Presidente Piñera inaugura Escuela Prebásica Domingo Matte Mesías

22 MAY. 2018
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El establecimiento, que cuenta con 540 alumnos y 20 salas de clase, abrió sus puertas en marzo de este año en Puente Alto, convirtiéndose en uno de los colegios más innovadores del país. En la cita, el gobierno se comprometió a construir 300 Liceos de Excelencia. 

Muy buenos días:
 
Es difícil imaginar un mejor comienzo de una semana, con esta maravillosa mañana de Sol de Otoño, con este extraordinario coro de “los niños cantores de Viena” y, además, inaugurando esta iniciativa que nos llena de orgullo y de alegría.
 
La verdad es que, si don Domingo Tocornal Matte y doña Mercedes Matte Pérez de Mackenna pudieran ver lo que hoy día está ocurriendo, se sentirían muy contentos y estoy seguro que, en algún lugar, están muy contentos porque esta Fundación -que ya lleva muchas décadas- ha hecho una obra que vale la pena apreciar, valorar y agradecer.
 
Esto era el Fundo Los Claros, y don Domingo Tocornal Matte puso la tierra y doña Mercedes Matte Pérez de Mackenna puso los recursos y surgió esta Fundación y este colegio, en homenaje a don Domingo Matte Mesías, que fue el fundador del Hospital San Vicente de Paul, fue diputado, fue senador y también -porque era Matte- fundador del Banco Matte y Cía.
 
Pero lo importante es que han dejado una huella fecunda, de la cual pueden sentirse orgullosos, y también sus descendientes.  Así que, a la familia que desciende de don Domingo Tocornal Matte, y que han continuado con esa obra, también los quiero saludar con mucho cariño, al presidente de la Fundación, a mi amigo Kike, y aprovecho de saludar al ministro de Educación, a la intendenta, a la Seremi, a la subsecretaria, al alcalde, al diputado y ex alumno de este colegio -estábamos revisando sus notas, buenas notas, sí-, al senador, y a tantos más.
 
Miren, vengo de recordar mis viejos tiempos de profesor, porque antes de venir a inaugurar esta nueva iniciativa de educación preescolar, me tocó hacer una clase al 7°A del Colegio Domingo Matte Mesías, que fue una clase sobre los héroes de Iquique. Porque ayer fue 21 de mayo, me tocó estar en Valparaíso, en un homenaje muy, muy emotivo y lleno de sentido, porque ese 21 de mayo del año 1879, en la bahía de Iquique, murió un marino, murió un hombre, pero nació un héroe y nació una fuente de inspiración que nos acompaña hasta el día de hoy.
 
Porque el patriotismo y el heroísmo de Arturo Prat y los héroes de Iquique, nos llena de orgullo, pero también nos llena de inspiración.
 
Hoy día que estamos inaugurando esta escuela pre-básica con 540 alumnos, 20 salas de clase de 27 alumnos cada una, es una gran oportunidad para hacer una breve, pero profunda reflexión sobre la importancia de la educación en Chile.
 
Todos sabemos, la educación es la madre de todas las batallas, y esta batalla la tenemos que ganar, por nosotros, por nuestros niños y por los que vendrán, y la única forma de ganarla es en la sala de clases.
 
Y yo pienso que hasta ahora hemos hecho muchas cosas por la educación, hemos hecho muchas reformas, pero curiosamente, lo más importante de todo lo hemos dejado atrás, que es la calidad de la educación que reciben nuestros niños y nuestros jóvenes.
 
Porque en el mundo moderno ya no basta con saber leer, escribir, multiplicar, sumar, restar; se requiere mucho más que eso.  Esta sociedad moderna del conocimiento y la información exige una educación de calidad. Si antes, los que no sabían leer y escribir eran analfabetos, hoy día los que no dominan los lenguajes del futuro, el idioma inglés, el lenguaje digital, el comprender este mundo moderno, van a ser los analfabetos del siglo XXI. Y no queremos que Chile, que fue pionero en la lucha contra el analfabetismo, no deje de ser pionero ahora en la lucha por dar una educación de calidad a todos nuestros niños y jóvenes.
 
Y créanme, en eso estamos muy atrasados. Todos los resultados de las pruebas que comparan la calidad de la educación de nuestro país con otros países del mundo -la Prueba TIMSS, la Prueba PISA y muchas más- muestran que estamos muy atrás.
 
