en un lastre que frenaba el crecimiento de la economía, hoy día hemos visto las cifras, que está creciendo, es positiva, 2,6% en el segundo trimestre de este año.
 
Lo mismo en materia de consumo, en materia de exportaciones, importaciones, y también en materia de empleos.  El ritmo al cual estamos creando empleos hoy día está cercano a los 180 mil empleos al año, pero con mejor calidad, porque casi la mitad de esos empleos que se han creado en los últimos 12 meses, son empleos del sector privado, con estabilidad, con contrato, con seguridad social, con seguro de desempleo.
 
Y los tres sectores que están marcando el dinamismo, porque mucha gente piensa que Chile es sólo minería, en esta situación que estoy describiendo son el comercio, la construcción y la manufactura; tres áreas donde las pequeñas y medianas empresas juegan un rol estelar.
 
Por eso, sabemos que el estancamiento de nuestra economía y la precarización del empleo siempre han sido una preocupación de todos nuestros compatriotas. Y tenemos que no, solamente, dormirnos en los laureles con las buenas noticias que acabo de describir, sino que trabajar más duro para que esta recuperación de nuestra economía se proyecte en el tiempo, se fortalezca y produzca cambios significativos en la calidad de vida de todos nuestros compatriotas.
 
La experiencia nos ha demostrado, una y mil veces, que no hay mejor política laboral que el pleno empleo; que no hay mejor política de lucha contra la pobreza, que el pleno empleo; que no hay mejor política de justicia social, que el pleno empleo.
 
Cuando hay pleno empleo, los salarios suben, las condiciones de trabajo mejoran, se perfeccionan los mecanismos de retención y capacitación de la fuerza laboral y nadie vive con temor a perder la pega.
 
Cuando tenemos altas tasas de desempleo, lo sabemos muy bien, ocurre justo lo contrario.
 
Por eso la generación de buenos empleos, el mejoramiento de los salarios, la creación de oportunidades, y muy especialmente para las pequeñas y medianas empresas, no son solamente objetivos en sí mismos, son también poderosos medios para lograr las grandes metas que describía anteriormente.
 
Por eso, durante estos primeros 5 meses hemos estado trabajando en forma muy intensa para generar las bases, las condiciones para que nuestra economía tenga una fortaleza que no sea flor de un día, sino que perdure y se fortalezca en el tiempo.
 
Por ejemplo, igual como en nuestro primer Gobierno, la extensión del post natal a 6 meses fue un gran logro, yo siento que la Sala Cuna Universal, es el equivalente durante nuestro segundo Gobierno, a esa preocupación muy especial por la temprana infancia.
 
El Estatuto Laboral para Jóvenes y Adultos Mayores, el trabajo a distancia, Teletrabajo o trabajo desde el hogar, que va a permitir mayor libertad, mayor flexibilidad, y que tiene que ser acordado voluntariamente entre las partes.
 
La Oficina de Gestión de Proyectos Sustentables (GPS) y la de Productividad (OPEN), que han identificado proyectos de inversión por más de 65 mil millones de dólares, que están trabados, que están detenidos por distintas razones y que nos permitirían crear más de 250 mil empleos. 
 
El pago a 30 días a nuestras Pymes y los esfuerzos que estamos haciendo por centrar la Agenda de la Educación en la reforma más importante que aún no se ha hecho, que es la calidad, y no solamente en la educación formal, también la educación permanente, que es la capacitación de nuestros trabajadores, y especialmente de los trabajadores del mundo de la pequeña y mediana empresa, que han estado muchas veces fuera del sistema de capacitación.
 
Y les quiero decir, si no mejoramos la calidad de la educación y la capacitación, no tenemos nada qué hacer en la Sociedad moderna del Conocimiento y la Información, en esta Revolución Tecnológica.
 
Ustedes saben, todos los estudios muestran que la mitad de los trabajos que hoy día existen, van a dejar de existir en los próximos 20 o 30 años. La pregunta es -que también se van a crear nuevos trabajos-, de qué lado queremos estar, donde se destruyen los trabajos y se quedan a la vera del camino, o donde se crean los nuevos trabajos de la Sociedad del Conocimiento y la Información, que es el camino hacia el desarrollo.
 
