Presidente Piñera celebra el Día del Campesino

29 JUL. 2018
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S.E. el Presidente de la República, Sebastián Piñera, acompañado por el Ministro de Agricultura, Antonio Walker, celebra el Día del Campesino junto a más de mil representantes del mundo rural.

Muy buenos días:
 
La verdad es que, qué mejor mañana, soleada, hermosa, para celebrar el Día del Campesino y de la Campesina en nuestro país.
 
Pero antes de compartir algunas reflexiones, yo tengo que cumplir mis responsabilidades y deberes como abuelo. ¿Dónde está Juanito? ¿Magdalena? ¿Esperanza? Ellos son mis nietos y mi mujer Cecilia me pone reglas muy estrictas: vine con tres, tengo que volver -por lo menos- con dos. Así que no se me pierdan (risas).
 
Bueno, hoy estamos reunidos en esta maravillosa Medialuna de Lampa, bajo la hospitalidad de su alcaldesa, para celebrar el Día del Campesino.
 
Aprovecho de saludar a todas las autoridades presentes, porque vamos a necesitar su apoyo para sacar adelante, entre otras cosas, la Ley del Temporero, la Política Nacional de Desarrollo Rural y del Campo. Saludo con especial cariño a los parlamentarios, al diputado Melero, al diputado Auth, al diputado Silber y al senador Girardi. Yo entiendo, muchachos, que con su presencia acá, ustedes van a ser un gran aliado para cumplir los anhelos, las esperanzas, los sueños de la gente del campo.
 
La verdad es que yo siempre he tenido una profunda gratitud, aprecio y admiración por la gente del campo. Esas chilenas y chilenos que todos los días se levantan junto con el sol y se acuestan junto con el sol, lo que antes era porque aprovechaban la luz del día, hoy día es porque refleja un compromiso, un amor, una vocación por la tierra.
 
Y la verdad es que, gracias a ese esfuerzo, hacen florecen nuestro país, alimentan a nuestros compatriotas.
 
Pero es mucho más que eso: el mundo del campo, el mundo rural, el mundo de la agricultura, es parte esencial de lo que es nuestra identidad. Ahí están nuestros valores, nuestras tradiciones, nuestra identidad. Lo mejor de Chile ha estado y ha venido siempre del mundo del campo, porque en el campo hay esa sabiduría que la da el contacto diario y permanente con la tierra.
 
Por eso, agradezco muy sinceramente las palabras de la alcaldesa, las palabras del ministro, las palabras de Mariano Canchao como dirigente, pero quiero compartir con ustedes cuáles son los planes, los compromisos, las políticas que vamos a implementar como Gobierno.
 
Chile siempre ha sido un país que, además de ser una larga y angosta faja de tierra, ha sido un país ligado a la tierra; ha sido un país que ha encontrado en el mundo del campo y en el mundo rural, la fuerza para enfrentar todos los grandes desafíos que hemos y que vamos a tener que seguir enfrentando.
 
Lo cierto es que Chile ha sido un país con tradición minera, con tradición marina, pero por sobre todo un país con tradición rural, con tradición campesina, con tradición del campo.
 
Ésas son nuestras raíces y tenemos que saber quererlas, apreciarlas y protegerlas, porque si no existieran esas raíces, estaríamos muchos vagando en este mundo moderno, en este mundo sin fronteras, en este mundo integrado. Si no tenemos nuestras raíces, nuestra identidad, nuestros valores y nuestros principios muy fuertes y muy sólidos, vamos a perder nuestra identidad.
 
¿Queremos integrarnos al mundo? Sí, pero como chilenos. Queremos integrarnos al mundo desde nuestra realidad, desde nuestra identidad.
 
Por eso queremos, sin duda, apreciar la fortaleza, las raíces que deja el campo para que no seamos, en este mundo moderno e integrado, como hojas que las lleva el viento.
 
De hecho, además de esta importancia histórica, cultural y de identidad, el campo, el mundo rural y la agricultura tienen una enorme importancia también como sector productivo.
 
No podemos desconocer que, desde hace ya mucho tiempo, en el campo trabajan o viven del campo directa o indirectamente, más de 3 millones de chilenas y chilenos. Las exportaciones del mundo agrícola representan más de USD16 mil millones, llegan a más de 140 países en el mundo.
 
Y, por tanto, también, como sector productivo, como aporte al desarrollo nacional -y no solamente como baluarte y guardián de nuestra identidad, de nuestra cultura- el campo tiene una importancia vital. 
 