Yo se los digo con mucha franqueza: con la calidad de la educación que tenemos hoy día, Chile nunca va a ser un país desarrollado.  Y como nuestra meta, nuestra misión, nuestro compromiso, es transformar a Chile -antes que termine la próxima década- en un país desarrollado, un desarrollo integral, inclusivo y sustentable, en un país de igualdad de oportunidades, en un país sin pobreza, la batalla por la calidad de la educación es nuestra primera prioridad y compromiso.
 
Y hasta ahora esa batalla la hemos estado eludiendo. Hemos hecho muchas cosas, hemos cambiado los sistemas de financiamiento, los sistemas de pago, los sistemas de selección, pero hemos hecho muy poco en la calidad de la educación.
 
Y por eso yo quiero, frente a todos mis compatriotas hoy en día, comprometer nuestro Gobierno con cuatro tareas fundamentales que tenemos que realizar, para que la educación en nuestro país sea un instrumento que permita a nuestros niños ser ciudadanos de primera clase en la sociedad del conocimiento y la información.
 
El primer compromiso es mejorar la calidad de la educación en todos sus niveles: educación preescolar, educación escolar, educación técnico-profesional, educación superior, en todos los niveles, porque si no ganamos esa batalla, no vamos a poder ganar ninguna otra.
 
Y por eso, el ejemplo de Prat, que con heroísmo, con generosidad y con patriotismo cumplió con su deber, nos tiene que inspirar para que nosotros, en este año 2018, sepamos ganar nuestro “Combate Naval de Iquique”, que es el combate por darle a todos nuestros niños y jóvenes, una educación de calidad.
 
Y ésa es la gran tarea que le hemos encomendado al ministro de Educación y a todo nuestro Gobierno, y en esa tarea no les vamos a fallar a nuestros compatriotas.
 
Y les pido el apoyo a los parlamentarios, que dejen de lado tanta ideología, tanto conflicto y piensen en estos niños, que vean sus rostros, rostros alegres, llenos de esperanza, a los cuales no tenemos derecho a fallarles.
 
Y para eso vamos a hacer cambios muy profundos en los contenidos de la educación, en la metodología de la educación, en la forma, en darles más participación y más protagonismo a los niños en las salas de clases, en preparar mejor y exigir más a nuestros profesores, en comprometer más a la comunidad educacional, a los padres y apoderados.
 
Porque creemos en una sociedad docente, que es mucho más poderosa y mucho más fecunda que un Estado docente. El Estado tiene la obligación de asegurarles a todos el acceso a una educación de calidad, pero no tiene ningún derecho a pretender monopolizar la educación y, en cierta forma, desplazar a los padres, a la sociedad civil, del gran desafío que es darles educación de calidad a todos nuestros niños y nuestros jóvenes.
 
Por eso vamos a luchar por una sociedad docente, en que todos -el Estado, la sociedad civil, los padres y los apoderados, los profesores y los niños- unan sus fuerzas para ganar la madre de todas las batallas, que es la calidad de la educación.
 
Segunda gran prioridad: todavía tenemos grandes brechas de cobertura, especialmente en la educación temprana, en la educación preescolar. Y todos los estudios muestran que, en los primeros mil días de vida de un niño, se juega su vida para siempre: lo que no le entregamos en materia de motivación, de cariño, de educación, en esos primeros mil días, después es irrecuperable.
 
Y todavía en nuestro país muchos niños -y especialmente los que pertenecen a las familias más vulnerables- no tienen acceso a la educación temprana, a la educación preescolar. Y es ahí donde podemos nivelar la cancha, es ahí donde podemos hacer algo grande y eficaz por construir una sociedad con igualdad de oportunidades.
 
Yo sé, los niños no marchan, no votan, no protestan, no se toman sus escuelas, pero no por eso no están en el corazón de nuestras prioridades.
 
Y esto es bueno que lo entiendan todos: en Chile, la cobertura de la educación superior es mayor que la cobertura de la educación preescolar. Y eso está mal, porque un niño que no tiene acceso a la educación preescolar de calidad, nunca va a tener acceso a la educación superior.
 
Y, por tanto, cerrar la brecha y darles acceso universal a todos nuestros niños a la educación temprana, a la educación preescolar, es el segundo gran compromiso de nuestro Gobierno.
 
