Entrega de certificados a 1.013 beneficiarios del programa de Recambio de Calefactores

29 AGO 2017
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S.E. la Presidenta de la República, Michelle Bachelet, se reúne con los 1.013 beneficiarios del programa de recambio de calefactores, destinado a disminuir las emisiones de contaminantes producto de la mala combustión de leña para calefacción.

Amigas y amigos:
 
Es un gusto estar en Curicó, viendo junto a ustedes cómo vamos concretando iniciativas en distintas áreas. Ya el alcalde mencionaba muchas de ellas, en educación, en vivienda, en medio ambiente, en salud, pero al final, todas ellas tienen un gran objetivo, que es mejorar su calidad de vida, atendiendo las necesidades con acciones concretas.
 
Y en un ratito más estaré viendo las obras del nuevo Hospital de Curicó, y antes estuve en Talca inaugurando un jardín infantil y sala cuna maravilloso, y entregando títulos de dominio a más de 800 familias que no lo tenían o que lo habían perdido en el incendio. Y con eso van a poder tener acceso a muchos beneficios que el Estado da.
 
Entonces, así vamos construyendo una mejor región para los maulinos y las maulinas.
 
Y eso también lo saben las más de mil personas que tienen ahora la posibilidad de aportar a la descontaminación del valle central de la provincia de Curicó. Estoy hablando justamente de los beneficiarios del programa Recambio de Calefactores en las comunas de Curicó, Rauco, Sagrada Familia, Teno, Romeral y Molina.
 
Hablo de las familias que decidieron postular, que realizaron un copago y que entregaron sus antiguos artefactos a leña, altamente contaminantes, como las estufas hechizas, salamandras y estufas a combustión antiguas.
 
Y ha sido un programa sumamente exitoso. Para que se hagan una idea, en este programa son 5 veces más las personas que postulan que las que son elegidas para recibir un nuevo calefactor.  Es exitoso, pero, claro, le da pena a uno los otros 4 mil.  Pero, bueno, así vamos a continuar –esperamos– avanzando.
 
Entonces, ustedes tienen toda la razón de estar contentos y orgullosos, porque hay un esfuerzo de cada familia que ha sido reconocido. Ya no van a tener que juntar y cortar leña, no hay que dejar prendida la salamandra, y va a ser más simple y más limpio.
 
Y con los nuevos calefactores –que tienen mejor tecnología, que son más eficientes y menos contaminantes– cada uno de ustedes tiene el poder de hacer algo frente a los graves problemas de contaminación. Cada uno de ustedes también va a poder ayudar directamente a disminuir los efectos dañinos que produce una mala combustión de leña, en sus casas, en sus barrios y en su salud.
 
Porque  todos  estamos  de  acuerdo en que no nos podemos quedar de brazos cruzados viendo cómo miles de niños o adultos mayores –porque yo siempre digo “personas con juventud acumulada”, porque  la juventud tiene que ver con las ganas, con el ánimo que tiene la gente, todo el mundo, los “jóvenes acumulados”, pensamos lo mismo– efectivamente son más vulnerables las personas a temas de contaminación, cuando son más chiquititos o también cuando tienen “juventud acumulada”.  Entonces, pueden sufrir y poner en riesgo su salud en cada episodio de contaminación. Entonces, frente a los problemas de calidad del aire, todos podemos hacer algo.
 
Pero cambiar hábitos no puede ser únicamente una decisión individual. Es un tema país, y es por eso que como Estado tenemos que marcar una dirección.
 
Y por eso, con un aporte de 3 mil millones de pesos, el Ministerio del Medio Ambiente y el Gobierno Regional –y aquí están los dos, y a quienes saludo y felicito– han querido apoyar a las familias a reducir sus emisiones contaminantes, ayudando a hacer una conversión tecnológica que, de otra manera, es bastante cara.
 
Pero este Programa de Recambio de Calefactores es parte de un esfuerzo mayor. Para descontaminar las ciudades necesitamos implementar no sólo una medida, sino un conjunto de medidas.
 
Y ése es el sentido de los planes de descontaminación: en un plazo de 10 años, establecer medidas como recambiar los calefactores a leña por aquellos que contaminen menos, pero también aislar bien las casas, para que consuman menos energía y fomentar mercados de combustibles más limpios.
 
Y nuestra meta es tener 14 planes de descontaminación al 2018, en zonas donde hay más de 10 millones de compatriotas y donde se concentra el 87% del riesgo de salud por contaminación. Y esperamos que el plan de Curicó esté completamente listo el próximo año.
 
