Presidente Piñera anuncia Agenda de Productividad y Competitividad

10 AGO. 2018
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S.E. el Presidente de la República, Sebastián Piñera, junto al Ministro de Economía, José Ramón Valente, anuncia el lanzamiento de la Agenda de Productividad y Competitividad, y la creación de la Oficina de Productividad y Emprendimiento Nacional.

Muy buenos días:
 
La verdad es que aquí se ve el espíritu de innovación, de emprendimiento, cómo ha cambiado este barrio, cómo está mejorando la calidad de nuestra ciudad.
 
Yo quería aprovechar hoy día para compartir, hablando con claridad y con la verdad, algunas reflexiones.
 
Primero, el crecimiento económico, la creación de empleos, el mejoramiento de los salarios, la creación de oportunidades para las Pymes, para los emprendedores, no es algo que se logra en forma automática, no se logra con demagogia, con populismo, con improvisaciones, con irresponsabilidades, no cae como el maná del cielo; se logra con esfuerzo, con trabajo, con unidad, con buenas políticas públicas, con perseverancia, con dedicación.
 
Y la mejor prueba de lo que estoy diciendo es lo que ocurrió durante el Gobierno anterior: la economía se estancó, la inversión y la productividad cayeron permanentemente durante los cuatro años y la creación de empleos se debilitó, y la calidad de los empleos se deterioraron.  Ésa es la verdad.
 
Y lo digo no por volver atrás, sino que por aprender de las lecciones del pasado.
 
Por estas razones, una de las más importantes prioridades, preocupaciones y ocupaciones de nuestro Gobierno es, sin duda, crear muchos y buenos empleos, mejorar los salarios. Y para eso, no basta con quererlo: hay que tomar medidas que apunten, precisamente, a mejorar la productividad, a mejorar la competitividad de nuestra economía.
 
Por eso, hemos hecho un esfuerzo muy grande durante estos primeros cinco meses, dentro de muchos temas, porque gobernar nunca ha sido fácil y tuvimos que enfrentar muchas emergencias: los problemas con la delincuencia, con la migración, poner arriba de la mesa la Agenda Mujer, poner a los niños primeros en la fila, reestructurar y modernizar Carabineros, en fin, pero siempre hemos estado preocupados de que nuestra economía pueda fortalecer sus pilares y sus cimientos para poder construir sobre roca y no sobre arena.
 
Yo sé que algunos quisieran andar más rápido: yo soy el primero; si me dicen cómo, yo lo apreciaría mucho. No basta con decir: las cosas requieren conversarse, requieren convencer, requieren aunar criterios, requieren buscar apoyos. 
 
Por ejemplo, las cinco Mesas de Unidad Nacional que hemos conformado, de las cuales dos ya terminaron su trabajo -y muy bien hecho- tres están ad portas de terminar, esta semana que viene recibiremos el informe de la Salud, son cosas que tomaron tiempo, que tomaron  trabajo, que tomaron convencimiento.
 
Pero en estos cinco meses hemos logrado resultados que, aunque algunos no quieren reconocerlos, debemos ser capaces de ser objetivos, saber reconocer las deficiencias, las carencias, lo mucho que nos falta por recorrer, los muchos problemas que tenemos que enfrentar, pero también saber reconocer los resultados.
 
Y por eso, aunque para muchos las buenas noticias no son noticia, para nosotros son las mejores noticias.
 
En los primeros cuatro meses del año hemos crecido al 5,2%, eso es un logro importante, no del Gobierno, es un logro de todos. Si los países no los construyen los Gobiernos, los construyen la sociedad civil, las chilenas, los chilenos, los trabajadores, los empresarios, los innovadores y, por supuesto, el Gobierno tiene que hacer su aporte.
 
El Fondo Monetario Internacional, hace un par de semanas, hizo una estimación del crecimiento de los países de América Latina, y puso a Chile en el primer lugar. Eso no ocurría hacía mucho tiempo.
 
Por eso, junto con felicitar a la Presidenta Bachelet, que hoy día fue confirmada como Alta Comisionada en Derechos Humanos, por la Asamblea de Naciones Unidas, quiero decir con mucha franqueza: me sorprendieron sus palabras frente a estos hechos y, sobre todo, frente al récord que su Gobierno tuvo en materia de crecimiento.
 