Pero no se agota ahí, tenemos un tercer compromiso. En el mundo, en la educación superior, está la educación universitaria, pero también está la educación técnico-profesional, muy importante. Los técnicos y profesionales mueven el mundo y son cada día más necesarios y en esta sociedad del conocimiento y la información los vamos a necesitar más que nunca y, sin embargo, la hemos abandonado en forma muy irresponsable.
 
La calidad de la educación técnico-profesional a nivel escolar y la calidad de la educación técnico-profesional a nivel superior, ha estado muy descuidada. Y, por eso, el compromiso nuestro es avanzar hacia liceos de excelencia técnico-profesionales: vamos a construir o vamos a crear 300 liceos de excelencia, igual como creamos 60 en nuestro Gobierno anterior, para que la educación técnico-profesional que reciban nuestros niños a nivel escolar, donde se educa la mitad de nuestros niños y los más vulnerables, sea una educación que les permita ser ciudadanos de primera clase en la sociedad del conocimiento y la información, y que esté entrelazada con la educación técnico-profesional a nivel superior. 
 
Por eso decidimos avanzar hacia una mayor gratuidad en la educación técnico-profesional y hacia una mayor calidad en la educación técnico-profesional, porque ahí se educan los niños que van a ser los técnicos y profesionales que necesitaremos el día de mañana y porque ahí se educan los jóvenes más vulnerables de nuestra sociedad.
 
Y finalmente, cuarta gran prioridad y compromiso de nuestro Gobierno: en nuestros tiempos, diputado Pérez, cuando usted estudiaba en este maravilloso colegio, uno estudiaba 20% de su vida -desde los 5 hasta cierta edad, depende de lo que bueno que era para los estudios- y después salía a la vida a aplicar los conocimientos. Ese mundo se acabó, hoy día no tenemos que estudiar los primeros 20% de nuestras vidas y después dedicarle el 80% restante a aplicar los conocimientos. Hoy día hay que estudiar 20% todos los días de nuestras vidas, la educación es un proceso permanente y el que no lo entiende así, no entiende la sociedad moderna.
 
Y por eso no podemos seguir tranquilos, sabiendo que tenemos un muy mal sistema de capacitación para nuestros 9 millones de trabajadores en nuestro país. La capacitación que tenemos hoy día, de acuerdo a todos los estudios, no aporta nada, ni en productividad, ni en empleabilidad, ni en salarios, a nuestros trabajadores y, sin embargo, nos gastamos cientos de millones de dólares.
 
Y, por tanto, la cuarta gran tarea es hacer la transformación total de nuestro sistema de capacitación, para que nuestros trabajadores -en un mundo que cambia a la velocidad del rayo- puedan ir creciendo, aprendiendo y no que se quedan atrás y sean superados por esta ola de la Revolución Tecnológica, que ya llegó a nuestro país.
 
Ahí están las cuatro grandes prioridades: calidad en todos los niveles, acceso universal a la educación preescolar para todos nuestros niños, mejorar la calidad de la educación técnico-profesional y cambiar dramáticamente el sistema de capacitación para que nuestros trabajadores no se queden atrás y puedan ser ciudadanos de la sociedad del conocimiento y la información.
 
Ésa es la gran misión de nuestro Gobierno y yo, créanme, esta misión es mucho más importante, es mucho más trascendente y va a marcar mucho más el que podamos ganar la batalla o la madre de todas las batallas, que todas las reformas que hemos hecho en el pasado en materia de educación. Y ahí está lo grande, lo noble.
 
Y por eso termino recordando las palabras de Arturo Prat. Arturo Prat lo entregó todo por la patria, probablemente ninguno de nosotros va a tener la oportunidad de pasar a la historia con el heroísmo con que pasó Prat, pero todos nosotros tenemos la oportunidad de ganar nuestro propio “Combate Naval de Iquique”, que hoy día se llama “calidad de la educación” para todos nuestros niños, para todos nuestros jóvenes y para todos nuestros trabajadores.
 
Ése es el compromiso que yo asumo como Presidente, ése es el encargo que tiene el ministro de Educación y ése es el apoyo que yo espero de todos los chilenos y chilenas de buena voluntad y, especialmente, de los que tienen la responsabilidad de aprobar las leyes en el Congreso.
 
Muchas gracias.