Además, iniciamos acciones cada invierno para evitar la exposición a la contaminación extrema. Y en esto hay una diferencia importante: si en el año 2013 sólo se tomaban medidas en Santiago, ya para este año implementamos medidas para Rancagua, San Fernando, Rengo, Curicó, Talca, Linares, Chillán, Los Ángeles, Valdivia, Temuco, Osorno y Coyhaique.
 
Porque, por un lado, nos está hablando de que la contaminación hoy día está en más partes de Chile y, por otro lado, tenemos que estar como Gobierno donde corresponde estar.
 
Y las medidas están empezando a dar resultados.  
 
La implementación de alertas sanitarias ambientales y de Planes de Descontaminación Atmosférica ha permitido concretar importantes avances en la calidad del Aire. Aquí en la región, en zonas como Curicó y Talca, las preemergencias y emergencias se han reducido en más de un 60%.
 
Y en cuanto a efectos en salud, en las zonas que están implementando medidas se ha detectado, por ejemplo, que las consultas de urgencia por crisis respiratorias se han reducido a la mitad con respecto a cuándo no se tomaban medidas.
 
O sea, menos casos fatales: fíjense que se estima que se han evitado 1.300 casos de mortalidad prematura y 57 en el Maule, menos visitas a salas de emergencia, menos días de actividad perdidos.
 
En otras palabras, sabemos que es un esfuerzo grande, pero es una inversión necesaria, donde el Estado está asumiendo sus responsabilidades, y todos están poniendo de su parte. Por supuesto que queda mucho para declarar que le hemos ganado a la contaminación, pero los resultados están a la vista, que vamos por buen camino.
 
Y aquí pasa algo importante e interesante en la actividad económica: poco a poco hemos impulsado una industria de calefacción limpia, con fabricantes chilenos que han diseñado soluciones para este programa de recambio. Y si al comienzo de mi Gobierno había 3 fábricas de pellet en el país, hoy día son más de 60. Es decir, un problema se puede transformar en una oportunidad para trabajar.   
 
Eso no es casualidad. Se dio porque le cerramos la puerta a la calefacción sucia, y la abrimos a la calefacción limpia. Y así es posible hacer crecer a Chile con nuevas industrias, tomando el camino de la responsabilidad ambiental.
 
De hecho, hay un concepto que habla de la Economía Verde, verde se supone porque es amigable con el medio ambiente, pero se dan grandes oportunidades de nuevas ideas, de nuevas posibilidades.
 
Y también habla de la Economía Azul, que se refiere a los océanos, que es algo que también estamos cuidando y protegiendo. Chile ha salido en los diarios internacionales, como un caso impresionante de lo que es el trabajo que estamos haciendo con las Áreas Marinas Protegidas y los parques marinos. Es, tal vez, el país en la región que tiene más Áreas Marinas Protegidas.
 
Y estamos en las últimas discusiones en Rapa Nui para que ellos definan dónde y cómo quieren que esa Área Marina Protegida esté diseñada. Así que estamos en la consulta ciudadana con las comunidades.  

 Porque Chile necesita que crezcamos, sí, necesitamos que la economía crezca, pero necesitamos que el crecimiento vaya de la mano del cuidado del medio ambiente. Y hablaba de  Economía Verde y Economía Azul, porque hay gente que cree que si uno se preocupa del medio ambiente, ya la economía no va a poder seguir creciendo. Y sí puede, sólo que hay que ponerse otros “anteojos”, es decir, miremos esto  de otra manera y cómo puede ser una oportunidad. 

Y esto no es un asunto de gustitos personales, sino que es una necesidad objetiva del país, una exigencia –por otro lado– de la ciudadanía y queremos que sea un sello de mi Gobierno.
 
Amigas y amigos:
 
Seguiré recorriendo Chile, dando cuenta al país de lo que ha sido nuestro trabajo y de lo que podemos hacer como sociedad cuando hay voluntad de cambios positivos.
 
Porque de eso se trata: que los que gobiernan hagan lo necesario para que mejoren las cosas, para que se solucionen los problemas, con decisión y poniendo en primer lugar la calidad de vida de los habitantes de nuestra patria.
 
Cada habitante de nuestro país merece respirar un aire más puro y eso lo saben mejor que nadie aquí, en las zonas del centro y sur que han tenido por años altos índices de contaminación atmosférica.
 
Hoy estamos demostrando que una de las maneras de atacar este problema es que sean cada día más los vecinos que pueden contar con un modo de calefacción menos contaminante, del mismo modo que sirve reciclar o preferir modos de transporte más eficientes. Es la suma de pequeños cambios la que hace la gran diferencia.
 
Porque mejorar la vida de nuestros compatriotas no sólo se hace con medidas complejas y de largo plazo. También lo hacemos con medidas prácticas y simples, pero muy concretas, como las que estamos haciendo hoy.
 
Así que muchas felicitaciones a todos ustedes.