Pero además del crecimiento de la economía chilena, la inversión y la productividad, que estaban cayendo en forma sostenida y estaban comprometiendo nuestro futuro, se están recuperando. Yo estimo que este año la inversión va a crecer en torno al 5% en nuestro país.  La inversión extranjera creció 600% en los primeros cinco meses del año, y la productividad, que se había transformado en un lastre que frenaba la economía chilena, de acuerdo al informe de Clapes, volvió a ser positiva en los primeros meses de este año. Eso es una muy buena noticia.
 
Además de eso, y muy importante, es que, en materia de empleos -que yo sé que es un pilar fundamental- estamos creando empleos a un ritmo de 180 mil empleos al año. Casi la mitad de esos empleos son del sector privado, con contrato, con estabilidad, con seguro social, con seguro de desempleo, con previsión social. Pero ahí, sin duda, es donde tenemos que poner -y este Presidente lo tiene meridianamente claro- el énfasis, crear muchos y buenos empleos, porque no hay mejor política laboral que el pleno empleo.
 
La gente puede hablar muchas cosas, pero lo que realmente cambia la situación de todos los trabajadores chilenos, no solamente de los que están mejor organizados, es el pleno empleo.
 
Cuando hay pleno empleo, los salarios crecen, las condiciones de trabajo mejoran y la gente deja de vivir con temor a perder la pega. Cuando no hay pleno empleo, se pierden esas virtudes.
 
Por eso, lo que hemos hecho -en estos días y en estas semanas- fue, primero, tratar de recuperar un clima de mayor unidad, de menos confrontación, de mayor colaboración, de menos enfrentamiento, de entender que todos tenemos algo que aportar y todos tenemos algo que recibir del gran proyecto de hacer de Chile un país desarrollado.
 
Pusimos en marcha la Agenda Pro Inversión (GPS), que tiene en cartera un conjunto de inversiones, del orden de los más de USD 60 mil millones, que si se materializan, nos van a permitir crear 250 mil nuevos y buenos empleos.
 
Por ejemplo, que Arauco haya decidido iniciar la ampliación de su planta MAPA en la Provincia de Arauco, una planta de celulosa, que va a significar, en la construcción, 8 mil empleos; que Quebrada Blanca, en la Región de Tarapacá, haya decidido poner en marcha el proyecto Quebrada Blanca II, que significa una inversión de USD 5 mil millones, que va a crear 11 mil empleos, son muy buenas noticias.
 
Por supuesto que también hay malas noticias. Nos dolió, realmente sentimos profundamente lo que pasó con la planta de MAERSK en San Antonio, o la planta de IANSA Linares, que por supuesto cada una de ellas obedece a sus propias razones.
 
Como Gobierno no vamos a dejar solos a los trabajadores, y hay un plan muy intenso para ayudarlos a reencontrar oportunidades.
 
Pero hace pocos días dimos a conocer el envío al Congreso de dos proyectos que son muy importantes: uno es el proyecto de Sala Cuna Universal, cuyo principal objetivo es ayudar a que nuestros niños tengan oportunidades de desarrollo temprano, ayudar a que las mujeres puedan compatibilizar mejor el mundo del trabajo con el mundo de la familia y, por supuesto, ayudar a que más personas puedan incorporarse a la fuerza de trabajo.
 
Lo mismo con el proyecto de trabajo a distancia, trabajo desde el hogar o Teletrabajo. Si la verdad es que este concepto que todo el mundo tiene que movilizarse tres a cuatro horas diarias desde su hogar a su puesto de trabajo, es un concepto del siglo XIX, de la Revolución Industrial, de la planta de producción, en que todos tenían que estar juntos, uno al lado del otro. Esa economía ya terminó.
 
La nueva economía permite mucho más libertad y flexibilidad, y por eso queremos facilitar que las personas puedan trabajar desde un lugar distinto al domicilio de su empleador, que puede ser un lugar cerca de su casa, o su propio hogar, sin perder ninguno de los derechos labores que tienen.
 
