Presentación del Plan de Acción Nacional de Cambio Climático

12 JUL 2017
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S.E. la Presidenta de la República, Michelle Bachelet, participa en la ceremonia de presentación del Plan de Acción Nacional de Cambio Climático

Amigas y amigos:
 
Yo creo que todos nosotros tenemos conciencia de que el cambio climático es, tal vez, el mayor reto que enfrenta la humanidad, por sus efectos devastadores, por sus implicancias, que son planetarias; además y, sobre todo, porque cuanto estamos hablando de daños, estamos hablando de daños que, en su mayoría, son más bien irreversibles.
 
En Chile sabemos esto y, yo diría, a un costo altísimo. Los récords en lluvia, sequía, incendios, altas temperaturas, no son fenómenos que vemos a la distancia: son efectos que nos golpean directamente en la agricultura o la ganadería, en la desertificación que avanza o en los glaciares que retroceden, en las violentas marejadas –y en esta región hemos sido testigos de violentas marejadas–, que además han destruido parte importante no sólo de la costa y el borde costero, también lo hemos visto en el borde marino, en la alteración de su ecosistema. Entonces, ha tenido un daño importante en las vidas humanas y también animales. Y ése es el mundo que conocemos.
 
Y aquí no hay que confundirse: no hay más tiempo disponible para seguir observando cómo el desajuste climático se amplifica como consecuencia de indecisiones o de malas decisiones. Simplemente eso ya no es una opción.
 
Estamos frente a tareas que ponen a prueba la toma de conciencia y la capacidad de reacción; tareas cuya magnitud nos recuerda que todos los países, sin excepción, somos actores de cambio. Aquí no hay un país que pueda decir “yo no soy responsable”, porque, finalmente, todos vamos a sufrir sus consecuencias. Por eso, no son sólo los más poderosos, no son sólo los que más contaminan: somos todos los que tenemos que actuar.
 
Chile ya dijo “presente”, podríamos decir, a este llamado cuando firmamos el Acuerdo de París junto a 194 países, de los cuales 153 ya lo hemos ratificado. Por lo tanto, es un acuerdo que ya está en vigencia. Pero bien sabemos que un acuerdo no es más que el inicio de un largo proceso, que nos va a llevar a adoptar una nueva mirada y, especialmente, cambiar comportamientos.
 
Combatir el cambio climático es, yo diría, entrar de lleno en las preguntas de cómo nos desarrollamos económica y socialmente como país.  Ésa es la gran pregunta, porque detrás de ella, de las conductas que llevan al aumento de emisiones, está la posibilidad –al enfrentar aquello– que realmente podamos responder al cambio climático.
  
Y hoy día, cuando estamos dando a conocer –he recibido de manos del ministro, en representación del conjunto de ministros– el Plan de Acción Nacional contra el Cambio Climático –digo “contra” el cambio climático, porque hoy día una radio dijo que yo iba a tratar de cambiar el clima, en broma, naturalmente. No, esto es contra el cambio climático-, queremos confirmar este camino y darle un marco y una coherencia. 
 
Está en nuestras manos tener un Chile mejor preparado para los efectos del cambio climático; y frente al cambio climático, respondemos con acción climática.
 
No partimos de cero, sin embargo. Tenemos una voluntad común que nos llena de esperanza, un diagnóstico compartido sobre lo que está en juego.
 
El Ministerio de Medioambiente hizo el año pasado una encuesta, y según esa encuesta de noviembre del 2016, el 84% de los chilenos cree que el cambio climático está ocurriendo. 
 
En ese sentido, esto nos habla de que es muy probable que frente a esto tengamos un acuerdo político transversal. Y eso es muy bueno; tener una mirada común frente a un tema.
 
Tampoco partimos de cero en términos de la puesta en marcha de  medidas o políticas. Un buen ejemplo es esto que está aquí cerquita, la construcción de embalses, que hemos tenido una política de construcción de embalses pequeños y grandes, y que hemos acelerado notoriamente en los últimos tres años. Y aquí, cerca del Embalse Los Aromos, continuamos avanzando en el plan de desarrollo para ampliar su capacidad y así mejorar el acceso al agua potable en la región y sumar, eventualmente, el uso para el riego, porque hoy día es esencialmente para agua potable.
 