Y por eso también tenemos un compromiso con las Pymes, que es elaborar, porque aquí hay dificultades técnicas que hay que superar y subsanar, el poder establecer, y estamos estudiando, un mecanismo que nos permita ligar el crédito de IVA al pago oportuno a 30 días de las facturas. Esto es algo que todos queremos, pero para hacerlo bien se requieren algunos cambios tecnológicos que hoy día aún no tenemos. Por eso, en un plazo breve, vamos a terminar un estudio que ya se inició en esta materia.
 
Sé que el pago oportuno a las Pymes ha sido siempre una sentida aspiración de las Pymes, y por eso durante la campaña nos comprometimos a avanzar en esta materia. Y yo espero que esto signifique más capital de trabajo, que es como el oxígeno para las personas, el capital de trabajo para las Pymes, que les permita no solamente poder vivir con más tranquilidad, sin la angustia de la bicicleta financiera permanente, sino también que les permita crecer, invertir, buscar nuevos horizontes, desarrollar nuestras tecnologías, conquistar nuevos mercados.
 
Por eso estamos, sin duda, en esta materia, trabajando muy intensamente, porque las cosas no se logran en forma automática. Hay algunos que creen que el desarrollo y el crecimiento es como el maná del cielo, que depende de lo que pase con la economía internacional.  No. Por supuesto que Chile es un país abierto y que es muy dependiente de lo que pasa con la economía internacional, pero también depende mucho de lo que nosotros hagamos en nuestro propio país. Un buen marinero sabe que no saca nada con ponerse a esperar los buenos vientos, sino pone, en primer lugar, las velas para captar esos buenos vientos y, además, si no toma los remos para contribuir hacia ese avance a un futuro mejor.
 
Cuando asumimos nuestro mandato, en marzo de este año, sabíamos que la situación fiscal era muy difícil. Pero la verdad es que resultó ser peor de lo que el propio Gobierno nos había anticipado.  En materia de déficit fiscal, fue mayor que el que se había informado, pero también en materia de gastos comprometidos, que no estaban en el déficit, pero que es un gasto que, por estar comprometido, significa una carga fiscal.
 
Y, por tanto, recuperar los equilibrios fiscales no es una opción. Miren lo que pasa en países muy cercanos a nosotros, cuando no ponen en orden, y con rapidez, las cuentas fiscales.
 
La confianza es un elemento muy volátil y, por tanto, cuando se pierde la confianza en una economía, pasa lo que ocurre cuando se pierde la confianza en cualquier otra actividad: todo se hace más difícil, se producen las crisis de balanza de pagos, las devaluaciones fuera de todo límite, etc.
 
Por eso, el esfuerzo que estamos haciendo, además, es recuperar nuestro equilibrio y solidez fiscal, y recuperar también las clasificaciones de crédito, que nos están costando cientos de millones de dólares al sector privado y al sector público, en mayores intereses, producto de la pérdida de clasificación de crédito que sufrimos hace algún tiempo.
 
También es importante destacar que Chile no está llamado a crecer menos de la mitad de lo que crece el mundo, como nos ocurrió en los últimos cuatro años. Podemos y debemos superar al mundo en promedio de crecimiento.
 
En estos primeros meses de este Gobierno estamos creciendo bastante más que el mundo, pero vamos a tener que trabajar muy duro para poder seguir creciendo, porque también, es verdad, hay vientos externos que no han sido favorables en los últimos meses, y me refiero básicamente a dos cosas: la guerra comercial tarifaria entre China y Estados Unidos nos está golpeando, y muy fuerte.  Basta ver lo que ha pasado con el precio de dos productos claves para nuestra economía, como el precio del cobre, que cayó de 3,20 a 2,65 en los últimos 90 días, o el precio del petróleo, que ha subido de 40 a más de 60 en esos mismos últimos 90 días.
 