Y, por tanto, esta idea que cada vez que tratamos de innovar, de dar más libertad y de dar más oportunidades, se está pensando en que se están deteriorando los derechos de los trabajadores, es una consigna que tenemos que aprender a desterrar. Significa no confiar en la capacidad de los propios trabajadores de tomar sus propias decisiones.
 
Por eso el Teletrabajo va a permitir ahorrar mucho tiempo, dedicar más tiempo a la familia, al tiempo libre, a otras actividades como la cultura, los deportes y, al mismo tiempo, generar más oportunidades de trabajo para las mujeres, para los jóvenes que están estudiando, para personas con discapacidad, para los adultos mayores.
 
En eso, sin duda, nos queda un largo camino por recorrer.
 
Hoy queremos dar nuevos pasos en esa misma dirección. Primero, lanzando, hoy día, junto con el ministro de Economía y el ministro del Trabajo, la Oficina de Productividad y Emprendimiento Nacional (OPEN), abrir oportunidades, y esto significa en el fondo que queremos desatar la fuerza de la libertad, de la creatividad, de la innovación, de la imaginación, del emprendimiento, que es lo que realmente hace progresar a los países, y muchas veces los Gobiernos en lugar de promover, asfixian esa fuerza vital que vive en el alma de cada chileno.
 
Esta Oficina de Productividad y Emprendimiento Nacional tiene muchas tareas. Y, de hecho, el proyecto de ley es muy extenso, pero, en síntesis, ¿qué busca?
 
Simplificar los trámites, eliminar trámites, eliminar burocracia, permitir que las personas puedan dedicarse a trabajar, a crear, y no permanentemente a llenar formularios o satisfacer requisitos que muchas veces no se justifican;
 
Segundo, a mejorar la competencia, a abrir las puertas para que más personas puedan incorporarse a las distintas industrias, eliminar las barreras de entrada a las industrias. Porque mientras más competitiva sea la economía chilena, más eficiente va a ser y mejor va a servir a las necesidades de los consumidores. Y por eso, más competencia, menos barreras a la entrada, mayor igualdad de oportunidades es un objetivo básico de esta Oficina.
 
Lo tercero es incorporar, en plenitud, a las Pymes a la economía moderna. Acabamos de tener una reunión en que se produjo una confluencia muy importante entre la Alianza del Pacífico y MERCOSUR en Puerto Vallarta en México, y una de las preocupaciones centrales es cómo hacer que esta integración llegue a las Pymes, que puedan incorporarse a estos mercados globalizados, que puedan facilitar su incorporación al mundo de las exportaciones y de las importaciones. Ésa es otra tarea que va a tener esta Oficina.
 
Y en ese mismo terreno, armonizar nuestra normativa lo más posible con las normativas de los demás países, para que cruzar la frontera no sea una aventura extraordinariamente peligrosa, sino que sea cómo operar en su propia casa. Ése es el sentido de esta Oficina de Productividad y Emprendimiento Nacional, que usted ministro Valente, va a tener que impulsar con mucha fuerza, y usted ministro Monckeberg, también va a tener que impulsar con mucha fuerza.
 
Pero no solamente eso, hoy día vamos a enviar al Congreso un proyecto de ley con 20 iniciativas concretas y específicas para reducir la burocracia, para simplificar la carga regulatoria, para facilitarles la vida los creadores, a los innovadores, a los emprendedores, a los empresarios.
 
Y además de eso, sabemos que con esto no es suficiente: nos queda una Agenda muy importante por delante, a la cual estamos dedicando un tiempo y un esfuerzo máximo. En los próximos días o semanas, vamos a enviar al Congreso un conjunto de iniciativas para consolidar y fortalecer la capacidad de nuestra economía de avanzar, de crecer y de poder transformar a Chile en un país desarrollado, sin pobreza, con oportunidades, con seguridades para todos.
 
Dentro de ellas, un proyecto en que hemos trabajado, pero no horas, sino que hemos dejado las pestañas, que es el proyecto de Modernización Tributaria.
 
Éste no es un proyecto contestatario; no, éste es un proyecto para poner nuestra legislación tributaria en el siglo XXI, y por eso busca muchas cosas: simplificar la legislación tributaria que hoy día es, muchas veces, inentendible, incluso para los contadores y los abogados; dar mayor certeza jurídica, que no haya tanta discrecionalidad, que si uno le pregunta a un abogado, a un experto qué dice la norma, los dos le respondan lo mismo, y no que queda uno tenga su propia interpretación, con lo cual todo es incierto, todo es discrecional. Y en eso, Impuestos Internos no está para eso.
 