Otro buen ejemplo es lo que muestran algunos de los paneles que están aquí atrás, es lo que ya hemos hecho para absorber más CO2, con la creación, por un lado, de parques marinos y áreas marinas protegidas, que nos ha llevado a triplicar la superficie marina protegida en nuestro país. Y sabemos que el océano es un elemento central en la lucha contra el cambio climático, como un captador del CO2.
 
Por otro lado, también los bosques lo son. Y la creación de la Red de Parques de la Patagonia, nos permite tener, si pudiéramos llamarlo así, un “pulmón verde” de 4,5 millones de hectáreas.
 
También hay que destacar lo que estamos haciendo para reducir las emisiones de gas con efecto invernadero. Gracias a nuestra transición energética, es un hecho que vamos a cumplir antes de tiempo la meta que nos habíamos puesto: el 2020 llegar con un 20% de energías renovables.  A la velocidad como estamos avanzando con el desarrollo de energías renovables, creemos que antes del 2020 vamos a llegar a esa meta.
 
Pero, sin duda, todo esto que hemos dicho es súper importante: demuestra que no estamos partiendo de cero, que ya estamos en acción hace rato, pero falta todavía mucho por avanzar.
 
Tenemos que profundizar este esfuerzo y sostenerlo en el tiempo. Hay una toma de conciencia, hay un camino de compromisos. Y desde hoy hay un Plan de Acción: el segundo Plan, en realidad –porque tal como nos decía el ministro– en mi primer Gobierno hicimos un primer Plan. Pero ahora tenemos un Plan de Acción que identifica medidas para enfrentar los efectos del cambio climático y así construir juntos un país más sustentable y seguro.  
 
Este Plan cuenta con 30 líneas de acción que se materializan en 96 medidas muy concretas; y como decía el ministro, fue importante porque fue elaborado participativamente, con organismos públicos pero también con una consulta ciudadana que recibió más de 1.200 observaciones.
 
Tiene cuatro ejes fundamentales el Plan.
 
El primer eje es el trabajo de adaptación. ¿Qué significa adaptación? Es decir, cómo somos capaces de prepararnos para enfrentar los efectos del cambio climático. Y en ese sentido, se han reunido medidas en torno a sectores claves, muchas de las cuales ya empezaron su implementación. Es decir, no es que ahora en adelante; ya partieron.
 
Por ejemplo, en el sector silvoagropecuario, hay medidas en manejo de agua, investigación y capacitación, o también en medidas de manejo de cultivos agrícolas y bosques. En el sector de pesca y acuicultura, las medidas buscan mejorar la infraestructura portuaria de la pesca artesanal o también promover el enfoque precautorio y ecosistémico en la actividad. También, sin embargo, hay medidas en el sector salud, como por ejemplo, cómo respondemos de mejor manera ante situaciones de emergencia.
 
En materia de adaptación, el Plan también propone una moderna red de monitoreo climático que nos permite idealmente crear modelos predictivos que nos permitan alertarnos, de manera temprana, frente a posibles amenazas. O también, por ejemplo, –y esto es muy clave, y los conversábamos con quienes nos acompañaban– generar mapas de vulnerabilidad climática en todo nuestro territorio para saber dónde y cómo actuar.
 
Porque el cambio climático no va a afectar de la misma manera en todos lados. Ya hemos visto, como comentábamos, con las grandes marejadas cómo ha afectado a ciertos sectores más que a otros; hay comunas más vulnerables por su propia característica que otras; y es necesario que, por ejemplo, cada municipio conozca el mapa de vulnerabilidad comunal y tome las medidas pertinentes. Porque aquí no basta con un Plan de Acción Nacional: se va a requerir –y vamos a referirnos a eso brevemente– ir bajando las medidas a nivel regional, provincial y local.  
 
Si el primer eje era la adaptación, el segundo eje es el trabajo por la mitigación. O, dicho de otro modo, cómo logramos un país más limpio, menos contaminante.
 
