Presidente de la República visita centro del Sename en La Pintana y anuncia plan de mejoramiento institucional.

11 MAR. 2018

En la oportunidad, el Mandatario destacó que: "Ya no podemos reparar la dolorosa pérdida de cientos de vidas y tampoco el sufrimiento causado, y la inocencia arrebatada a tantas niñas y niños en nuestro país. Pero sí sabemos que podemos, debemos y vamos a dar a nuestros niños y adolescentes la prioridad y atención que ellos necesitan y merecen, para ponerlos primeros en la fila de las prioridades y en el centro de nuestro Gobierno".

Durante la visita el Presidente estuvo acompañado por los ministros de Justicia, Hernán Larraín, y de Desarrollo Social, Alfredo Moreno, además de la subsecretaria de la Niñez, Carol Bown, y de Susana Tonda, quien asumirá la dirección del Servicio Nacional de Menores.
 

A continuación la intervención completa del Jefe de Estado:

"Muy buenas tardes:
 
La verdad es que para mí éste es un momento muy especial. Venimos, literalmente, llegando de la Transmisión del Mando Presidencial en Valparaíso y de un almuerzo con el Rey Emérito de España, los Presidentes y los Jefes de Estado -en Cerro Castillo- de los países amigos que nos han visitado.
 
Recuerdo muy bien que hace 8 años, mi primera actividad como Presidente fue visitar y compartir con las familias de las regiones que habían sido golpeadas por el devastador terremoto y maremoto del 27 de febrero, y también por las violentas réplicas que ocurrieron ese mismo día 11 de marzo cuando ocurría el cambio de mando.
 
Hoy, hemos querido que mi primera actividad como Presidente en ejercicio, sea visitar y compartir con los niños, las niñas y también con los adolescentes de este hogar del Sename, de la Fundación Padre Semería, en La Pintana.
 
Muchos de los niños que viven o asisten a los centros del Sename han sufrido la desintegración de sus familias, a veces por el alcoholismo, la delincuencia, la drogadicción u otros males que los han acechado.  Y muchos, también han sufrido los abusos y maltratos y han sentido la tristeza y la soledad de haber sido abandonados por aquellos que les habían dado la vida y a quienes tanto amaban.
 
Y, además, muchos de nuestros niños, en el fondo, han perdido sus vidas en los centros del Sename, esos centros que el Estado de Chile creó para cuidarlos y protegerlos y que, en algunos casos, no supieron cumplir con su misión.
 
En sus cortas vidas, muchos niños, niñas y adolescentes de los hogares del Sename o de organismos colaboradores, han sufrido demasiado, porque se les ha negado lo más importante que requiere todo ser humano, y especialmente en las primeras etapas de nuestras vidas, como es el amor, el acogimiento, la estimulación y la protección.
 
Es triste recordar que -durante la última década- 1.313 niños, niñas y adolescentes han muerto en los organismos colaboradores o propios del Sename. Y perdieron sus vidas, muchos de ellos, en la misma forma en que las vivieron: en medio del silencio, la tristeza y la soledad.
 
El Estado de Chile, que les ofreció amparo y protección, sin duda les falló, igual como antes les habían fallado sus padres y sus familias.  Y en los rostros, en las historias y en las vidas de Lissette Villa, de Rachel Contreras o de Luis “Maikol” Jara, de tan sólo 4 años, conocimos la terrible verdad que cientos y cientos de niños y niñas, que más que vivir, han tenido que sobrevivir a vejaciones y abusos de quienes tenían -por encargo del Estado- el deber y la responsabilidad de cuidarlos y protegerlos.
 
A esos niños, a esas niñas, se les arrebató sin piedad su infancia, su inocencia y su alegría de vivir.
 
No es posible construir un Chile más justo y más feliz, si seguimos cerrando los ojos ante esta dramática situación. No es posible sentirnos orgullosos de nuestra historia, si no asumimos nuestra responsabilidad con los niños, niñas y adolescentes vulnerables. Ni siquiera es posible soñar ni construir un futuro mejor para nuestros propios hijos y nietos, si no cambiamos -y con urgencia- el amargo presente de quienes son también nuestros hijos, los niños y niñas vulnerables, porque son los hijos de todo Chile.
 
Por eso, en mi primer día como Presidente de todos los chilenos, quiero convocar a todos mis compatriotas de buena voluntad, a un Gran Acuerdo Nacional por la Infancia, que nos permita decirles, mirándolos a los ojos, a todos nuestros niños, niñas y adolescentes, que Chile, el Estado y la sociedad chilena van a cumplir con su deber y responsabilidad con ellos, y que vamos a hacer todo lo humanamente posible para que no sólo ni uno más de nuestros niños sea abusado ni maltratado; sino que mucho más que eso, también que nuestros niños y niñas puedan  recuperar sus hogares, su inocencia, su dignidad y su alegría de vivir.
 