Eso es algo que sin duda nos preocupa, yo tengo esperanza que esto no sea una tendencia permanente, sino que sea una forma de negociación y que prontamente China y Estados Unidos se pongan de acuerdo en que entrar en esta guerra comercial, en que cada uno va golpeando y repaleando, no lleva a ninguna parte.
 
La segunda preocupación es los incrementos que están ocurriendo en las tasas de crecimiento y en el acceso a los mercados de capitales en el mundo entero, porque para los países, especialmente los países emergentes, un incremento en las tasas de interés, especialmente en la economía americana, significa dificultades para acceder a financiamiento y mayor costo de ese financiamiento.
 
Por esa razón, el recuperar la solidez y la fortaleza de nuestra economía, para estar preparados para enfrentar eventuales turbulencias, es sin duda otro de los objetivos centrales de nuestro Gobierno.
 
Quería yo también hacer una mención a la productividad, porque lo cierto es que, durante los últimos 30 años, en promedio, la productividad aportaba 1 punto al crecimiento de nuestra economía, pero en algún momento la productividad se nos hizo negativa, y en lugar de aportar, restaba al crecimiento de la economía.
 
Por eso la noticia que conocimos hoy, de una productividad que se está recuperando, y normalmente cuando se recupera la inversión, se recupera la productividad, porque es la inversión la que permite innovar, cambiar la forma de hacer las cosas, introducir nuevas tecnologías, es una buena noticia, pero hay que cuidarla y tratar de mantenerla y proyectarla.
 
Estamos, sin duda, conscientes de los problemas y las dificultades de la economía chilena, y también de las nubes que a veces se vislumbran en la economía internacional, pero también estamos contentos de cómo nuestro país ha demostrado, una y otra vez, su capacidad de reaccionar, su capacidad de recuperarse, su capacidad de ponerse de pie, su resiliencia frente a los problemas, y eso habla muy bien del pueblo de Chile y de todos nuestros compatriotas.
 
Chile es, nuevamente, la economía más dinámica entre los principales países de América Latina y también entre los principales países de la OECD, lo cual es una buena noticia, pero que no debe calmarnos ni adormecernos, sino que, todo lo contrario, motivarnos y estimularnos a seguir avanzando.
 
Y todo eso tiene un objetivo único, que es mejorar la calidad de vida de las personas, y eso pasa por crear más empleos, por mejorar los salarios, por mejorar la productividad, por mejorar las oportunidades de las Pymes, que es la forma de avanzar a pie firme y seguro hacia un mayor progreso.
 
Pero además de lo que hemos logrado hacer en estos meses, sin duda que hay algunas reformas pendientes que no vamos a eludir, que tomamos tiempo en prepararlas bien, porque son complejas y porque un error en una reforma estructural le puede costar al país un tremendo retroceso por mucho tiempo.
 
Por eso estamos trabajando en reformas no solamente en el plano económico:
 
La modernización de Carabineros, el esfuerzo por una mejor coordinación entre los fiscales, los policías, los jueces para darle mayor seguridad;
 
La reforma a las pensiones, que vamos a presentar en el mes de septiembre, que busca mejorar las pensiones de todos nuestros jubilados, pero en forma muy especial -con mayor intensidad y rapidez- de las mujeres, de la clase media y de los sectores más vulnerables, que son los que reciben la pensión básica solidaria o el aporte previsional solidario;
 
La modernización de nuestra salud, donde tenemos un problema grande. Hoy día dimos a conocer nuestro Plan de Infraestructura de Salud, vamos a invertir más de USD 10 mil millones en construir e inaugurar 25 hospitales durante nuestro periodo, dejar iniciados y en plena construcción otros 25, y en etapa de diseño y planificación 25 adicionales. Son en total 75 hospitales que van a comprometer una inversión de USD 10 mil millones durante nuestro periodo de Gobierno.
 
Pero no es solamente más de lo mismo, no es solamente más ladrillos, más cemento y más fierro, que por supuesto los requerimos, ustedes saben que 2/3 de nuestros hospitales son anteriores al año 1980. El año 1980, por decirles algo, no existía internet, no existía la Inteligencia Artificial, no existía la Sociedad del Conocimiento y de la Información, y por tanto eran otros tiempos, totalmente distintos a los que vivimos hoy día. Ustedes han visto cómo han cambiado sus propias empresas en los últimos 40 años. Bueno, los hospitales que se construyeron hace más de 40 años, necesitan y requieren una profunda renovación.
 
