S.E. el Presidente de la República, José Antonio Kast, acompañado del ministro de Justicia y Derechos Humanos, Fernando Rabat; la ministra de Desarrollo Social, María Jesús Wulf, y el alcalde de Independencia, Agustín Iglesias, firma el proyecto de ley de Régimen de Responsabilidad Parental.
Muy buenas tardes.
Quiero darle las gracias, primero, al dueño de casa. Alcalde, muchas gracias por recibirnos en su comuna. Gracias por su discurso, que después le voy a pedir el original, para que me lo guarde y me lo firme, porque estuvo muy bueno.
Gracias también a los concejales que nos acompañan, porque son parte de la vida que se realiza acá en la comuna. Son ustedes, las primeras personas a las que les golpean las puertas siempre. Aquí, claro, podemos anunciar un proyecto de ley, pero los que viven en el día a día las incivilidades, que queremos también destacar acá, son ustedes. A ustedes los he visto ahí, tratando de ordenar su comuna. Nosotros queremos ordenar la casa y la casa se ordena desde “las habitaciones”, que son en este caso las comunas, hasta las regiones. Así que gracias por la labor que están haciendo en conjunto. Esto no es una labor solo del alcalde, sino que también se requiere la participación del Concejo Municipal.
Gracias, ministro y subsecretario, por estar acá. Han sido días intensos, y les agradezco esa dedicación. Gracias a los parlamentarios que nos acompañan. Para la diputada Tamara Ramírez, el diputado Carlos Cuadrado y la diputada Javiera Rodríguez pido un aplauso. Muchas gracias.
Yo también fui parlamentario. Más allá de que pensemos igual o no, lo importante es estar, porque este es un acto que nos engrandece a todos. Más allá de que es un proyecto de ley que van a tener que votar, y puede que estén de acuerdo o no en algunas cosas que vamos a plantear. Pero así se resuelven las cosas: en una mesa, en diálogo, y siempre digo, votando.
Gracias a los senadores. Gracias senador José Manuel Rojo Edwards, gracias senador Manuel José Ossandón, por estar acá. Porque también, ese debate que les va a tocar, puede que sea intenso, pero es necesario. Nuestro país pasa por momentos difíciles en temas de seguridad, de orden, de responsabilidad. Es bueno que esto se debata, que no lo escondamos debajo de la alfombra y decir: “Que alguien se haga cargo”. Hay que eliminarlo, hay que hacer algo. Que alguien se haga cargo. Siempre la responsabilidad en alguien más. No, ustedes van a tener una tremenda responsabilidad, donde el ministro tendrá que ir a defender lo que él plantea acá y ustedes tendrán que debatir, ojalá siempre con altura de miras.
Gracias a las familias que están aquí acompañándonos. A los papás, a las mamás, a los abuelos. A los niños, que quizás, no todo lo que digamos acá, les va a gustar tanto. Se produjo una tremenda discusión respecto del uso o no uso de los celulares. A veces llegamos tarde, porque tenemos que llegar a dictar una ley para que se genere una conducta, que es propia para alguien que está estudiando. Yo al menos no soy tan multifuncional como para estar atendiendo al profesor, escuchando al compañero y, además, usando el celular. Hay que concentrarse en algunas cosas.
Yo sé que puede haber sido difícil para algunos decir: “Me quitaron el celular por ley”. Pero eso es porque llegamos tarde, porque los padres a veces pierden la batalla, deciden entregarse y aplauden los papás, no los hijos, cuando sale una ley que dice que no puede usar el celular. El papá después va y dice: “No, es que la ley dice que no puede usar el celular”. Eso es que llegamos tarde.
Con las Escuelas Protegidas, también es llegar tarde. Es tener que resguardar a los niños en algunos lugares, de acuerdo al proyecto educativo. Nosotros no queremos pasar a llevar el proyecto educativo. Pero cuando hay extrema violencia ¿cómo lo enfrentamos? Cuando hay violencia que termina en un asesinato no en golpes a un profesor, ¿cómo lo abordamos? Tenemos que dar señales claras, de que hay que asumir la responsabilidad.
