Visita al Instituto Nacional Hidráulico

14 JUL 2017
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S.E. la Presidenta de la República, Michelle Bachelet, visita el Instituto Nacional Hidráulico, dependiente del Ministerio de Obras Públicas, que estudia y desarrolla proyectos de infraestructura hidráulica, simulando efectos de tsunamis, aluviones, inundaciones, erupciones volcánicas y otros, en el contexto de la adaptación de Chile para enfrentar el Cambio Climático.

Amigas y amigos:
 
Ha sido una visita muy interesante. Cuando a mí me dijeron que íbamos a venir a ver el Instituto Nacional de Hidráulica, yo dije “¿qué será?”.
 
Primero, aprovechar de saludarlos por sus 50 años de aniversario, quiero felicitar con especial cariño a los 72 funcionarios –ingenieros, investigadores, técnicos, maestros–, por su dedicación y por la importante labor que realizan.
 
Porque aquí vemos, concretamente, cómo Chile se está preparando –ya hace un rato– para hacer frente al cambio climático.
 
En estos días ha salido una información en los medios que ha llamado la atención a nivel internacional, que es ese gran iceberg que se desprendió de una parte de la Península Antártica, que es el llamado Larsen C, de 5.800 kilómetros cuadrados. Dicen que es como el tamaño de cuatro veces la ciudad de Santiago, más o menos.
 
Entonces, afortunadamente, como hace tiempo que está flotando, aparentemente eso no va a implicar –eso por sí mismo– elevar el nivel del mar, pero sí partes que estaban adosadas, que pueden ir soltándose pedazos de glaciar, y otros que sí pueden elevar fuertemente  el nivel del mar.  
 
Entonces, el cambio climático es una realidad y nosotros la hemos vivido de manera bastante extrema, efectos que sabemos son tremendamente negativos, tanto en el plano humano y de la  naturaleza, pero también cómo afecta a la infraestructura del país aquello.
 
Y sabemos que el cambio climático se expresa de distintas maneras, y no hay duda que entre las más devastadoras están los eventos naturales extremos: los tsunamis, las erupciones volcánicas, los aluviones, las inundaciones extremas.
 
Pero tal como ha ocurrido a lo largo de su historia, el Instituto Nacional de Hidráulica ha debido adaptar también sus enfoques y sus metodologías para entregar nuevas respuestas a nuevas realidades.
 
Hace cinco décadas, este canal es de los primeros, el canal de calibración, y hoy día también se ha requerido ir trabajando sobre otras obras, para que puedan estar mejor preparadas ante los distintos eventos y, sin duda, ante la dura prueba del cambio climático.
 
Por eso que aquí se hacen modelaciones para que contemos, por un lado, con la información física –y ahí hemos visto el efecto de distintos fenómenos, en los distintos lugares en que hemos estado–, pero también con modelaciones matemáticas y de contar con la información técnica sobre los riesgos que puede sufrir la infraestructura pública y privada y, por supuesto, también las recomendaciones y las certificaciones para que estos riesgos se puedan prevenir.
 
Con las modelaciones se reproducen nuevos eventos extremos que cada cierto tiempo azotan a nuestra geografía y los problemas que acarrean, con el objeto justamente de prevenir mejor las consecuencias e idealmente minimizar los daños.
 
Por ejemplo, y estuvimos viendo, en el caso de las marejadas que golpearon a Viña del Mar, y se hizo un modelo físico que reproduce el tren de olas que pueden volver a afectar la Avenida Perú.
 
¿Qué se logra con esto? Definir con más precisión las obras que permitirán también disminuir el impacto de las marejadas.
 
También se reproduce –y lo vimos– un aluvión, estudiando la cantidad y la fuerza del caudal y del material sólido que se transporta por las quebradas. Así, en la próxima fase del estudio se podrá hacer recomendaciones para las obras proyectadas en la Quebrada de Macul, por ejemplo.
 
Además, hay modelaciones para evitar inundaciones de las aguas del Zanjón de La Aguada o mejorar la evacuación de las aguas del Embalse Ancoa. Y como es cada vez más necesario analizar el comportamiento de nuestros puertos, también ustedes han visto la reproducción del oleaje que impacta al Puerto de San Antonio, para evitar daños en las embarcaciones y también en la infraestructura portuaria.
 
Entonces, los felicito porque yo creo que esto es lo que esperan los chilenos de sus instituciones públicas: que reaccionemos a tiempo, con un trabajo serio, anticipando problemas dentro de lo posible. Lo que me decía la directora: claro, lo que pasa es que, además, éste es un país en que se da todo, o sea, hay pocos países donde tienen todo, todo, todo. Entonces, a nosotros se nos da todo junto.
 
Entonces, es importante que pongamos el conocimiento y la tecnología al servicio de las personas, del cuidado de nuestro patrimonio, como de las actividades económicas también.
 
Y lo más importante: cuidarlo con actos, con acción. Porque la acción climática demanda todos los esfuerzos puestos al servicio de esta tarea.
 
Por eso que hace un par de días –con varios ministros presentes aquí y otros más– presentamos el Plan de Acción Nacional contra el Cambio Climático. Chile ahora cuenta con un marco claro, con más de 96 medidas distintas para un trabajo intersectorial que sea sólido, pero a la vez persistente en el tiempo.
 
Y además de trabajar en la adaptación, es decir, que estemos mejor preparados, como es el fin también de este instituto, también tenemos una ruta clara de cómo disminuir emisiones contaminantes, y para trabajar siempre respondiendo a las diversas realidades territoriales de “nuestra larga y loca” geografía, como decía alguien.
 
Y es mucho lo que podemos hacer, en verdad, en vivienda, en energía, en obras públicas, en salud, en agricultura, en gestión de recursos hídricos o biodiversidad.
 
Y lo estamos haciendo y lo vamos a seguir haciendo con más fuerza, porque es la ruta que estamos marcando: pasar de la comprensión de la urgencia al compromiso de actuar.
 
Felicitaciones al Instituto, y sin duda que el ministro se va a acordar de ustedes cuando diseñe el presupuesto para el próximo año.