Pero además de ello, el tema no es solamente la infraestructura, tiene que ver también con la gestión, con los médicos especialistas y con la incorporación de tecnologías modernas. Estamos en plena marcha con el Hospital Digital.
 
¿Qué es lo que es el Hospital Digital?
 
Yo acabo de estar, hace tres o cuatro semanas, en un pueblito muy pequeño en el Estado de Idaho, en el norte de Estados Unidos, casi en la frontera con Canadá, que se llama Sun Valley y fui invitado, pero tuve la oportunidad de reunirme por más de una hora con el creador, fundador y líder de empresas como Amazon, como Google, como Apple, como YouTube, y la verdad es que lo viene en materia del cambio tecnológico es de tal magnitud. Ellos nos han ayudado mucho, porque hemos tenido una relación muy cercana y muy fructífera en incorporar tecnologías modernas para cambiar la forma en que hacemos las cosas en nuestro país.
 
El Hospital Digital, ¿qué es lo que es?
 
Es una combinación de Big Data, de las tecnologías de la información y las telecomunicaciones, de Inteligencia Artificial, que nos va a permitir aprender, en forma remota, para poder hacer diagnósticos desde un lugar en cualquier otro lugar del país, para poder hacer telemedicina, e incluso teleoperaciones, a todos nuestros compatriotas. Eso significa atender a más de 2 millones de personas, 5 veces más que la atención que presta uno de nuestros principales hospitales, como es el Barros Luco, a través de un cambio tecnológico.
 
Por eso es muy importante no solamente hacer más de lo mismo, sino que también cómo darnos cuenta que el mundo está cambiando en tal magnitud que las nuevas tecnologías no son sólo para aplicar más tecnología a lo que hacemos siempre, sino que cómo cambiamos la forma en que hacemos las cosas.
 
Y esto es una idea central que estamos incorporando al mundo de la salud, al mundo del Estado, al mundo de la educación.
 
Por otra parte, es importante -y ya se las mencioné a ustedes- que Chile, para poder avanzar, requiere no solamente crear más empleos, necesitamos hacer una reforma fundamental. Yo siento que se han hecho muchas reformas en la educación, pero la más importante de todas, la reforma de la calidad está aún pendiente. Y la mejor prueba de ello es que todos los indicadores de calidad de nuestro país, internos -como la Prueba PSU o la Prueba SIMCE, la Prueba TIMSS- y las pruebas internacionales, muestran que la calidad de la educación en Chile está estancada, que no estamos mejorando y que no solamente no estamos mejorando, sino que estamos muy por debajo de otros países que están con el nivel de desarrollo nuestro.
 
Ahora, es verdad, si lo comparamos con América Latina, estamos bien, pero nosotros queremos ser un país desarrollado, queremos mostrar humildemente el camino hacia el desarrollo, porque no hay ni un solo país de América Latina -después de 200 años de Independencia, y a pesar de todas las bondades y maravillas que Dios puso en este continente- que haya logrado cruzar esa barrera que separa el mundo en desarrollo del mundo desarrollado.
 
También tenemos que hacer otra reforma -yo mencionaba la reforma a las pensiones, la reforma a la educación, la reforma a la salud-: la reforma laboral, para dar más facilidades, para permitir a las personas confiar más en nuestros trabajadores y en nuestros empleadores, que puedan buscar acuerdos. Por ejemplo, en materia de cómo negociar los horarios, para compatibilizar mejor el mundo del trabajo con el mundo de la familia.
 
Hay muchas cosas que son ya parte de la historia y del pasado. Nuestra reforma laboral obedece a la Revolución Industrial, cuando todo el mundo tenía por obligación que trasladarse, todos los días, de su casa a un solo hogar, porque había una línea de producción en que todos tenían que estar uno al lado del otro. Ese mundo se terminó, viene un mundo nuevo en que ya no va a haber línea de producción, va a ser una economía mucho más flexible, que se va a adecuar mucho más a la necesidad del consumidor, mucho más descentralizada.
 