Por eso, yo creo que es muy justo lo que hemos escuchado hoy en día. Yo estoy muy consciente que existe una brecha, que aún existe una brecha entre el mundo del campo, el mundo rural, y el mundo urbano.
 
Y el compromiso de nuestro Gobierno -lo dijimos fuerte y claro- es cerrar esa brecha y establecer igualdad de oportunidades e igualdad de calidad de vida para la gente que vive en el campo, igual como para la gente que vive en la ciudad.
 
El mundo rural nos permite además mirar a Chile en toda su diversidad, en toda su riqueza, desde los cultivos de olivos en el norte y hoy día desde los cultivos de hortalizas en la Pampa Concordia, en la frontera con Perú.
 
Lo que era un desierto hace muy pocos años, hoy día se ha transformado en un verdadero vergel y, de hecho, estamos aumentando la disponibilidad de agua para poder hacer crecer la Pampa Concordia. Los que conocen esa frontera, se habrán dado cuenta de que hasta hace muy pocos años, uno llegaba a la frontera desde el lado de Chile y era todo desierto. Cruzaba la frontera, hacia el lado del Perú, y empezaba a aparecer el verde, la vida, la agricultura.  Vayan a verlo hoy día y van a ver cómo Pampa Concordia es un ejemplo de cómo podemos regar el desierto y producir los frutos de la tierra en esos lugares que considerábamos tan inhóspitos, que no eran capaces de lograrlo.
 
Pasando, además, por la producción de frutas y hortalizas que ya está llegando hasta Magallanes. Es decir, la agricultura, el mundo rural, el mundo del campo, es un mundo que cruza Chile desde la frontera, desde Arica hasta Magallanes, y ése es el gran potencial que tenemos que aprovechar.
 
Yo estoy absolutamente convencido que cuando Dios creó Chile -y especialmente cuando creó el campo- estaba de muy buen humor y fue extraordinariamente generoso, porque nos regaló una tierra maravillosa. Y nadie mejor que los campesinos saben de lo que estoy hablando.
 
Y tenemos -en consecuencia- una responsabilidad, tenemos que querer proteger y cuidar nuestro campo y nuestra tierra, igual como los hijos cuidan a su madre, porque el campo nos da vida, el campo nos alimenta, el campo nos da identidad, el campo nos da futuro.
 
Nuestra propuesta como Gobierno se basa no solamente en lo que significa el campo, el mundo rural como aporte a la identidad, a la riqueza cultural de nuestro país, sino que también queremos transformar al campo en un motor de desarrollo, un motor que aporte a mejorar la calidad de vida de la gente del campo, pero también que aporte a transformar a nuestro querido Chile en el primer -ojalá no el único- país desarrollado, sin pobreza, con oportunidades y con seguridades en América Latina.
 
Hace unos días, estaba reunido en México con los Presidentes más importantes de América Latina -Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, Colombia, Perú, México- y recibimos cuatro noticias en dos días, que pasaron un poco desapercibidas en nuestro país:
 
Primero, el Fondo Monetario Internacional puso a Chile nuevamente como el país de mayor crecimiento de América Latina. Estamos recuperando el liderazgo y el dinamismo;
 
Segundo, conocimos las cifras de empleo de la Universidad de Chile, que por fin muestran que el empleo está nuevamente creciendo con fuerza, 3,1%;
 
Pero además de eso, conocimos las cifras de inversión de los primeros cuatro meses: después de cuatro años en que la inversión caía año tras año, este año la inversión se está recuperando y con mucha fuerza;
 
Y finalmente, lo más importante, tal vez, es cómo lo sienten los chilenos. Conocimos las encuestas que muestran que la confianza de los consumidores, la confianza de los productores está mejorando.
 
Y, por lo tanto, si tenemos todas estas ventajas maravillosas que Dios nos dio, tenemos la fe y la confianza, sin duda, los chilenos vamos a ser capaces de lograr esa gran meta de hacer de Chile un país desarrollado y sin pobreza.
 
La misma meta que le escuchábamos a nuestros abuelos, a nuestros padres, pero que nunca lo lograron, es la gran misión que nosotros, los chilenos de hoy día, los chilenos del Bicentenario, tenemos que cumplir.
 
Por esa razón, este gran encuentro con el mundo rural y esta celebración del Día del Campesino, nos permiten ratificar, reafirmar -porque nace del alma- nuestro compromiso con una Política Nacional de Desarrollo Rural, que permite igualar las condiciones de vida y las oportunidades entre el mundo de la ciudad y el mundo del campo.   
 
