Presidente Piñera encabeza ceremonia de juramento a la bandera 2019

9 JUL 2019
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S.E. el Presidente de la República, Sebastián Piñera, junto al Ministro de Defensa, Alberto Espina, encabeza la ceremonia de juramento a la bandera del Ejército 2019. 

Muy buenos días:
 
Señor Ministro de Defensa, señor Comandante en Jefe del Ejército, señora Intendenta, señores Embajadores, señoras y señores Parlamentarios, autoridades militares, civiles y religiosas.
 
Quiero expresar mi profundo reconocimiento, valoración y felicitación a las 397 mujeres y 1.275 hombres de la Guarnición Militar de Santiago presentes esta mañana en la Escuela Militar, que han prestado solemne juramento a nuestra bandera, y que forman parte de los más de 10 mil jóvenes soldados que, a lo largo y ancho de nuestro país, en las distintas guarniciones militares, han prestado también juramento a nuestra bandera.
 
Quiero saludar y agradecer sinceramente a las familias que estoy seguro, con merecido orgullo y justificada emoción, hoy nos acompañan en esta tradicional ceremonia republicana. Porque son las familias, sus familias, las que les han inculcado el amor por la patria y los han formado en los valores republicanos.
 
Hoy, una vez, más recordamos a 77 jóvenes que hace ya 137 años rindieron sus vidas por la patria, por Chile y por el honor de nuestra bandera.
 
En el recordado Combate de La Concepción un 9 y 10 de julio del año 1882, 77 soldados del glorioso Ejército de Chile estuvieron dispuestos a sacrificar sus vidas por cumplir con su deber, y eran acompañados también por mujeres, por niños e incluso por un recién nacido.
 
Para todos nosotros es una fuente de profundo orgullo y emoción recordar esa inolvidable y heroica gesta de la Guerra del Pacífico que todos los 9 de julio, con este juramento, recordamos. Y también recordamos el primer juramento a la bandera que se hizo casi junto con el nacimiento de nuestra patria, un día hace 201 años en la ciudad de Talca, cuando el fundador de esta Escuela Militar, Bernardo O'Higgins y las fuerzas patriotas proclamaron nuestra Independencia ese 12 de febrero de 1818.
 
Ellos, como ustedes, también juraron ante esta misma bandera que hoy flamea en miles de hogares, escuelas, plazas y edificios públicos desde un extremo al otro de nuestro país, desde Visviri hasta la Antártica Chilena, desde la Isla de Pascua hasta nuestros retenes cordilleranos.
 
Es la misma bandera que se hundió heroicamente con la Esmeralda, es la misma bandera que emergió victoriosa para ondear desde entonces y para siempre en la cima del Morro de Arica.
 
Esta bandera simboliza muchas cosas, pero sobre todo en Chile unido, orgulloso de su historia y que mira el futuro con confianza, con optimismo y con esperanza. Y nos recuerda también a las chilenas y chilenos de nuestra generación, la Generación del Bicentenario, que nosotros también tenemos un compromiso con nuestra patria y una misión a cumplir.
 
Cuando ustedes juran ante nuestra bandera y afirman “juro por Dios y por esta bandera servir fielmente a la patria hasta rendir la vida si fuese necesario” están haciendo el mayor acto de amor por la patria y de compromiso con sus compatriotas.
 
Porque este juramento, que lo han realizado hombres y mujeres que libre y voluntariamente deciden comprometerse con el servicio y la defensa de nuestra patria hasta dar la vida si fuera necesario, es un gran acto de patriotismo, de amor y también de compromiso con nuestros compatriotas.
 
Lo mismo hicieron los 77 Héroes inmortales de La Concepción, quienes aun sabiendo que se encontraban en aplastante inferioridad numérica frente a un enemigo, rechazaron rendirse y combatieron durante más de 20 horas hasta su último aliento.
 
 
Quiero recordar hoy la respuesta del Capitán Ignacio Carrera Pinto al jefe de las fuerzas peruanas, el Coronel Juan Gastó, cuando esté, en reiteradas ocasiones, le solicitaba la rendición incondicional y aseguraba el compromiso de respetar sus vidas. Carrera Pinto le respondió lo siguiente: “en la capital de Chile y en uno de sus principales paseos públicos existe inmortalizada en bronce la estatua del Prócer de nuestra Independencia, el General José Miguel Carrera, cuya misma sangre corre por mis venas, por cuya razón comprenderá usted que ni como chileno ni como descendiente de aquel deben intimidarme ni el número de tropas ni las amenazas de rigor”.
 
Todos nosotros vamos a enfrentar en nuestras vidas grandes dificultades y grandes amenazas, y, ojalá, en los momentos más oscuros, cuando el alma tiende a debilitarse, recordemos estas palabras de Ignacio Carrera Pinto.
 
Porque generación tras generación los chilenos hemos admirado y honrado el patriotismo y el coraje de los 77 Héroes de La Concepción, así como la juventud de muchos de ellos. Recordemos que Ignacio Carrera Pinto tenía sólo 34 años, que el Subteniente Julio Montt sólo 20 años, que el Subteniente Arturo Pérez Canto apenas 17 años, y que Subteniente Luis Cruz Martínez contaba con sólo 15 años.
 
Probablemente ustedes, nosotros y los chilenos de hoy no tendremos la oportunidad y el honor de una muerte tan heroica como los Héroes de La Concepción, pero sí podemos vivir como ellos con el mismo amor por la patria, con los mismos valores y principios y ser chilenos valientes, honrados y amantes de la patria, como ustedes han jurado ante nuestra bandera.
 
Se puede ser un buen patriota sin ser soldado, pero no se puede ser un buen soldado sin ser patriota.
 
Y la historia nos recuerda que cuando el Combate de La Concepción estaba pronto a concluir, el Subteniente Luis Cruz Martínez, con apenas 15 años de edad, y los últimos cuatro combatientes de esa heroica Compañía del Sexto Batallón de Línea del Chacabuco, desoyendo los ofrecimientos de rendición gritaron a viva voz “los chilenos no se rinden jamás”.
 
Y la verdad es que los chilenos no nos rendimos y aunque hoy son otras las adversidades que enfrentamos el espíritu, la voluntad y el coraje para enfrentar esas dificultades debe ser el mismo.
 
Ustedes pertenecen a una gran institución a la cual la patria le debe mucho y de la cual también los chilenos esperamos mucho.
 
Por eso, quiero pedir a Dios que bendiga nuestra patria, que bendiga nuestro Ejército.
 
¡Viva Chile!
 
Muchas gracias.