Y tenemos que adecuar nuestra legislación laboral, y permitir y confiar más en los acuerdos que logren trabajadores y empleador. Y esto tiene que ver con muchas cosas, como los grupos negociadores, la negociación de la jornada de trabajo. Y vamos a presentar, en las próximas semanas, una reforma en esta dirección.
 
Por otra parte, es muy importante también tener plena conciencia que estamos en un momento en que requerimos una gran aceleración en nuestra capacidad de incorporarnos a esta Sociedad Moderna del Conocimiento y la Información, porque esa sociedad va a venir de todas maneras, con o sin nuestra voluntad.
 
Esa Sociedad Moderna del Conocimiento y la Información y la Revolución Tecnológica, es una sociedad que ha demostrado ser generosa con los países que quieren abrazarla, que quieren aprovechar las oportunidades que ella genera, pero ha demostrado ser cruel con aquellos países que simplemente le dan la espalda, se quedan discutiendo en torno a su propio pasado y simplemente la dejan pasar.
 
Y nosotros queremos que no nos pase con esta Revolución Tecnológica lo que nos pasó con la Revolución Industrial, que nos dejó a la vera del camino y, por tanto, seguimos siendo un país subdesarrollado.
 
Pero una reforma muy importante -y sé que el ministro de Hacienda y el ministro de Economía hablaron de ello- es la reforma tributaria, que busca muchas cosas. En primer lugar, lo que busca es fomentar, promover e incentivar el crecimiento, la inversión, la productividad, la creación de empleos, la innovación y el emprendimiento, porque sentimos que la actual estructura tributaria de nuestro país, más que promover muchas veces asfixia esa capacidad de innovar y de emprender que vive en el alma de los chilenos.
 
Pero además de eso, queremos simplificar el sistema, no puede ser que, si el sistema tributario chileno prácticamente no lo tiene nadie, y yo he visto que incluso las grandes empresas, con grandes asesores, expertos en contabilidad, expertos laborales, abogados, contadores, discuten permanentemente cuál es la correcta interpretación de la legislación laboral. Si con todos esos expertos no se logran poner de acuerdo, imagínense la carga gigantesca que le estamos poniendo a los pequeños y medianos empresarios, porque la legislación chilena se presume conocida, pero cuando hay una legislación que no entienden ni siquiera los expertos, estamos pidiendo lo imposible, y no es bueno pedir lo imposible.
 
Por eso, simplificar el sistema tributario, tener un sistema tributario único, simple, que le facilite la vida a los contribuyentes, con una excepción para las Pymes, que van a tener una serie de mecanismos especiales que ya el ministro de Hacienda explicó: una menor tasa de impuesto; una facultad para depreciación acelerada o instantánea; la posibilidad que cuando el global complementario del dueño sea menor que la tasa de primera categoría, el dueño pague directamente con su menor tasa y no tenga que pagarle al Fisco una tasa mayor y esperar mucho tiempo para recuperar esos recursos adicionales a los que le correspondía pagar; el buscar también mecanismos de simplificación, por ejemplo, todas las empresas que tengan ventas de menos de 50 mil UF van a recibir de parte del Servicio de Impuestos Internos su declaración de la renta y ellos podrán tomarla o dejarla, como ocurre hoy día con las personas naturales, e incluso las empresas con ventas menores de 10 mil UF van a poder tener una declaración de impuestos que va a calcular el Servicio de Impuestos Internos en función de la rentabilidad promedio de la industria. Y, por tanto, podrían simplemente cumplir su responsabilidad tributaria si están de acuerdo con esa propuesta, sin tener que hacer ningún esfuerzo, costo, burocracia o destinar recursos a una tarea que muchas veces distrae a nuestros emprendedores de su gran tarea, que es innovar, buscar nuevos mercados, incorporar nuevas tecnologías y buscar nuevos horizontes.
 