Disminuir las brechas, y las brechas las conocemos muy bien: ustedes saben perfectamente bien que los déficits en materia de educación, de infraestructura, de salud, son mayores en el mundo rural que en el mundo urbano. Ustedes saben muy bien que la pobreza en Chile se concentra en el mundo rural.
 
No quiero insistir en brechas que ustedes las conocen, pero sí quiero ratificar que estamos trabajando para cerrar esas brechas y que tenemos metas muy exigentes para nuestro Gobierno, y también porque nada se puede conseguir si no es con la unidad de todos los chilenos. 
 
Convocamos a todos nuestros compatriotas a hacernos parte, porque nada motiva tanto a un país como una tarea, una misión grande, ambiciosa, pero factible, en que todos somos llamados a aportar y todos sabemos que vamos a tener un lugar para recibir nuestra justa cuota de los beneficios que eso genera.
 
Y ésa es la gran convocatoria que quiero hacer hoy día para que el mundo del campo y el mundo rural deje de estar postergado, y sea de una actividad con las mismas condiciones, calidad de vida y oportunidades, que el resto de las actividades de nuestro país.
 
Durante estas últimas décadas, hemos planteado un proyecto y un programa: queremos hacer de Chile una potencia agroalimentaria. Algunos dicen que eso es sólo un sueño y yo les digo “miren el país que tenemos”.
 
Yo les voy a preguntar a ustedes: ¿qué país tiene lo que tiene Chile en materia agrícola?
 
En primer lugar, tenemos tratados de libre comercio con todos los principales países del mundo y, por tanto, podemos exportar nuestros productos del campo, nuestros productos rurales a prácticamente todos los países del mundo, como lo estamos haciendo hoy día.
 
Chile se ha transformado en uno de los primeros proveedores de alimentos de muchos de los países más desarrollados del mundo, que además son países que se están poniendo cada día más exigentes: exigen calidad, exigen certeza, exigen sanidad, y Chile tiene todo para asegurarles que vamos a ser capaces de proveer esos requisitos.
 
En segundo lugar, Chile es de los pocos países del Hemisferio Sur que tiene clima mediterráneo. Encontramos clima mediterráneo en Chile, un poco en Sudáfrica, algo en Australia y, por lo tanto, estar en el Hemisferio Sur, que cuando acá es verano y en el Hemisferio Norte es invierno y no pueden producir, podemos abastecer a esos países, es otra enorme y gigantesca ventaja.
 
Tercero, Chile tiene un patrimonio sanitario que no lo tiene ningún otro país de América Latina. Hemos hecho un esfuerzo inmenso por proteger el patrimonio que significa estar libres de muchas de las pestes -mosca de la fruta, “vacas locas”- que han afectado profundamente a países de nuestra América Latina.
 
Pero además de eso -y lo más importante- la gente del campo de Chile ha demostrado, no solamente su amor por el campo, ha demostrado ser gente trabajadora, eficiente, que sabe cómo sacar y hacer rendir los frutos de la tierra.
 
Con todas esas ventajas, ¿quién puede decir que transformar a Chile en una potencia agroalimentaria…? que lo estamos haciendo: hoy día exportamos 10 veces más en materia agrícola de lo que exportábamos 20 años atrás.
 
Y les quiero decir algo, en Chile hoy día estamos aprovechando aproximadamente un millón de hectáreas regables: el potencial de nuestro país son 5 millones de hectáreas. O sea, todavía tenemos mucho para crecer, para ocupar nuestro ingenio, nuestro trabajo, nuestra creatividad, nuestra capacidad de innovar.
 
Pero lo más importante de todo, y el principal factor, es la gente del campo. La gente del campo en nuestro país siempre ha demostrado, no solamente su amor por la tierra, su capacidad para extraer, para sembrar, para cosechar los frutos de la tierra, con una eficacia, con una eficiencia, que realmente es fruto de ese profundo amor.
 
Para resolver algunos problemas, vamos a tener que tomar medidas muy drásticas.
 
Se mencionó aquí el tema del agua y el tema de la asociatividad. El agua es clave y ustedes saben que estamos viviendo un calentamiento global, un cambio climático que está poniendo en riesgo el abastecimiento de agua en zonas donde antes ese riesgo prácticamente no existía.
 
Pero la buena noticia -lo decía el ministro Walker- es que Chile es un país muy rico en agua. Chile es de los países que más agua tiene por habitante. Hay dos problemas: no la estamos aprovechando bien y, a veces, no está bien distribuida territorialmente.
 