Y aquí la energía sigue jugando un rol clave. Aquí, lo que yo he visto es un plan aún más ambicioso que el que teníamos: porque la meta que teníamos era de llegar a un 70% de energías renovables al 2050, pero el sector energético público y privado se ha propuesto la meta de 90% al 2050. Bueno, ojalá que nos vaya muy bien en eso, pero de todas maneras tenemos que cumplir con el 70%. Si logramos al 90%, mucho mejor.
 
Pero además en esto, en la mitigación y también los paneles así lo muestran, con un fuerte énfasis en eficiencia: por ejemplo, en la construcción de viviendas o también en los sistemas de climatización.
 
También hay medidas en otras áreas que también pueden ser altamente contaminantes y que queremos hacer más limpias, como la planificación del transporte urbano con nueva infraestructura, tecnología y gestión de transporte para generar menos contaminación. O la forestación de 140 mil hectáreas, principalmente con especies nativas, o las 8 mil hectáreas de silvicultura preventiva.
 
Como éste es un trabajo pensado en todos los niveles, también se considera la reducción de emisiones, por ejemplo, en la maquinaria del MOP, la incorporación de energías limpias en la ejecución de infraestructura pública o un Código de Construcción Sustentable.
 
Si había yo hablado que el primer eje era adaptación, el segundo mitigación, el tercer eje es la implementación del Plan, y contempla la creación de un Comité Científico para labores de asesoría y elaboración de reportes y estudios. Está, lo que hemos definido el Comité Permanente por el Cambio Climático. Asimismo, se contempla incorporar nuevos contenidos al curriculum y programas de estudio o la realización cursos con las escuelas de las Fuerzas Armadas.
 
Finalmente, el cuarto y último eje, se hace cargo de la gestión del cambio climático a nivel regional y comunal, con proyectos para cada realidad territorial. Por ejemplo, para Isla de Pascua hay un proyecto específico.
 
Pero más allá de cada medida específica, lo que merece ser destacado es que en prácticamente cada sector, en cada sector, existen alternativas para hacer mejor las cosas. Y cuando digo “mejor las cosas”, no me refiero en general, me refiero a las cosas para atacar justamente el cambio climático.
 
¿Por qué? Porque esto se define en decisiones que tomemos, en la forma cómo hacemos crecer las ciudades, o cómo preservamos la biodiversidad, o cómo fomentamos el turismo, hay turismo sustentable y turismo no tan sustentable. Entonces, en cada decisión y en cada sector, se pueden hacer las cosas para contribuir, a ser parte de esta acción climática que es la respuesta al cambio climático.
 
Y el Plan nos indica hoy día que hay un camino viable.
 
Amigas y amigos:
 
A la dura realidad del cambio climático, tenemos que ofrecer una realidad de soluciones.
 
Este Plan de Acción nos va a ayudar a hacer una incorporación sistemática de medidas para estar mejor protegidos frente al cambio climático. Pero para que tenga éxito, no puede ser ni el trabajo de un grupo ni de un gobierno.
 
Éste es un llamado a asumir esta responsabilidad en su conjunto: Estado, ciudadanía, investigadores, empresas, academia, colegios, organizaciones sociales. Porque éste no puede ser un esfuerzo que dure un ratito, tiene que ser un esfuerzo persistente, sostenido, en que la voluntad de cambios no dependa de unas pocas personas, sino que se integre, yo diría, orgánicamente en el funcionamiento del país. Y, por cierto, en nuestra cultura, porque hasta las decisiones individuales y personales frente a muchas de estas cosas, influyen si uno está contribuyendo a que el cambio climático se acelere o no.
 
Yo creo que no hay alternativa; que es lo inteligente, es lo solidario, es lo urgente.
 
Y todos estamos convocados a cuidar nuestro país y nuestro planeta, por nosotros mismos pero también por nuestros hijos y las futuras generaciones.
 
Felicitaciones a todos quienes han sido parte de este Plan de Acción; y, sin duda, ahora lo que nos toca es actuar, seguir actuando.
 
Muchas gracias.