Este proyecto de ley busca apelar a eso, a la responsabilidad parental.
Claro, yo no puedo hacerme cargo de todo, pero tengo que hacerme responsable de algunas cosas. ¿A quién de los que son aquí abuelos o papás no lo citaron alguna vez a la inspectoría? Bueno, a todos. Yo tengo vivos recuerdos de haber sido citado en reiteradas oportunidades.
Con nueve hijos ustedes se imaginarán la cantidad de veces que visité la inspectoría del colegio y firmé acuerdos. “El acuerdo es este y usted va a volver aquí en 15 días”. En algunos casos tenía que volver cada semana, a ratificar si el acuerdo se estaba cumpliendo o no, mi hijo ahí, yo acá. Llegué a tal nivel, alguna vez, a un hijo mío decirle que me leyera en voz alta el mensaje que le había mandado alguien, porque una cosa es lo que uno escribe y lo otro es lo que uno después tiene que leer. Entonces le dije: “No, pero tú lo escribiste, así que léemelo y en voz alta”. “No, es que no puedo”. Bueno, tuvo que leerlo. Eso es hacerse responsable también como padre.
Eso es lo que buscamos acá, que los papás vuelvan a sintonizar con el día a día de sus hijos. Que es difícil y queremos hablar de eso, que es más profundo, el significado de lo que es cuidar un hijo. Porque a veces nos vamos por la parte más fácil. Hagámonos cargo de nuestros hijos.
Antes que cualquier institución, los padres y muchas veces los abuelos son los que guían los primeros pasos de un niño. Hay veces que los padres, claro, por distintas razones no están, por trabajo, por situaciones distintas, y son los abuelos los que tienen que hacerse cargo. Hay veces ahí que el abuelo malcría un poquitito. Entonces, también tenemos que decirles a los abuelos que la tarea continúa y que uno no solamente tiene que regalonear al nieto, sino que también tiene que guiarlo y ayudarlo a caminar por la vida. Yo sé que es difícil, porque el abuelo dice: “Yo ya cumplí mi tarea con los míos, yo ya me desgasté. ¿Por qué me voy a seguir desgastando? Lo voy a regalonear”. Bueno, yo creo que hay que seguir educando siempre. Más allá de que uno diga que ya cumplió la tarea.
Porque la educación es mucho más que dar un techo, comida, abrigo. Criar y cuidar es dar el ejemplo todos los días, de las cosas buenas y de las cosas malas, y uno va creando conciencia. Hay que hacerse cargo en los momentos felices y también en los momentos difíciles. Cuando uno va a la graduación a final de año y se alegra porque su hijo recibió un diploma está contento, pero también hay que hacerse cargo de la inspectoría. Uno tiene que ir ahí y ver con él cómo llegar a ciertos acuerdos.
Hemos llegado a esta situación también porque hemos hablado mucho de derechos y poco de deberes, como nos decía el alcalde. Nos acostumbramos a borrar de nuestro lenguaje algunas palabras: deber, autoridad, límites, corregir. “No, que alguien más lo haga”. “Que la ley diga lo que hay que hacer”. No, es responsabilidad nuestra. No podemos eliminar de nuestro vocabulario esos conceptos de autoridad, de límites, de corregir.
Se nos dijo también que poner un límite por mucho tiempo era reprimir. No, poner límites de sentido común. Eso no es reprimir. “No lance piedras, que puede a romper un vídeo”. “No lance piedras porque le puede romper el rostro a alguien”. “No lance piedras porque puede causar un accidente”. Eso no es reprimir, es corregir, y aquí tenemos que corregir antes de que se produzca el mal efecto.