Por eso, el ratificar el agua como un bien nacional de uso público, que en primer lugar tienen que abastecer las necesidades de la población y además ser un factor productivo especialmente en un rubro tan importante como es la agricultura, es parte de nuestra política de agua.
 
Tenemos un plan no solamente para construir embalses, que nos permitan acumular el agua en los periodos de abundancia para que no se pierda por nuestros ríos, hacia el mar. Hoy, el 84% del agua dulce que corre por nuestros ríos, se pierde en el mar.
 
Pero, además, nos regaló Dios acuíferos naturales, que ya los tenemos identificados y que son verdaderos embalses naturales que están bajo la tierra. Y, por tanto, ya aprobamos esto en la Región de Atacama, en la Región de Valparaíso y lo vamos a llevar a muchas otras regiones del país, que es aprovechar esa agua abundante para que no se pierda en el mar, inyectándola en los acuíferos naturales, para que suban las napas y poder aprovecharlas cuando el agua escasea.  
 
Pero además de eso, tenemos que mejorar nuestra tecnología de riego, y estamos muy comprometidos con impulsar el riego tecnificado que ha crecido y que está creciendo en nuestro país, y que nos va a permitir transformar a Chile en un país de agricultura moderna, exportadora, con tecnología, con valor agregado, y no solamente en una agricultura de subsistencia.   
 
Por todo eso, yo estoy convencido que el futuro de la agricultura, del campo y del mundo rural en Chile, es un futuro tan luminoso como la mañana que hoy nos acompaña.  
 
Y el segundo factor es que la unión hace la fuerza. Es muy difícil para un pequeño campesino enfrentar solo los desafíos de la modernización, de la tecnología, de los nuevos productos, de la comercialización, del acceso a los mercados internacionales.
 
Por eso, junto al ministro Antonio Walker, estamos impulsando con mucha fuerza la asociatividad, unir fuerzas para que todos juntos progresemos y avancemos más rápido y lleguemos más lejos, que si cada uno hace ese esfuerzo en forma individual.
 
Yo quisiera simplemente plantear muchas cosas, pero por razón del tiempo sólo las voy a mencionar, pero el esfuerzo de asociatividad, el esfuerzo de reconversión, el esfuerzo de mayor tecnología, el esfuerzo de asegurar el abastecimiento de agua y el esfuerzo de agregar valor y estar en lo que se llama la agricultura de alto valor agregado.
 
Hoy día, por ejemplo, la agricultura orgánica es apreciada infinitamente en los países desarrollados, que pagan tres, cuatro, cinco veces más por un producto que es sano, que es orgánico. Y Chile es un país que está preparado para producir esos productos sanos y orgánicos.
 
Finalmente, también yo quiero mencionar -con mucha fuerza- que el tema del mundo rural y del mundo del campo no es solamente una responsabilidad del Ministerio de Agricultura.
 
Por eso hemos conformado el Consejo de Ministros de Desarrollo Rural, en que participa el ministro de Salud, para ver cómo resolvemos las carencias en materia de postas, de CESFAM y de hospitales en el mundo rural; participa el ministro de Educación, para ir mejorando no solamente el número de escuelas, sino que también la calidad de la educación que imparten esas escuelas; participa el ministro de Desarrollo Social, para que nadie se quede atrás y tengamos realmente un mundo del campo que avanza unido, y con fe y esperanza en el futuro.
 
Porque de eso se trata el desarrollo integral, se trata que todos aportemos pero que todos también nos beneficiemos y que nadie se quede atrás.
 
Por esta razón, dada la inmensa riqueza y oportunidades del mundo del campo, yo estoy absolutamente convencido de que lo mejor del campo chileno está por venir, es lo que juntos estamos construyendo.  
 
Quisiera también, antes de terminar estas palabras, agradecer la presencia de todos ustedes, de las autoridades, de las campesinas, de los campesinos; agradecerles con mucho cariño los abrazos que me dieron: algunas están entusiasmadas que me dejaron hasta moretones. La tengo identificada (risas).
 
Pero también quiero decir una palabra a los amigos agricultores del Maule Sur. Ustedes saben que están pasando -especialmente, en la zona de Linares- un momento difícil por el cierre de una planta de remolacha de Iansa, en Linares.
 
La verdad es que la razón de fondo, la quiero decir con mucha franqueza, el precio del azúcar ha caído muy fuertemente. Y yo también quiero decir que el azúcar, ustedes saben que es un producto que hay que consumirlo, pero con cuidado, porque puede provocar muchos efectos en la salud.
 