Pero además de eso, la integración del sistema va a favorecer a más de 150 mil Pymes, que hoy día están en el sistema semiintegrado y con una tasa de impuesto mucho mayor que la que van a tener cuando el sistema sea integrado. Y, por tanto, los créditos de las empresas se pueden aplicar íntegramente a los impuestos de las personas. Del total de empresas favorecidas, 150 mil son Pymes y representan más del 90% de las empresas favorecidas.
 
Porque uno escucha siempre los mismos argumentos: en materia laboral, no se puede hacer nada de modernización porque supuestamente se precariza el empleo. Mire, no hay nada que hace más precarios los empleos que no ser capaz de crear buenos empleos; no hay nada que perjudique tanto a los trabajadores que una economía que se estanca, que no es capaz de crecer, que no es capaz de crear empleos, que no es capaz de mejorar los salarios.
 
Y, por tanto, yo quiero decir, con mucha franqueza, lo mejor para los trabajadores chilenos es una economía dinámica, que crea muchos empleos, de buena calidad, que mejora los salarios, que es capaz de crear empleos con contrato, con seguridad social. Y lo peor que le puede pasar a los trabajadores chilenos es una economía que se estanca, crea pocos empleos y esos empleos son básicamente empleos precarios por cuenta propia, sin seguridad social.
 
Lo mismo ocurre con las Pymes, no hay nada que cree más oportunidades a las Pymes que una economía dinámica que crece, un sistema tributario simple, que se haga cargo de las particularidades y características propias de las Pymes, que les dé un tratamiento preferencial por su calidad de Pymes.
 
Por esa razón, es muy importante comprender que esta reforma tributaria está pensada para fomentar el crecimiento, la creación de empleos, la productividad, la innovación, el emprendimiento, para facilitarles la vida a las Pymes, para ayudar a la clase media.
 
Y por eso estamos extendiendo la franquicia tributaria de las viviendas para cubrir a nuestra clase media, desde 2000 a 4000 UF, para fortalecer y clarificar las normas de elusión y de evasión, pero que sean conocidas, que su aplicación sea objetiva, que no haya este elemento que muchas veces induce a la arbitrariedad o puede inducir a conductas abusivas en contra de los contribuyentes.
 
Por eso, en esta reforma tributaria, estamos proponiendo la creación de un Defensor de los Contribuyentes, para que cuando se enfrente Impuestos Internos con un contribuyente, venga el contribuyente la ayuda legal, contable de un Defensor de los Contribuyentes, y no sea como una lucha entre David y Goliat, como ocurre muchas veces y así lo sienten muchos de nuestros contribuyentes, y especialmente -y lo he escuchado a lo largo y ancho de Chile- muchas de nuestras pequeñas y medianas empresas. 
 
Estamos también extendiendo hasta el año 2035 las franquicias a la contratación de mano de obra y al fomento a la inversión en nuestras Zonas Extremas.
 
Y, además, estamos fomentando que la relación entre el Servicio de Impuestos Internos y los contribuyentes sea una relación mucho más amistosa, mucho más simple. Vamos a crear una carpeta electrónica para cada contribuyente, en que van a estar todos sus antecedentes, de forma tal que un contribuyente va a poder atenderse o virtualmente a través de la red, o en cualquier oficina de Impuestos Internos.
 
Vamos a hacer muchas cosas para permitir que el sistema tributario, incluyendo la boleta electrónica, que igual como la factura electrónica es un gran progreso para permitir tener un mejor, más moderno y más amistoso sistema tributario.
 
Y, por supuesto, vamos a cuidar la recaudación fiscal, y quiero decirlo con todas sus letras: esta reforma tributaria no disminuye la recaudación fiscal. De acuerdo a nuestras estimaciones -y aquí es importante mirar el track en materia de calidad de las estimaciones- esta reforma va a significar un pequeño incremento en la recaudación tributaria. Su objetivo era modernizar, simplificar, facilitar la vida; no era recaudar más y tampoco recaudar menos.
 
Y esto es importante, porque sabemos de las grandes demandas sociales que existen hoy día en la sociedad chilena -seguridad, educación, salud- y también las grandes estrecheces que le damos en materia fiscal.
 