Se nos quiso convencer también, en algún momento, de que todo daba lo mismo. “No, sí da lo mismo, mira, se va a arreglar”. Que no había que incomodarse. Claro que es incómodo de repente corregir a alguien. Es incómodo, nadie quiere ser el aguafiestas, nadie quiere ser el que pone un límite. Pero nosotros con esto no buscamos incomodar a alguien, sino decir que esta conducta puede generar un daño.
Yo creo profundamente en la libertad de expresión, pero por algo tenemos algunas normativas, por ejemplo, sobre los ruidos molestos. El ruido molesto puede ser en la noche, cuando alguien decide tener una fiesta. O el ruido molesto puede ser no pedir el permiso para poner un parlante. O usar un megáfono. Yo creo en la libertad, pero la libertad también tiene que respetar al otro. Eso es lo que buscamos, la libertad con responsabilidad.
La libertad sin deberes, al final es abandono. No es una libertad real. Porque nosotros vivimos en comunidad y tenemos que aprender a vivir en comunidad. Lo que hoy día preocupa a los alcaldes, por distintas normas, es decirle: “Yo tengo que lidiar con estas comunidades que no se conocen y que vienen de distintos orígenes, tienen distintas costumbres, pero tienen que tener claro que vivir en comunidad es difícil y requiere reglas”. Que son las que usted está llevando a la práctica, junto con otros alcaldes. Sí lo hace el alcalde de Estación Central, lo hace la alcaldesa de Quinta Normal, de distintas maneras. Pero yo agradezco la labor que realizan los alcaldes, porque es, de nuevo, recuperar los espacios que son de todos.
Por cada derecho que tiene un hijo, también hay un deber de un padre. Uno le puede dar muchos derechos, pero los padres tenemos que hacernos responsables también. Si hay solo derechos, si no hay deberes, se producen como promesas vacías. “No, que haga lo que quiera”.
Nosotros aquí no queremos inventar una obligación nueva en esta ley. Queremos recoger lo que es el sentido común, que siempre ha estado ahí, y que es la labor educativa de los padres, de los abuelos o de quien corresponda.
Al Estado le toca hacer su parte, pero generalmente llegamos tarde. El Estado llega cuando ya el niño está en una residencia, cuando ya tiene que activarse la justicia penal. Nosotros aquí queremos actuar de manera preventiva y queremos decirle a un padre que, si su hijo es denunciado por algo, si comete una infracción, hay una responsabilidad penal, hay una responsabilidad civil que se mantiene, pero también hay una responsabilidad familiar. ¿Cómo se activa esa responsabilidad familiar? Citando a los padres. ¿Quién tiene la autoridad para citar a los padres? Los tribunales. Porque si lo cito yo o lo cita el alcalde, el apoderado a lo más va a obedecer o ir a la inspectoría. Pero ¿qué pasa si esto va más allá? Si el daño que causa un niño menor de 18 años genera daños a la comunidad, ¿quién cita al padre para decirle que está pasando algo? ¿quién le advierte?
No estamos buscando sancionar a las familias. Estamos buscando que se acerquen y que conozcan distintas herramientas que tiene el Estado para ayudarles a recuperar ese vínculo paternal, de padre-hijo, madre- hijo, abuelo-nieto o quien tenga la patria potestad, quien tenga la autoridad que no deje abandonado a su niño, y que el Estado está ahí, pero está también de manera preventiva. No solamente cuando tiene que recibir a los niños en una residencia.
Esa es la campanada alerta, el llamado a la responsabilidad de los padres, y eso hoy día queremos ponerlo como algo preventivo. No llegar tarde como hemos llegado con muchos niños que hoy día están en residencias y que los padres dicen a veces: “Me rendí, ya no tengo nada más que hacer”. El Estado tiene muchas herramientas para ayudar, sin intervenir en la educación o en el rol fundamental de la familia. Nosotros no queremos reemplazar a la familia por el Estado, para nada, pero queremos señalarles a los padres que no pueden rendirse y que el Estado tiene la manera de colaborar en la educación de los hijos.