Y para lograr, con la eficacia y urgencia que esta hermosa y noble tarea requiere, tenemos que actuar con un sentido de urgencia, para llevar adelante este Gran Acuerdo Nacional por la Infancia y la Adolescencia.
 
Este Gran Acuerdo debe incorporar muchas cosas, pero hay algunas que son básicas: 
 
Primero, reemplazar el actual y fallido Sename por dos nuevos y modernos servicios: el Servicio de Protección de la Infancia y Adolescencia, que se hará cargo de los niños vulnerables y vulnerados; y el Servicio de Responsabilidad Adolescente, que deberá hacerse cargo de los adolescentes infractores de la ley.
 
Segundo, realizar una inmediata y urgente auditoria para conocer la verdad, la situación en que viven cada uno de nuestros niños en los hogares del Sename y de sus instituciones colaboradoras, y, además, creando un moderno sistema de información y evaluación, que nos permita seguir en tiempo real la calidad de la atención que reciben nuestros niños y adolescentes, y asegurar mejor su seguridad, su integridad y su salud física y mental.
 
Tercero, crear un sistema de defensoría de los niños y adolescentes vulnerables, para asegurar que las buenas intenciones se transformen en buenas realidades.
 
Cuarto, aumentar significativamente la subvención que reciben las instituciones colaboradoras del Sename, encargada del cuidado de nuestros niños y adolescentes, profesionalizando la selección, capacitación y evaluación de su personal, mejorando los estándares de calidad de la atención y fortaleciendo el sistema de control y fiscalización.
 
Quinto, vamos a privilegiar el rol de la familia. Por eso, vamos a transformar el actual Ministerio de Desarrollo Social en el Ministerio de la Familia y el Desarrollo Social, y la actual Subsecretaría de la Niñez en la Subsecretaría de la Familia e Infancia. También, vamos a fortalecer la Red de Familias de Acogida y el derecho de los niños a vivir en el seno de una familia que los quiera y proteja.
 
Sexto, modificar la Ley de Adopciones, para acelerar significativamente y simplificar el proceso de búsqueda de la mejor familia para cada niño que necesite una adopción; y permitir a las familias de acogida que califiquen la posibilidad de adoptar a aquellos niños que han estado bajo su cuidado; y, por supuesto, apoyar a las familias que adoptan a nuestros niños.
 
Séptimo, crear un sistema de alerta temprana, denominado “Alerta Infancia”, para identificar oportunamente a los niños en situación de riesgo, como aquellos que desertan de la educación escolar, o abandonan sus hogares, o consumen drogas, o cometen su primer delito. Porque mientras antes lleguemos, mayores serán nuestras posibilidades de recuperar a esas niñas y niños.
 
Octavo, implementar el Plan “Todos Aprenden” para tener un cuidado muy especial con aquellos niños con mayores dificultades de aprendizaje o con rezagos en el campo educativo, y combatir con mucha fuerza la deserción escolar.
 
Noveno, promover el rol de la sociedad civil en el cuidado y protección de nuestros niños, y garantizar el acceso universal a la educación parvularia de calidad y a los jardines infantiles a partir del nivel medio menor. Porque está absolutamente demostrado que mientras más temprano accedan los niños al proceso educativo, mayor será no sólo la igualdad de oportunidades, sino que también el potencial de un desarrollo integral para nuestros niños.
 
Y, finalmente, implementar un programa de mejoramiento de la calidad de la infraestructura de los hogares e instituciones colaboradoras del Sename.
 
Queridos compatriotas:
 
Sabemos que ya no podemos reparar la dolorosa pérdida de cientos de vidas y tampoco el sufrimiento causado, y la inocencia arrebatada a tantas niñas y niños en nuestro país. Pero sí sabemos que podemos, debemos y vamos a dar a nuestros niños y adolescentes la prioridad y atención que ellos necesitan y merecen, para ponerlos primeros en la fila de las prioridades y en el centro de nuestro Gobierno.
 
Hernán Larraín, ministro de Justicia y Derechos Humanos; Alfredo Moreno, ministro de Desarrollo Social, futuro Ministerio de la Familia y Desarrollo Social; Carol Bown, subsecretaria de Infancia, junto a Susana Tonda, ex directora ejecutiva del Hogar de Cristo, y Alejandra Pizarro, directora de la Comunidad de Organizaciones Sociales, y con el firme compromiso y apoyo de este Presidente, van a liderar esta hermosa, urgente y noble misión.
 
Porque los niños son como las estrellas, siempre iluminan nuestras vidas y nunca son demasiados.
 
¡Vivan los niños!"




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