Por eso, en estas planificaciones, en esta preparación de la reforma tributaria, las Pymes siempre estuvieron en el corazón de nuestras prioridades y de nuestras preocupaciones.
 
El sistema 14 TER, al cual hoy día acceden muy pocas Pymes, por dificultades burocráticas, va a ser un sistema perfeccionado, pero además da aplicación automática, va automáticamente a favorecer a todos los contribuyentes, a los cuales este sistema buscó favorecer, pero que finalmente no logró hacerlo, salvo a una pequeña minoría.
 
Por esa razón, yo quiero decir que ésta es una reforma tributaria que yo espero sea un tremendo aporte al crecimiento, al desarrollo, a la productividad, a la innovación, al emprendimiento y a la inversión, pero al mismo tiempo les facilite y les haga más fácil la vida a los contribuyentes; que dediquen sus esfuerzos a producir, a innovar, a crear nuevas tecnologías, a buscar nuevos mercados y a no estar muchas veces asfixiados por una burocracia que a veces en lugar de ayudarlos a avanzar y desarrollarse, termina asfixiando y muchas veces debilitando esa capacidad de innovar. Tenemos que desatar las fuerzas, que son los únicos verdaderos recursos renovables que tenemos en esta sociedad moderna, las fuerzas de la libertad, de la creatividad, de la innovación, del emprendimiento. Eso es lo que nos va a ser o nos va a permitir ser un país desarrollado.  
 
Termino diciendo que en estos meses, nuestra principal tarea ha sido, además de hacernos cargo de las urgencias, sentar las bases, preparar esas reformas estructurales para que Chile pueda construir sobre roca y no sobre arena ese camino hacia un país desarrollado, un país que tenga un desarrollo integral, no solamente económico; inclusivo, que llegue a todos los hogares chilenos; sustentable, que además permita ser armonioso con la naturaleza.
 
Hace unos días, conocimos los resultados de la Encuesta Casen, que midió la evolución de la pobreza y la desigualdad entre el año 2015 y el año 2017. ¿Qué nos dice la Encuesta Casen? Porque a veces es bueno mirar los números y mirar la realidad, y no solamente quedarse con los discursos o con las intenciones.  
 
Nos dice tres cosas: que la pobreza monetaria disminuyó, pero que el ritmo de caída en la pobreza se redujo a la mitad; es decir, hoy día tenemos una capacidad de rescatar de la pobreza a la mitad de los que podíamos rescatar durante el Gobierno anterior;
 
Segundo, que la pobreza multidimensional, que mide no solamente ingresos, sino que también educación, vivienda, salud y otros componentes, se estancó;
 
Y tercero, que la desigualdad en Chile volvió a aumentar.
 
¿Por qué? Yo no pongo en duda las buenas intenciones de quienes condujeron al país en ese periodo, entre el 2015 y el 2017, pero sí creo que equivocaron los instrumentos, porque cuando el principal motivo, norte y misión de un gobierno es reducir la desigualdad y resulta que la desigualdad aumenta, algo se está haciendo mal.
 
Por esa razón, yo quiero decir que para nosotros el tema no es solamente crecimiento; es crecimiento, es justicia social, es igualdad de oportunidades, es calidad de vida. Y para eso estamos trabajando todos los días.
 
Y estoy seguro que con la unidad y el aporte de todos nuestros compatriotas, vamos a lograr salir de este letargo que nos afectó durante un periodo de tiempo y recuperar ese liderazgo, ese dinamismo, esa confianza en el presente, esa esperanza en el futuro, que es lo que nos va a permitir hacer de Chile un país desarrollado, sin pobreza, en que todos podamos tener una vida más plena y más feliz.
 
Y para ello el aporte, la contribución de la pequeña y mediana empresa es absolutamente fundamental.
 
Por eso, señor presidente le agradezco esta invitación. Señor futuro presidente -no se ha producido todavía el cambio de mando- también le agradezco su compromiso con esta gran causa de las pequeñas y medianas empresas en nuestro país.
 
Y estoy seguro que lo mejor de Chile está todavía por delante.
 
Muchas gracias.