Esto no va a ser, a lo mejor, fácil en la discusión parlamentaria, pero tenemos que ir creando conciencia. Más allá del resultado del proyecto de ley, tenemos que crear conciencia de que los padres tienen una responsabilidad para con sus hijos. La familia tiene una responsabilidad respecto de lo que hacen sus hijos. Hay veces en que jóvenes arriesgan su vida, entran al transporte público y se sientan en los bordes del transporte público. ¿Qué pasa si un niño cae ahí? ¿El padre sabía? Porque el padre a veces está pensando: “Mi hijo está estudiando, está muy aplicado y tiene buenas notas”. Pero su hijo estaba sentado en el borde de la línea férrea, su hijo estaba destruyendo bienes públicos.
Les aseguro que hay muchos padres que no tienen conciencia de lo que estaba haciendo su hijo. Si ese hijo es detenido, porque está destruyendo, va a pasar a tener que el padre responder, o al menos nosotros tenemos que advertirle que su hijo no estaba estudiando en el colegio, se estaba manifestando en la calle. A lo mejor si llega el permiso del padre, si el proyecto educativo lo acepta, yo creo que no. Yo creo que el niño en la mañana va a estudiar, entra al colegio y tiene que estudiar.
Se tiene que acabar esto de que los niños salgan a la hora que quieran del colegio sí son menores de edad. Usted hoy día los ve salir de algunos establecimientos educacionales vestidos de overoles blancos, con una bomba molotov, a destruir lo que hay afuera, y después vuelven a refugiarse al mismo colegio. ¿Y los profesores qué hacen? Nada, porque al final le tienen temor a ese grupo de jóvenes que vandalizan afuera y vandalizan adentro. ¿Y los padres o los apoderados? A veces no son los padres. En muchos de los establecimientos hay algún apoderado. Bueno, ese apoderado tiene que volver después al colegio, tiene que hacerse cargo y tiene que decirle: “Su hijo estaba en actitudes que no correspondían en la calle”.
¿Cómo lo hacemos? Porque hay distintas maneras. Sí esto, vuelvo a insistir, va a generar discusión. Pero lo que nosotros no podemos permitir es que la irresponsabilidad, que las malas conductas no tengan una sanción. Si queremos recuperar nuestra patria, en el amplio sentido de la palabra, tenemos que partir por cuidar a nuestros niños. Los primeros llamados a cuidar a los niños, más que el Estado, son los padres y los apoderados. El Estado tendrá que colaborar a eso.
Así que tenemos un tremendo desafío por delante, que es primero hablar siempre con la verdad, a pesar de que sea incómodo. ¿Es incómodo a veces hablar de deberes y no de derechos? Sí. Pero tenemos que recuperar ese sentido común que, por años, nos hizo ser una gran nación.
Así que les agradezco a todos enormemente su asistencia. A los señores parlamentarios, un buen debate en torno a este proyecto de ley. Ahí se podrá decir todo, aportar todos los antecedentes. Y ministro, éxito en su labor.
S.E. el Presidente de la República, José Antonio Kast, sostiene reunión de trabajo con la ministra de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Ximena Lincolao, y su equipo.
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Palacio de La Monedamartes, 18 de agosto de 202615:00
S.E. el Presidente de la República, José Antonio Kast, sostiene reunión de trabajo con la ministra de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Ximena Lincolao, y su equipo.
S.E. el Presidente de la República, José Antonio Kast, asiste a la ceremonia de conmemoración del Día Nacional de la Solidaridad, en memoria de San Alberto Hurtado.
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Santuario Padre Hurtado, Hogar de Cristo 3812, Estación Centralmartes, 18 de agosto de 202610:00
S.E. el Presidente de la República, José Antonio Kast, asiste a la ceremonia de conmemoración del Día Nacional de la Solidaridad, en memoria de San Alberto Hurtado.