Pero también yo quiero decir, y esta tarde, esta tarde, en la Región del Maule, me voy a reunir con los dirigentes de los remolacheros de Linares y con los dirigentes de los trabajadores de la planta de Iansa en Linares para compartir, no solamente solidarizar con lo que ha ocurrido -que, por supuesto lo sentimos profundamente- sino que aún más importante que eso, para juntos comprometernos con lo que va a ser la nueva agricultura del Maule Sur.
 
Les quiero decir, el Maule Sur es una región que tiene un potencial agrícola gigantesco, pero que aún no lo está aprovechando en plenitud; está produciendo básicamente cultivos tradicionales, pero sin duda -y en esto el Maule Norte lleva una enorme ventaja- podemos avanzar hacia los nuevos cultivos.
 
Por esa razón, el Plan que tenemos para la reconversión del Maule Sur tiene tres pilares.
 
Algunos quieren seguir en el cultivo de la remolacha y está muy bien que lo quieran hacer. Por eso, el compromiso que vamos a aumentar la productividad promedio de 100 toneladas por hectárea a 130 toneladas por hectárea, lo cual le va a devolver en plenitud la eficiencia y la sustentabilidad a esa industria, con riego tecnificado, con mejor fertilización.
 
Pero hay otros que quieren reconvertirse hacia otro tipo de cultivos, como por ejemplo el trigo salvia, otros tipos de cultivos parecidos a lo que era el hábitat de la Región del Maule Sur.
 
Pero donde está el verdadero gran futuro de la Región del Maule Sur, está en la fruta. Se puede hacer reconversión hacia lo que se llama “cultivos mayores”, que son árboles, cerezos, avellanos europeos y otro tipo de plantaciones, o lo que se llaman “cultivos menores”, arándanos, berries. Una hectárea de frambuesas, una hectárea de arándanos que se puede cultivar en la Región del Maule Sur, genera el mismo valor agregado que 50 hectáreas de trigo, por dar un solo ejemplo. 
 
Y, por tanto, el potencial de Chile de competir en productos de alta tecnología, de alto valor agregado, que van a los mercados más exigentes del mundo, y donde Chile tiene ventajas comparativas inmensamente superiores, es realmente muy motivador y nos permite mirar el futuro con una gran esperanza.
 
Por eso esta tarde, nos reuniremos con los agricultores del Maule Sur, como lo hizo ayer el ministro Walker, porque hemos elaborado un plan y un programa para no solamente quedarnos llorando sobre la leche derramada.
 
El cierre de la planta de Iansa en Linares no fue una decisión del Gobierno, fue una decisión que tomó una empresa privada, pero el Gobierno sí tiene la obligación de acompañar y ayudar a aquellos que se van a ver afectados por este cierre: en primer lugar, solidarizando, compartiendo, sintiendo como si fuéramos nosotros los afectados, pero más importante aún, trabajando para que este traspié se transforme en una nueva oportunidad, mucho mejor que la que han tenido hasta ahora, para los agricultores del Maule Sur.  Y eso es lo que conversó el ministro Walker ayer con los dirigentes y que vamos a amarrar esta tarde en la Región del Maule con esos mismos dirigentes.  
 
Por eso yo quisiera terminar agradeciendo al mundo del campo, agradeciendo a las campesinas y a los campesinos, agradeciéndoles por el aporte que hacen a nuestro país; agradeciéndoles por su alegría de vivir, que es contagiosa; agradeciéndoles por ser los baluartes y los guardianes de las mejores tradiciones, costumbres, historia e identidad de nuestro país; agradeciéndoles por el trabajo que hacen desde que se levantan hasta que se pone el sol, para extraer los frutos de la tierra.
 
Y quisiera terminar estas palabras con unas pequeñas payas, tan propias del mundo del campo y del mundo rural:
 
Aro, aro, aro, dijo el Presidente, levantando una copa de vino,
Le dijo con picardía a su gente “saludemos hoy al campesino”,
Porque sin ellos no tendríamos pan, ni tampoco tendríamos vino
Ni cueca para bailar, ni patria para celebrar.   
 
¡Viva el mundo del campo! ¡Viva el mundo rural! ¡Vivan nuestros campesinos!
 
Y sepan ustedes que tienen un Gobierno y un Presidente amigo del mundo del campo, amigo del mundo rural y amigo del desarrollo futuro de las campesinas y campesinos de nuestro país.
 
Gracias, muchas gracias.