Y además de eso, una reforma o una modernización tributaria que va a promover con mucha fuerza el ahorro, la inversión y también las Pymes y el emprendimiento.
 
También estamos muy cerca de enviar una modernización laboral, porque además de lo que hemos hecho en materia de buscar flexibilizaciones a través del Estatuto del Trabajador Agrícola, el Estatuto del Mundo del Turismo, el Estatuto para los Jóvenes también, un Estatuto para la Tercera Edad, que es tratar de que la legislación laboral se adecúe a la realidad que viven esos sectores.
 
También vamos a enviar un proyecto de ley para modernizar nuestra legislación en cosas que creemos que no quedaron bien resueltas con la última Reforma Laboral. Yo sé que esto es polémico, pero lo vamos a hacer.
 
En tercer lugar, estamos próximos a enviar una reforma al sistema previsional chileno, cuyo objetivo central es mejorar las pensiones de todos los chilenos, pero muy especialmente de las mujeres, la clase media y los grupos más vulnerables.
 
También vamos a enviar una reforma al sistema de salud, para potenciar la salud primaria, su capacidad de resolución, de que dé respuestas y no solamente haga referencias. Y, por supuesto, una reforma al sistema privado de Isapres.
 
Y, por último, la reforma, central y principal, en materia de Educación, que es la única que no se ha hecho. Se han hecho muchas reformas, menos la más importante, que es mejorar la calidad de la educación y la capacitación que nuestro país le entrega a sus jóvenes y a sus trabajadores.
 
Ésas son grandes reformas que no se producen de un día para otro, y yo en esto prefiero aprender de las lecciones de nuestro país y la experiencia de nuestras propias vidas. Aquí, las improvisaciones se pagan muy caras y los errores, a veces, quedan para siempre.
 
Y por eso hemos trabajado mucho, hemos consultado a muchas personas y estamos llegando a la etapa en que puedo anunciar, responsablemente como Presidente, que estas reformas van a ser enviadas al Congreso en los próximos días y semanas.
 
Y no todas son reformas legales, hay un montón de reformas que se están implementando en forma administrativa, porque en Chile tenemos una especie de sesgo de pensar que todo pasa por la ley. Pablo Neruda dijo una vez que “en Chile nunca iba a haber una revolución, mientras no se publicara en el Diario Oficial”, lo cual refleja un poco la mentalidad de los chilenos.
 
Hay muchas cosas que se pueden hacer por la vía administrativa y estamos usando esa vía, porque es un legítimo derecho de un Gobierno y de un Presidente, y entendemos que la elección de diciembre del año pasado, la elección presidencial no solamente fue un triunfo electoral, fue un mandato, una misión a cumplir, y yo estoy muy consciente de ello, no se me olvida ni por un segundo.
 
Ahora, finalmente, ¿cuáles son los objetivos de toda esta iniciativa, de este esfuerzo y este compromiso, al cual convoco a todos mis compatriotas?
 
Bueno, en primer lugar, nuestra meta es duplicar la capacidad de crecer, de invertir, de crear empleos, de mejorar los salarios y de crear emprendedores, con respecto a lo que es histórico en nuestro país;
 
Segundo, queremos transformar a Chile en país desarrollado y sin pobreza antes que termine la próxima década. Para algunos la próxima década está muy lejana: está golpeando nuestras puertas, porque estamos en el año 2018;
 
Pero lo más importante de todo es mejorar la calidad de vida de todos nuestros compatriotas, que cada uno pueda desarrollar sus talentos, sus proyectos de vida, que todos sepan que tienen garantías de una vida con dignidad y que cada uno pueda buscar esa vida plena y feliz, con libertad, junto a sus seres queridos.
 
Ésa es la gran misión de nuestro Gobierno y para eso le pido no solamente a mis compatriotas, sino que muy especialmente a los parlamentarios, que nos ayuden a empujar con fuerza, con voluntad, pero al mismo tiempo con responsabilidad y prudencia este camino.
 
Muchas gracias.